Un día después de hacer oficial su candidatura a la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales que tendrán lugar el próximo mes de mayo, Manuel Valls ha comparecido ante la prensa. El exprimer ministro francés se ha referido a la alcaldesa Ada Colau, de la que ha dicho que respeta y que ha pasado por momentos difíciles al frente del Ayuntamiento, como el atentado terrorista de agosto de 2017, aunque también le ha lanzado un dardo envenenado y la ha acusado de no saber gobernar. "Gestionar una ciudad, sobre todo si no se está preparado, no es fácil", ha soltado Valls.

Ante numerosos periodistas barceloneses e internacionales, Valls se ha definido como el “candidato de la moderación”. En una rueda de prensa en el Hotel Calderón de Barcelona, el exprimer ministro francés ha avanzado el que será el nombre de la plataforma con la que se presentará a los comicios del 26 de mayo de 2019: Barcelona, Capital Europea. Valls no ha querido avanzar nombres de las personas que le pueden acompañar en la lista electoral. Valls, como informó Metrópoli Abierta hace unos días, cocina la candidatura a fuego lento. Valls ha explicado que el próximo mes de noviembre tiene intención de hacer un gran acto en Barcelona en el que presentará algunos de los ejes de su campaña y dará algunos de los nombres del equipo que le acompañarán estos meses.

INDEPENDIENTE Y DE IZQUIERDAS

Valls se ve como un candidato “independiente y de izquierdas". “Empecé con Michel Rocard. Mis referencias son Olof Palme, Felipe González... Me defino como un hombre de izquierdas, con mis valores republicanos. He gobernado mi ciudad, Evry, apoyado por socialistas, ecologistas y comunistas. Igual para algunos soy demasiado de izquierdas”, ha ironizado Valls, que ha negado ser el candidato de las élites. "No soy el candidato de los ricos, sino de todos, y en Barcelona hay de todo". Valls se ha preguntado si ser rico es vivir con pensiones de 500 o 600 euros, que ha afirmado que es lo que cobran su hermana y madre, y ha insistido que su trabajo como político ha sido "servir al interés general".

Requerido si el partido naranja quedará escondido en la plataforma que liderará, tras su acercamiento a posiciones y partidos catalanistas moderados, Valls ha respondido que no, y ha agradecido el apoyo que la formación de Albert Rivera le ha dado hasta ahora. En la presentación de este martes, en el Centre de Cultura Contemporània, ni Rivera ni Inés Arrimadas hicieron acto de presencia. Tampoco se vio a ninguno de los regidores del grupo municipal de Ciutadans en el Ayuntamiento. De hecho, y según ha podido saber este medio, Valls hace tiempo que no tiene contacto con el equipo municipal de Ciutadans y no parece que vaya a contar con los actuales regidores en su lista. La llegada de Valls se vive con "mucha incertidumbre" en el seno del equipo que ahora lidera Carina Mejías. El distanciamiento con Ciutadans es evidente, aunque Valls ha defendido al partido naranja de las acusaciones de ser una formación ultraderechista. "En los aspectos económicos son liberales y en temas sociales no rechazan el matrimonio gay".

Valls ha hecho mención también al PP y PSC, dos partidos que en distintos momentos se ha especulado que se podrían unir a su plataforma, aunque tanto Pablo Casado como Jaume Collboni, el líder de los socialistas barceloneses, lo han descartado. "El posicionamiento de estos partidos ya lo conocen -ha subrayado-. Respeto todas las formaciones políticas y tengo muchos amigos socialistas. Pero en Barcelona, creo, hay que ir más allá de los partidos políticos. Hay asociaciones, entidades, gente en los barrios que me habla que está cansada de lo que pasa en la ciudad".

LUCHAR CONTRA LA POBREZA

El exministro del Interior galo ha destacado que no tiene intención de perder el respeto hacia ningún candidato y que centrará su discurso en “los problemas de la ciudad, el deterioro de la imagen de Barcelona, la pérdida de puestos de la ciudad en los ránkings internacionales, el turismo y la vivienda. Mi proyecto tiene que interesar a los barceloneses”. Y añadido que la capital catalana tiene que liderar la transición ecológica. “Es un reto para las ciudades".

"Tenemos que luchar, además, contra la pobreza en los barrios. La crisis de los últimos años no ha permitido salir a mucha gente de la pobreza. Salir de la pobreza tiene que ser una de las prioridades", ha apuntado Valls, que a continuación ha criticado que con Colau la pobreza no ha disminuido y los precios de las viviendas se han disparado.

Manuel Valls, en rueda de prensa / JORDI ROMERO



Para Valls, Barcelona tiene un problema de seguridad, incivismo y de ocupación del espacio público por parte de los manteros. El alcaldable se ha comprometido a resolver el top manta si llega a la alcaldía. A Valls no le gustaron las imágenes del turista norteamericano que fue pegado violentamente por un grupo de manteros en la plaza de Catalunya este verano. "Esas imágenes dieron la vuelta al mundo. Tenemos que resolver estos problemas". Valls no se ha escondido y ha dicho también que hay que abordar las causas de este problema, como puede ser la inmigración y la pobreza. "Nunca he puesto en contradicción la lucha contra el incivismo y resolver la pobreza. Los vecinos de la Barceloneta y el Raval están viviendo una situación muy dificil. Esconder el problema es favorecer la extrema derecha".

Valls se ha referido también a la polémica de los másters que azota la política española, que ha llevado recientemente a la dimisión de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, y en la que se ha visto implicada la regidora de Ciutadans en el Ayuntamiento, Carina Mejias. Valls ha dicho que él no tiene másters. “Tengo el bachillerato. Si no tienes másters, mejor no presentarlos. Mi máster es el de la experiencia y el de la vida. Con mi bachillerato me han elegido diputado, primer ministro y candidato a la alcaldía de Barcelona. Creo que en los retos de Europa. Pasarse el tiempo hablando de los másters aleja a los políticos de la gente". En su caso, Valls ha garantizado en este aspecto "máxima transparencia”.

VIVE EN EL EIXAMPLE

En un momento de la conferencia de prensa, en la que se han producido problemas de sonido que han dificultado el trabajo de los medios, Valls se ha puesto las manos en el bolsillo y ha sacado unas llaves. "Vivo en París, en la calle de París, en el Eixample", ha soltado el exalcalde de Évry, la ciudad metropolitana parisina que Valls gobernó durante 10 años, para responder a todos aquellos que le acusan de no vivir en Bareclona y de no conocer la capital catalana. Eso sí, Valls ha pedido respeto para sus vecinos y a su intimidad. "Me gusta mucho vivir en Barcelona, y no solo para ir a ver al Barça".

Aunque quiere centrar el debate en Barcelona, Valls es consciente de que el discurso identitario y el proceso independentista aparecerán en la campaña. Valls dice que se puede hablar de todo, pero pide moderación. "El proceso independentista puso a Barcelona en un cruce. Una de las primeras consecuencias del proceso fue la pérdida de empresas y de puestos de trabajo. Tenemos que escoger entre si queremos una Barcelona, capital de una república imaginaria o una ciudad distinta, abierta y con identidad propia que habla a Europa y al Mediterráneo y en la que el bilingüismo sea un punto fuerte y no un problema. Cuando Javier Cercas y Eduardo Mendoza escriben en castellano lo hacen exportando la cultura catalana al mundo", ha asegurado Valls, que ha recordado sus orígenes catalanistas. Su padre es el pintor Xavier Valls.

MUCHA ESCOLTA

El que fuera primer ministro del presidente François Hollande se ha presentado ante la prensa con un fuerte dispositivo de seguridad. El día anterior en el Centre de Cultura Contemporània ocurrió lo mismo. Valls ha afirmado que en Barcelona no lleva seguridad francesa, pagada por el Estado francés. "Si voy a Francia, me la pueden asignar". En cualquier caso, el político galo, nacido en Barcelona, ha dicho que prefiere ir sin escolta. "Quiero ir a ver a la la gente sin seguridad. Si voy rodeado de periodistas y escoltas, mal".

Valls ha sido preguntado también por el terrorismo yihadista. Siendo primer ministro francés, el político vivió, por ejemplo, el atentado de la sala Bataclán, en el que murieron 130 personas. "España, al igual que Francia ha convivido con el terrorismo. La amenaza está en Barcelona, también en París. No es fácil luchar contra el yihadismo". Valls ha alertado que el problema del yihadismo perdurará y ha afirmado que es importante distinguir entre las personas de cultura musulmana, "que son víctimas, de quienes son terroristas. Mi mensaje es de fuerza y tranquilidad".

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