Los vecinos de Can Baró no acaban de entender como el Ayuntamiento estudia construir cinco bloques de vivienda en la recientemente estrenada plaza de les Pedreres. Se trata del único espacio plano de convivencia en el barrio, donde celebran la Festa Major, los niños juegan o los ancianos se divierten con la petanca.

El Pla dels tres Turons, aprobado en 2010, prevé la expropiación de las viviendas que se encuentran dentro de los límites del Parc dels Tres Turons y su realojo en el mismo barrio o en las zonas más próximas posibles. Dicho plan cambió también la calificación urbanística de lo que ahora es la plaza de les Pedreres y que con el cambio pasó a estar catalogada como edificable.

El Ayuntamiento se escuda en la falta de alternativas para el realojo de los vecinos que deberán ser expulsados de sus viviendas en el Turó de la Rovira, el de la Creueta del Coll, el del Carmel, además de Font d'en Fargues o el propio Can Baró. Los responsables municipales se han comprometido a buscar alternativas y aseguran entender las reclamaciones de los vecinos de Can Baró, pero reconocen que, ante la falta de vivienda social en la zona, no pueden prometer que la plaza de les Pedreres no sea el enclave donde ubicar cinco edificios, que supondrían más de 120 viviendas nuevas en el barrio.

Comida popular en la plaza de les Pedreres / Plataforma Can Baró



Ante esta tesitura, los vecinos se han organizado en la Plataforma Can Baró, que ha recogido ya más de 1.000 firmas para salvar la plaza de les Pedreres. Elisabet Higueras, portavoz de la Plataforma, intervino en el último consell plenari del distrito de Horta-Guinardó, en el que expuso que no se oponen a la llegada de nuevos vecinos, sino a que para ello se tenga que sacrificar la plaza, que consideran el centro de la convivencia social del barrio.

Los vecinos de Can Baró acudieron en masa al consell plenari del distrito, donde los responsables municipales les ofrecieron verse para tratar el tema, reunión que se produjo el pasado jueves con la Plataforma para tratar el caso.

Los vecinos piden tener voz en el proceso de elaboración del concurso público para la construcción de las viviendas, pero lamentan que el Ayuntamiento rechazara esta opción y limitara la participación a cuando dispongan de los tres proyectos finalistas del concurso, en el que los responsables municipales tampoco aceptan que se priorice el reparto de las viviendas en diferentes ubicaciones. Según Elisabet Higuera, esto sólo les permitirá “elegir entre el proyecto malo, el más malo y el peor”.

En la reunión, los responsables municipales informaron a los vecinos de que se contará también con el solar de 'Talleres Muñoz' como otra opción para ubicar los edificios. La Plataforma Can Baró ha expresado a Metrópoli Abierta su incredulidad sobre que un arquitecto prevea, si no consta incentivo de por medio, la construcción de los bloques de pisos en un terreno con pendiente. Ven más lógico que los proyectos que se presenten sean en la plaza de les Pedreres, un espacio llano donde los costes de construcción serían más baratos.

El concurso, que se presentará en septiembre, prevé la construcción de 127 pisos, de los que 108 se dedicarían al realojo de los vecinos afectados por el Pla dels Tres Turons y el resto se destinarían a vivienda social. 19 de las viviendas afectadas por el plan son de la misma calle Tenerife, la que cruza la plaza de les Pedreres, que se alojarían en dos de los edificios previstos.

Niños jugando en la pista deportiva de Can Baró / Plataforma Can Baró



Por otro lado, la Plataforma Can Baró también denuncia que el aumento de población que supondría la construcción de las viviendas en la plaza de les Pedreres no conllevaría la construcción de nuevos equipamientos, otra de las reivindicaciones históricas de los vecinos. La respuesta que obtuvieron de los responsables del Ayuntamiento es que las ratios se miden por distrito y no está previsto dotar de nuevas infraestructuras públicas al barrio.

La plaza de les Pedreres se inauguró en diciembre de 2016. Hasta entonces, el espacio se conocía como la explanada de la calle Tenerife y la pista polideportiva estaba rodeada de un descampado donde los coches aparcaban libremente. Con la reurbanización, los vecinos ganaron 1.160 metros cuadrados de árboles, bancos, mesas de pimpón o tableros de ajedrez.

Allí también se encuentra el pabellón del barrio, que podría desaparecer según la Modificación del Plan General Metropolitano (MPGM), pues encima está prevista la construcción de uno de los edificios. El más alto, contará con 10 plantas, si no se reforma el proyecto. Los vecinos se reunieron este lunes para comentar la reunión con el consistorio. Las respuestas obtenidas no les convencen, por lo que seguirán movilizándose porque saben que tienen en juego algo más que una plaza, es el centro de la convivencia vecinal en el barrio.

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