La carretera de Santa Coloma a su paso por Badalona

La carretera de Santa Coloma a su paso por Badalona GOOGLE MAPS

Gran Barcelona

La carretera de Santa Coloma, la frontera con Badalona que convive con robos, peleas e incivismo

La calle, que discurre entre la parada de metro de Artigues-Sant Adrià hasta casi llegar al hospital Esperit Sant, combina la actividad comercial diurna con un historial de altercados, violencia e inseguridad durante la noche

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Desde la parada de metro de la L2 de Artigues-Sant Adrià hasta visualizar la rotonda de la Fundació Hospital de l'Esperit Sant discurre la carretera de Santa Coloma, una vía que concentra unas particularidades que vecinos y negocios describen como "complicadas".

A caballo entre Santa Coloma de Gramenet, Badalona y Sant Adrià de Besòs, la calle, que durante el día se suele mantener en calma con bares que ofrecen desayunos, alumnos que acuden a la autoescuela Conreria o clientes a la casi centenaria pastelería Figuera, se vuelve un hervidero de peleas y conflictos.

Exterior de la Granja Modesto Bar donde tuvo lugar la agresión, en Badalona

Exterior de la Granja Modesto Bar donde tuvo lugar la agresión, en Badalona GOOGLE MAPS

Bar latino

Los usuarios del suburbano barcelonés que regresan de trabajar por la noche o de madrugada los domingos, evitan salir al exterior por la boca ubicada en la carretera de Santa Coloma, la que cuenta con escaleras mecánicas: "Hay muy mal ambiente y siempre se están peleando", relatan vecinos de Sant Adrià de Besòs.

Mencionan, en concreto, la clientela de un local: el bar La Paradeta. Un negocio de ambiente latino que lleva años acumulando quejas vecinales por los ruidos y las peleas que provocan algunos usuarios bebidos de más.

El bar también ha sido objeto de numerosas entradas y registros por parte de Mossos d'Esquadra y se volvió un punto de encuentro de grupos que también acudían al ya clausurado Grandes Ligas, un bar musical que tuvo en vilo durante eternas noches a buena parte del vecindario de Sant Adrià Nord y Casc Antic.

Pelea con un cúter

Precisamente esta semana ha tenido lugar otro suceso en esta misma calle. Este lunes, 20 de julio, un hombre español de entre 50 y 60 años ha atacado con un cúter al trabajador de la Granja Modesto Bar, en el número 30 de la carretera de Santa Coloma, municipio de Badalona.

El conflicto se inició, según relataron varios testigos de la violenta escena, cuando el hostelero se negó a servirle más alcohol al agresor, que ya había consumido bebida previamente.

Afortunadamente, los servicios de emergencia lograron estabilizar a la víctima y trasladarla a un centro hospitalario, donde se recupera de las heridas provocadas en el cuello por el arma blanca.

Ladrones en patinete

Entre todo el gentío que se puede encontrar un fin de semana concentrado en apenas unos metros de calle, también se distinguen jóvenes en patinete, la mayoría de origen marroquí. A algunos de ellos los han identificado los vecinos del Casc Antic de Sant Adrià como autores de numerosos robos con violencia.

"Siempre están rondando por ahí porque luego actúan por las calles cercanas a la iglesia. Y, más de una vez, después de pegar el tirón huyen hacia Badalona o hacia Santa Coloma", relatan algunos afectados a este medio.

Sin ir más lejos, hace tan solo unos meses, un grupo de residentes logró retener a uno de esos ladrones en esta misma vía hasta la llegada de la policía.

Un local comercial con camas

La zona, por lo que trasladan los residentes a este medio, "está imposible". La última denuncia que un grupo de afectados ha interpuesto ante la policía hace referencia a un local comercial de la misma calle: "Han hecho cuartos con camas y hay como 16 chavales viviendo ahí dentro", relata.

"El barrio está lleno de inseguridad, trapicheos... Y todos los vecinos son mayores, gente que lleva viviendo aquí toda la vida", lamentan los afectados.

Proceso de transformación

Sin embargo, los gobiernos municipales pretenden darle un lavado de cara a la carretera de Santa Coloma, asegurando que también se encuentra en pleno proceso de transformación.

Tal y como se hizo eco este medio, en el número 76 de esta misma calle abrió hace apenas unos meses un nuevo alojamiento turístico de la cadena Gaiarooms, que eligió este enclave por su cercanía con Barcelona y el potencial de crecimiento del entorno del Besòs.

La llegada de nuevas inversiones refleja el cambio que empieza a experimentar esta frontera entre Badalona, Santa Coloma y Sant Adrià, aunque vecinos y comerciantes insisten en que la mejora urbanística deberá ir acompañada de más seguridad para acabar con los conflictos que desde hace años marcan el día a día de la vía.