Hubo un tiempo en el que casi en cada calle de Barcelona tenía una cabina telefónica. No fue hace tanto, antes de la aparición de los teléfonos móviles. Ahora, en cambio, en la ciudad sólo queda una, que está inutilizada y próximamente cambiará de cometido.

8595-A: es el número de la última cabina / MIKI



La cabina que queda se encuentra en el barrio de Sant Genís dels Agudells, en el distrito de Horta-Guinardó. Concretamente en la calle Lledoner. Tras un proceso participativo, los vecinos decidieron reconvertirla en una bibliocabina, un lugar en el que se podrá hacer intercambio de libros.

La cabina está junto a una farmacia / MIKI



FESTIVAL DE CINE

Además de esta reconversión, la cabina telefónica tendrá otro cometido. El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado la creación de un festival de cine en el que la cabina será la protagonista de las historias.

El último teléfono público / MIKI



El festival lleva por nombre 'L'última cabina de Barcelona' -La última cabina de Barcelona- y está abierto a cualquier vecino que quiera explicar una historia en la que aparezca la cabina y la grabe con una cámara.

Evidentemente, no se esperan largometrajes, sino cortos de entre 1 y 5 minutos de duración. La temática es libre, pero la cabina ha de ser protagonista de la historia y tiene que aparecer en el diálogo como lo que es, 'la última cabina de Barcelona'.

El plazo de inscripción al festival está abierto y finaliza el próximo 23 de julio. El 17 de noviembre, en la Casa Groga, se proyectarán los cortometrajes que hayan participado y se repartirán los premios. Un jurado elegirá tres historias entre las participantes.

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