Así será la primera rampa mecánica para peatones de Barcelona
La novedad más esperada por los vecinos de Montbau, cada vez más cerca: así será la primera rampa mecánica de Barcelona
La nueva infraestructura conectará el paseo de la Vall d’Hebron con la calle Vayreda y mejorará la accesibilidad del barrio
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La cuenta atrás ha comenzado. El Ayuntamiento de Barcelona inicia esta semana las obras de la que será la primera rampa mecánica para peatones de la ciudad. La infraestructura se instalará en la calle Poesia, en el barrio de Montbau, dentro del distrito de Horta-Guinardó, y está previsto que entre en funcionamiento en verano de 2027.
El proyecto busca facilitar la movilidad en una de las pendientes más pronunciadas de la zona, conectando el paseo de la Vall d’Hebron con la calle Vayreda y mejorando al mismo tiempo el espacio público.
Una rampa de más de 200 metros en seis tramos
La nueva infraestructura se ubicará en el lado Besòs de la calle Poesia y cubrirá un recorrido superior a los 200 metros. Estará dividida en seis tramos diferenciados para adaptarse al desnivel del terreno y garantizar la seguridad de los peatones.
La actuación supondrá una inversión municipal de siete millones de euros y tendrá una duración aproximada de 18 meses. Si se cumplen los plazos previstos, los vecinos podrán utilizarla a partir del verano de 2027.
Rampas mecánicas en la calle Cuba de Badalona / AYUNTAMIENTO DE BADALONA
Barcelona cuenta con escaleras y rampas mecánicas en barrios con fuerte pendiente, como el Carmel o Vallcarca, pero esta será la primera instalación de este tipo concebida específicamente como rampa mecánica continua en superficie para mejorar la accesibilidad en una calle estructural del distrito.
Aceras más anchas
La intervención no se limita a la instalación de la rampa. El proyecto incluye la ampliación y reparación de aceras, que actualmente presentan tramos estrechos y pavimento deteriorado.
Se renovarán los espacios peatonales tanto en el lado Besòs como en el lado Llobregat de la vía, mejorando la accesibilidad universal y reforzando la iluminación pública en todo el ámbito de actuación.
El objetivo municipal es transformar la calle en un entorno más cómodo y seguro para el tránsito diario, especialmente para personas mayores, familias y vecinos con movilidad reducida.
Varias personas en un autobús urbano de Barcelona
Cambios en la circulación y el aparcamiento
La reforma implicará también una reorganización del tráfico. El carril de subida para vehículos privados quedará eliminado entre las calles Harmonia y Vayreda, lo que convertirá gran parte de la vía en unidireccional.
La calle pasará a disponer de un único carril de bajada, adaptado al paso del transporte público. En cuanto al estacionamiento, el proyecto prevé mantener el máximo número posible de plazas: 64 para coches y 10 para motocicletas.
Con esta reordenación, el Ayuntamiento busca equilibrar la mejora peatonal con la funcionalidad viaria del barrio.
Protección frente a la pinaza
La rampa se situará junto a los Jardins de Montbau, un entorno verde dominado por pino blanco. Precisamente esta proximidad ha obligado a prever una actuación complementaria: la instalación de una cobertura protectora que evite que la acumulación de pinaza afecte al mecanismo.
El consistorio ya ha iniciado los trámites para licitar el diseño de esta estructura, que se integrará en el entorno natural y respetará el ancho de la acera. Además, incorporará una instalación fotovoltaica para contribuir al suministro energético de la infraestructura
El barrio de Montbau de Barcelona
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Según el calendario previsto, durante 2026 se tramitará la licitación; en 2027 se redactará y aprobará el proyecto definitivo; y la ejecución de esta cubierta se llevará a cabo en 2028, una vez la rampa esté en funcionamiento.
Más accesibilidad
La actuación se enmarca en la estrategia municipal de mejora de la accesibilidad en barrios con orografía compleja, especialmente en distritos como Horta-Guinardó, donde las pendientes condicionan el día a día de miles de vecinos.
Con esta primera rampa mecánica, Barcelona da un paso más en la adaptación del espacio público a las necesidades de movilidad del siglo XXI, apostando por infraestructuras que faciliten los desplazamientos cotidianos y reduzcan barreras arquitectónicas en zonas de fuerte desnivel.