La oposición del Ayuntamiento de Barcelona se ha puesto en alerta ante lo que consideran propaganda autocomplaciente del equipo de gobierno del consistorio, que “va lanzando globos sonda con supuestas acciones de gestión que no sólo no tergiversan la realidad, sino que incurren en falsedades”. El pistoletazo de salida de la alarma la dio el lanzamiento de un mapa interactivo de Barcelona en el que se ubican 50 obras. Simbolizaba ese mapa la acción de gobierno realizada en l ámbito urbanístico en lo que va de legislatura y fue aireada por la responsable de Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, para luego ser retuiteada profusamente por otros miembros del consistorio y de los comunes.

Sanz no se cortaba un pelo a la hora de presentar la supuesta labor realizada por el consistorio los últimos tres años: “Aquí tenéis un mapa del cambio en Barcelona”. Y aseguraba que eran los “proyectos estratégicos en marcha, proyectos desencallados, urbanismo social en los barrios”. Y más: “Transformaciones para hacer la ciudad metropolitana más humana, verde y saludable”.

Claro que decir que el mapa del cambio de Barcelona incorpora obras que comenzaron otros alcaldes hace muchos años parece un poco exagerado, como la construcción de la estación del AVE de La Sagrera. De hecho, lo máximo que podría simbolizar es el desbarajuste de la gestión municipal, con una urbe levantada por obras en pleno verano. Pero no hay que olvidar que en 11 meses habrá elecciones municipales y hay que realizar una gran campaña de acción de gobierno tras una alarmante parálisis y de conflictos sociales, gremiales y empresariales de más de tres años.

MEDALLAS QUE NO CORRESPONDEN

“Quiere ser un balance de obras hechas, pero no es más que propaganda. Eso lo han hecho para intentar demostrar que hacen algo”, atacan desde la oposición. Una fuente afina más la puntería y subraya que “eso es lo que se hizo toda la vida y Ada Colau repite lo mismo: de lo que se trata es de gastar lo máximo posible en el año que queda de mandato cuando no has hecho absolutamente nada hasta ahora”.

Otra fuente señala que “todo son obras menores, pero en el listado, Sanz y la alcaldesa se cuelgan medallas que no les corresponden, porque hay obras que no son de este consistorio e incluso obras que ellos jamás acometerían pero que no pueden paralizar”.

Una fuente de ERC concreta más el tema: “En la propaganda que lanza el Ayuntamiento hay obras como el metro a la Zona Franca y la remodelación de la cárcel Modelo que nosotros a los comunes a pactar si querían que les aprobásemos los presupuestos. Nos llegaron a decir si estábamos locos, pero ahora lo van reivindicando como si fuese una iniciativa suya. Lo peor de todo es que ni siquiera nos citan, cuando eran los que se oponían con uñas y dientes a llevarlas a cabo y les dimos un ultimátum. No deja se ser curioso que las obras que rechazaban sean ahora la bandera que enarbolan de cosas bien hechas”, critican desde las filas republicanas.

CARA DURA DEL EQUIPO DE GOBIERNO

Desde otros ámbitos de la oposición se enfatiza en la “cara dura” del equipo de gobierno municipal, que “se apropia de obras que no son suyas”. Es el caso, por ejemplo, no sólo de las citadas (como el Metro de la Zona Franca, que lleva décadas en construcción), sino de otras en las que Ada Colau y su equipo no tuvieron nada que ver, como la remodelación del mercado de Sant Antoni, que comenzó las obras en el otoño del 2009, todavía con el socialista Jordi Hereu como alcalde.

Aspecto exterior del mercat de Sant Antoni, reformado



Otra de las obras que Colau reivindica como gestión de su Gobierno es la construcción de la nueva estación del AVE en La Sagrera, que lleva paralizada, precisamente, durante los últimos años y, además, no dependen del consistorio, sino de ADIF.

En este sentido, lo mismo cabe decir de la nueva bocana del Puerto o del Muelle Adosado. Incluso la remodelación del barrio de La Satalia, en el Poble Sec, quedó vista para sentencia a finales del año 2013, cuando Xavier Trias era todavía alcalde. En la misma situación se encuentra el recinto de Can Batlló, en el que Trias derribó las antiguas construcciones y comenzó a construir vivienda social y que ahora aparece en la lista de Colau como uno de los logros de su equipo de gobierno. También es sospechosa la inclusión de las obras de la Ronda del Mig, que acabaron en verano del 2017 pero que se llevaban ejecutando desde una década antes. Por tanto, ni el trazado ni las novedades son tantos que se pueda haber apuntado el consistorio de Ada Colau, que sólo lleva en el poder desde el verano de 2015.

COLAU SOLO TIENE PEQUEÑAS OBRAS

En la lista se arroga también como una obra municipal la remodelación del entorno del Camp Nou, es decir, el Espai Barça, cuando el proyecto lleva circulando por los despachos una década y, por si fuera poco, recientemente, tras llegar a un acuerdo el consistorio y el club blaugrana y desencallar los permisos de obras, los vecinos se opusieron rotundamente a lo pactado a sus espaldas por los munícipes y los directivos del Barça. La obras, por tanto, tiene pocos visos de prosperar, al menos de momento, ya que Colau no se arriesgará a alentar las obras de remodelación por temor a las protestas vecinales justamente antes de unas elecciones municipales.

Evidentemente, en el mapa de Janet Sanz hay iniciativas exclusivas de la etapa de Colau al frente del consistorio, como la creación de la superilla del PobleNou, la remodelación del mercado de Vallvidrera, la reactivación de la remodelación de los cuarteles de Sant Andreu (obra paralizada durante más de una década) o el empuje final para recuperar para el barrio el antiguo edificio del Borsí. Pero las grandes infraestructuras con las que Barcelona puede sacar pecho no se corresponden, en modo alguno, con la última etapa de gobierno municipal.

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