Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona, aboga por un cambio radical para regenarar una ciudad con muchas asignaturas pendientes. Defensor de una metrópoli sostenible, apuesta por el transporte público como mejor remedio para reducir la alta contaminación que sufre Barcelona. Aboga por iniciativas atrevidas y no descarta la gratuidad del metro y de los comedores escolares. Crítico con los partidos soberanistas y el populismo de Colau, se postula como la solución para desencallar el problema de la vivienda la capital catalana.

¿Es factible la gratuidad del metro?

Hemos de imaginar la Barcelona de mañana, con su área metropolitana, su urbanismo y, sobre todo, con el reto del cambio climático. Cada año mueren 350 personas por culpa de la contaminación y hemos de abrir un serio debate sobre el transporte público, un servicio que de una u otra manera hemos de pagar. El debate podría partir de la gratuidad para los jóvenes y no podemos descartar ningún escenario si queremos pensar en una ciudad sostenible. Yo no hice una promesa, porque el tema se tiene que estudiar, pero no podemos descartar la gratuidad, como pasa en Luxemburgo, Ginebra, Dunkerque... En París también están evaluando esta posibilidad. El Ayuntamiento no puede asumir los ingresos procedentes de la venta de las actuales tarjetas y necesitaría la colaboración de la Generalitat y el Gobierno de Madrid.

Suena a mensaje electoralista.

Una campaña es un momento importante para hablar de los problemas de los barceloneses y del futuro de la ciudad. Otro debate que deberíamos afrontar es el de la gratuidad en las comidas de las escuelas públicas y concertadas. El coste medio por niño suele ser de unos 140 o 150 euros al mes. Hay ayudas, pero es una cantidad elevada para el presupuesto de una familia que no tenga ayudas. Si los niños comen en casa, muchas veces las madres no trabajan y, curiosamente, las comidas en los colegios suelen ser las más equilibradas. ¿Por qué no plantear políticas sociales que pasen por la gratuidad, o una gratuidad parcial, para las familias con más dificultades? En las políticas públicas falta más imaginación y nuevos esquemas. Los partidos más revolucionarios y progresistas no son capaces de participar y abrir este debate.

"En las políticas públicas falta más imaginación y nuevos esquemas. Los partidos más revolucionarios y progresistas no son capaces de participar y abrir este debate"

¿Es partidario de la conexión del tranvía por la Diagonal?

Éste es un debate más técnico. En tranvía solo tiene sentido si puede garantizar una velocidad a la altura de la inversión. Es importante escuchar a los expertos porque la implementación del tranvía por el tramo central de la Diagonal podría comportar un colapso viario en muchos cruces y calles adyacentes, como Muntaner, Aribau, Balmes, etcétera. La mejor alternativa podría ser el autobús eléctrico de alta capacidad. La unión del tranvía, que también comporta un alto coste y el malestar de los comerciantes, supondría una barrera para la Diagonal. No es una prioridad para nosotros.

¿Presionará a la Generalitat para que finalice las líneas 9 y 10 del metro?

Sí. Ésta sí es una prioridad para Barcelona. La movilidad de la ciudad, con el tranvía, las líneas 9 y 10, la red de autobuses, etcétera, solo puede funcionar con un pacto entre el ayuntamiento, el área metropolitana, la Generalitat y el gobierno de España. Si soy elegido alcalde, pediré otro consejo de ministros para hablar del futuro de Barcelona, de la financiación del transporte público, de sus universidades científicas... Necesitamos un pacto político y financiero que debe liderar un alcalde político que defienda los intereses de la ciudad.

Barcelona también necesita una política de vivienda eficaz tras el gran fiasco de Ada Colau. En París la vivienda pública representa el 16% y en Barcelona, menos del 2%.

Yo fue alcalde de Evry, donde la vivienda pública representa el 47%, y esta cifra tampoco permite un buen equilibrio. En Francia hay muchos guetos sociales y también étnicos. En París, la vivienda pública está concentrada en los barrios del norte y del este. En Francia, hay una vivienda pública muy potente que mueve 40.000 millones de euros. En Barcelona, la señora Ada Colau dijo que construiría 4.000 pisos sociales y no ha llegado a un tercio, pero su incapacidad no debe llevarnos a la resignación. Barcelona necesita una auténtica política urbanística y de vivienda, y la ciudad tiene zonas donde puede crecer en altura, como ha hecho Londres, en Glòries, el Fòrum, la Zona Franca... Además, hay más de 80 solares para construir vivienda protegida. El precio del alquiler ha subido más del 24% en Barcelona desde 2015 porque se construye poco.

¿El PEUAT se tiene que revisar?

En primer lugar, debemos decir que el turista no es un enemigo. La industria turística es una de las más importantes para Barcelona, que necesita una buena gestión y nuevos hoteles. En Diagonal con Paseo de Gràcia, por ejemplo, se tenía que construir el Four Seasons, que hubiera generado 600 puestos de trabajo que hubieran tenido un impacto muy positivo en Gràcia. En su lugar no se construirán pisos sociales, sino pisos de lujos que gestionará el Hotel Mandarín y que solo comportarán 30 puestos de trabajo. Barcelona debe potenciar el turismo cultural y una buena regulación pactada con el gremio de hoteleros, las asociaciones de vecinos, los comerciantes, etcétera.

Manuel Valls apuesta por un pacto financiero y político de Barcelona con el Estado / HUGO FERNÁNDEZ



¿Por qué sigue encallada la estación de la Sagrera, un proyecto clave para el desarrollo de Barcelona?

La estación de la Sagrera es fundamental para Barcelona porque curará las heridas históricas de Sant Martí y Sant Andreu, conectados únicamente por un puente hasta los años 90. Este proyecto acabará con la frontera que suponen las vías del tren en estos dos distritos. Para desencallar este problema se necesita un alcalde fuerte que sea respeto por el gobierno español. Es irreal pensar que la estación de la Sagrera estará terminada en 2020 como prometió Colau. Los últimos dos mandatos han estado tutelados por personas que no han entendido la importancia de esta infraestructura. En 2000, Xavier Trias proponía que la estación del AVE se construyera en Sant Cugat y en 2007 decía que no debía hacerse el túnel entre Sants y la Sagrera porque caería la Sagrada Familia. Ahora, Colau no sabe gestionar las relaciones institucionales y siente aversión casi infantil a las infraestructuras. El proceso soberanista también ha tenido un impacto negativo porque para desencallar la estación de la Sagrera necesitamos la colaboración del Estado.

"La estación de la Sagrera es fundamental para Barcelona porque curará las heridas históricas de Sant Martí y Sant Andreu, pero es irreal pensar que estará terminada en 2020"

¿Se puede hacer una misma lectura para las obras de Glòries?

Sí, hay infraestructuras que son más complicadas que otras. Se ha perdido mucho tiempo. Hace falta consensuar, hablar con las entidades, los vecinos, pero también hay que decidir. El alcalde y el gobierno de la ciudad tienen que decidir.

¿Qué le parece el nuevo proyecto que la exregidora Itziar González prepara para la Rambla?

Será uno de los debates de la próxima campaña. La Rambla necesita un nuevo proyecto. Eso está muy claro. La impresión que tengo es que ahora no está demasiado consensuado. El proyecto habrá que consensuarlo con los comerciantes y con la Boqueria, una de las grandes marcas de Barcelona. Hace falta tener un comercio de calidad en la Ramblas. Cada año pasan por ese paseo millones de personas. Un sitio que cada año recibe tantos turistas tiene que tener un espacio público regenerado, con terrazas de calidad.

En Barcelona cada día duermen unas 1.000 personas en la calle. ¿Cómo piensa abordar esta problemática social?

En Barcelona hay un porcentaje muy elevado de personas pobres. Hay gente que vive con solo 600 o 700 euros al mes. Necesitamos políticas sociales, fundaciones, instituciones religiosas... No se puede admitir que haya gente que duerma en la calle. Basta con ir detrás de la Boqueria, donde está la escuela Massana, y se ve a gente durmiendo en la calle. Se pueden encontrar muchos ejemplos. En París existe un servicio que va recogiendo a estas personas y les propone acudir a un lugar donde puedan dormir. Anne Hidalgo, la alcaldesa de París, ha abierto un espacio del Ayuntamiento para que estas personas puedan dormir, especialmente los meses de más frío. Hace falta una gran movilización contra la pobreza. En Barcelona ha habido muchas personas que han sido víctimas de la crisis. Hace falta llegar a un gran consenso con todas las instituciones públicas y privadas que luchan contra la pobreza, la gente que está sola, la inmigración, la pobreza infantil. Hay que buscar espacios que puedan acoger a estas personas.

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