Las grandes constructoras que quedaron fuera de las obras del túnel de Les Glòries han seguido contratando grandes obras con el Ayuntamiento de Barcelona, aún cuando por sentencia Ada Colau les ha de indemnizar con 8 millones de euros. Las compañías Rogasa, Copisa, Comsa y Benito Arnó ganaron en los tribunales el pleito que les enfrentaba al Ayuntamiento de Barcelona, que decidió rescindir los contratos para la construcción del túnel. En realidad, los planos facilitados por el consistorio estaban mal y por ello los cálculos se encontraron con obstáculos insalvables, como el trazado de vías de Renfe en el subsuelo que no estaban debidamente señalizados. Ello provocó sobrecostes (de los 60 millones de la adjudicación se pasaría a casi 100 millones de euros) y retrasos en las obras.

Fuentes de estas constructoras aseguran a Metrópoli Abierta que están a la espera de que se ejecute la sentencia, que se dictó el pasado mes de marzo. Sin embargo, reconocen que tras la rescisión del contrato el año pasado, el consistorio ha seguido contratando con ellos diversas obras. “Éste es un campo muy especializado y los que estamos en el mercado es porque tenemos una estructura que nos permite afrontar prácticamente cualquier obra. Además, el Ayuntamiento sabe que podemos presionarle con la ejecución de la sentencia, por lo que ha optado por darnos algún margen”, explican las fuentes.

UN REGUERO DE CONTRATOS

Así pues, después de que el contrato de Les Glòries hubiese sido finiquitado, Benito Arnó e Hijos se hizo en el mes de octubre del año pasado con dos contratos municipales por 1.770.738 euros (por la renovación de los jardines Mediterrània) y otro de 972.988 euros por la reurbanización de la calle Sant Joan de Malta. En febrero de ese ejercicio, ya había obtenido otro contrato de 689.000 euros por el proyecto de reurbanización de la plaza Jardins d’Alfàbia.

Rogasa también se hizo con otro contrato por un monto total de 3.671.804 euros en marzo del año pasado por la reurbanización de la calle Gran de Sant Andreu. Por la reurbanización de la plaza Mossèn Joan Cortinas, esta empresa se llevó otro contrato por un monto total de 1.550.758 euros en febrero del año pasado. Copisa, por su parte, obtuvo un contrato en junio para la reforma de un tramo de la Avenida Meridiana con un coste de 3.584.204 euros y otra adjudicación en el mes de noviembre para la reurbanización de la calle Caracas que ascendía a 2.839.815 euros.

23,5 MILLONES EN ADJUDICACIONES

Comsa no se quedó al margen. Por la cobertura de la Ronda de Dalt, esta empresa de la familia Sumarroca se hizo con una adjudicación de 7.769.656 euros en febrero del año pasado. Además, en julio se adjudicó otro contrato de 430.513 euros por las obras del carril bici en la plaza Pius XII y en septiembre firmó otro contrato de 143.000 euros por las obras del carril bici en la zona de Maria Cristina.

En total, pues, las cuatro compañías castigadas con su expulsión de las obras de Glòries fueron recompensadas en parte con contratos por un monto cercano a los 23,5 millones de euros durante el ejercicio pasado.

Las grandes empresas de Madrid que aterrizaron en Barcelona con motivo de la readjudicación de las obras en febrero del 2018 no obtuvieron más adjudicaciones municipales. Pero los socios catalanes con los que crearon UTEs para optar al concurso sí han tenido decenas de millones de euros en adjudicaciones del Ayuntamiento barcelonés. Copcisa, por ejemplo, que se hizo con uno de los lotes junto a Acciona, no sólo se llevó un contrato de 10 millones de las obras de Glòries, sino la reurbanización de una calle en Sants por 1.846.930 euros en septiembre o los contratos (éstos juntamente con Acciona) de la construcción de dos carriles bici por 573.000 y 314.000 euros.

EL CHOLLO DE DRAGADOS Y ACSA

Acsa es otra de las compañías mimadas del Ayuntamiento. Juntamente con Dragados, se embolsó en la nueva adjudicación de Glòries un contrato de 7,7 millones de euros. Pero Dragados se hizo también con el contrato de drenaje de la Avenida Paral·lel en marzo del año pasado por más de 4,3 millones de euros, mientras que por reurbanizar Pere IV se embolsó otros 4,2 millones de euros en el mes de mayo.

Acsa, por su parte, obtuvo la adjudicación de la reurbanización de la calle Comerç por 1,2 millones de euros en julio de 2018. Ese mismo mes, se hizo con un contrato para el carril bici del Paseo de Sant Joan (junto a dos empresas más) por más de 395.000 euros y en noviembre firmó otro contrato con el Ayuntamiento para la reforma de la plaza Sòller por un monto total de 2.863.127.

No obstante, el grupo Acsa opera también con otras compañías, como Constraula, que obtuvo varios contratos municipales más: juntamente con Ambitec, se adjudicó el concurso de los arreglos de Mas Ravetllat, en el Guinardó, por casi 3,7 millones de euros. En junio, se hizo con otro contrato para remodelar un tramo de la Avenida Meridiana por casi 4 millones de euros. Esta empresa también firmó otro contrato para rurbanizar la calle Borrell en noviembre del año pasado, un contrato que le reportó otros 659.000 euros.

DIVERSIFICACIÓN DEL GRUPO RUBAU

El grupo Rubau, por su parte, no se contentó con adjudicarse 13,8 millones de Glòries en una UTE con OHL y FCC. Al margen, la familia Rubau participa en Serveis Integrals de Manteniment Rubatec, que obtuvo una docena de suculentos contratos con el Ayuntamiento de Barcelona. Además de obras en la plaza Glòries por un millón de euros, en julio se hizo con un contrato de 3,2 millones de euros para el proyecto del plan de renovación integral de la iluminación pública. En diciembre del año pasado, obtuvo seis contratos más relacionados con la iluminación pública, que le supusieron un monto total de 726.000 euros adicionales.

También logró el contrato de reurbanización de la calle Canigó (por 147.000 euros), la calle Tir (627.500 euros), el pasaje Antoni Gassol (411.000 euros), la Avenida Vallcarca (146.000 euros) o una estación de recarga rápida en la calle Fluvià (121.000 euros) y el proyecto de líneas subterráneas de media tensión en Glòries (203.000 euros).

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