El último recuerdo del franquismo que queda en las calles de Barcelona son las placas del antiguo Instituto Nacional de la Vivienda. La mayoría de distritos ya han retirado o están en inmersas en el proceso y ahora le toca el turno a Horta-Guinardó, donde todavía cuelgan 258 en las fachadas de edificios, que se han empezado a quitar este martes.

Esta cifra convierte a Horta-Guinardó en el distrito con mayor reminiscencia de simbología franquista en Barcelona, según los datos municipales. El propio Ayuntamiento es el encargado de retirar las placas y asumir el coste, en virtud de la Ley de Memoria Histórica.

En el distrio de Horta-Guinardó, ninguna comunidad se ha opuesto a la retirada de las placas, como sí ha ocurrido en Gràcia, donde dos edificios las mantendrán por expreso deseo de los propietarios. Tras retirarlas, el Museu d’Història de Barcelona (MUHBA) se hace cargo de su conservación.

Un operario retira de forma oficial la primera placa franquista de Barcelona / DGM



El Ayuntamiento espera terminar en marzo con el proceso de retirada de todas placas de Horta-Guinardó, el cual se inició en enero en otros distritos como los de Gràcia y Nou Barris y prosiguió en octubre en el Eixample, Sant Andreu, Sant Martí y Sants-Montjuïc.

El Comisionado de Programas de Memoria, Ricard Vinyes, explicó el pasado mes de febrero que las placas que quedan en la ciudad se concentran principalmente en los barrios que se crearon en los años 60. Por este motivo es casi imposible encontrar alguna en Ciutat Vella, “donde ya no había más espacio en el que construir”. De aquí las grandes diferencias que hay entre unos y otros distritos.

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