El proceso para cerrar los búnkeres del Carmel con un vallado antibotellón ya se ha iniciado y todo apunta a que, si no se producen contratiempos, en primavera estará listo. Los trabajos empezaron el pasado 15 de septiembre, según ha explicado la regidora de Horta-Guinardó Rosa Alarcón a Metrópoli. Quienes suban al mirador estos días todavía no verán instalada ninguna valla, pero el objetivo del Ayuntamiento es que los trabajos estén listo en seis o siete meses, de tal manera que entonces la zona será inaccesible por las noches.

Fuentes municipales explican que este momento se están fabricando las vallas en unos talleres y que la previsión es que la actuaciones sobre el terreno empiecen a lo largo de noviembre con la limpieza y adecuación de la zona y la retirada de los elementos de fibrocemento. Posteriormente, arrancará la instalación de las rejas antes de finales de año. 

ADJUDICACIÓN

Como explicó este medio, los trabajos se han encarecido de forma importante por el incremento del precio de los materiales, entre otros motivos, por la crisis de los carburantes y la invasión de Ucrania. Costarán 1,4 millones de euros, IVA incluido, según figura en la adjudicación de Barcelona de Infraestructuras Municipales (Bimsa) a la UTE Coynsa-2000 SL y Asetic SL [ver aquí]. El contrato fue asignado el 15 de septiembre y tiene una duración de medio año. 

Grupos de jóvenes de botellón en los búnkeres del Carmel / METRÓPOLI - JORDI SUBIRANA

 

MEDIO MILLÓN MÁS DE EUROS SOBRE EL PRESUPUESTO INICIAL

Alarcón ha indicado que el primer contrato se tuvo que parar porque la empresa no encontraba los materiales por la crisis de suministros. Esto fue explicado por Metrópoli en enero de este año. La reforma se tuvo que volver a licitar, lo que ha retrasado el inicio del vallado. El primer calendario situaba la finalización de la instalación durante la primavera de 2022. El primer presupuesto era de 900.000 euros. La segunda licitación salió por 1,6 millones y finalmente se ha podido adjudicar por 1,4 millones, medio millón de euros más sobre las cuentas iniciales. "Primero el covid y después la guerra de Ucrania provocaron una crisis de suministros. Los materiales no llegaban y los precios aumentaron".

El vallado antibotellón busca poner fin a un serio problema de civismo que este emplazamiento sufre desde hace años, con continuos y masivos botellones, y venta ilegal de alcohol por parte de lateros, que derivan en problemas de convivencia en la zona que impiden el descanso del vecindario y deterioran el espacio público. Los problemas en la zona se desmadraron cuando el emplazamiento empezó a salir en las guías turísticas y se masificó. En febrero de 2020, un joven cayó de los búnkeres y resultó heridoNi siquiera la pandemia puso fin a la lacra, como explicó este medio en febrero de 2021. La intención municipal es cerrar por las noches los búnkeres como se hace ya con otros parques, como la Ciutadella.

Fotomontaje con imágenes de las vallas que blindarán los búnkeres del Carmel / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

VALLAS DE DOS METROS DE ALTURA

Las vallas que se colocarán tendrán unos dos metros de altura y, en algunos puntos de la montaña, todavía serán más elevadas por el desnivel del terreno, lo que dificultará intentar saltarlas. Una parte de las vallas se clavarán sobre piedras. Según las previsiones iniciales, el proyecto se hará en dos fases de obras. La primera es la más importante y consiste en el vallado de la zona y el arreglo y la conexión de los caminos que envuelven las baterías antiaéreas del Carmel, que se encuentran en el distrito de Horta-Guinardó. En la segunda fase se tiene que ejecutar una parte del camino pendiente y el cierre de la parte norte, la que ya no tiene vistas sobre la ciudad. El camino, con un máximo de un metro de ancho, está previsto que se pavimente y se ilumine, y que una parte de él sea de escaleras.

Las obras, además, plantean cerrar aquellos puntos por donde entran más visitantes, que son el acceso desde la calle de Marià Labèrnia y los que van directamente al centro de información del MUHBA (Museu d'Història de Barcelona). Las seis puertas de acceso se quieren poner en las calles de Marià Labèrnia y de Labèrnia, en la parte sur (en los accesos al mirador y al depósito de agua), en el lado norte y junto al centro del MUHBA. 

La Guardia Urbana ha incrementado su presencia en las baterías antiaéreas del Turó de la Rovira / GUÀRDIA URBANA

GESTIONADO POR EL MUSEU D'HISTÒRIA

El Turó de la Rovira, donde están los búnkeres, es en la actualidad un espacio gestionado por el MUHBA, con algunas visitas guiadas, aunque el acceso es libre. Según explica el equipamiento municipal en la página web, en la zona se conservan los restos de las baterías antiaéreas construidas durante la Guerra Civil para defender la ciudad de los ataques de la aviación fascista. Tras la guerra, alrededor de la infraestructura se construyó el barrio de los Canons, ubicado en las barracas del Carmel, que perduró hasta el año 1990, dos años antes de los Juegos Olímpicos.

En julio de 2018, Metrópoli ya hizo un extenso reportaje sobre la degradación de las baterías antiaéreas, que están llenas de grafitis a pesar de ser un espacio patrimonial. La situación no ha cambiado y tanto los búnkeres como los caminos de acceso, las escaleras y parte del mobiliario urbano están llenos de pintadas.

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