La conexión del tranvía por la Diagonal se frena de nuevo. El gobierno de Ada Colau sigue sin contar con la mayoría suficiente para sacar adelante el proyecto si este se sometiera de nuevo a votación ahora en el pleno municipal. Colau cuenta con el apoyo de 18 regidores, los 10 de su partido y los ocho del PSC, pero la cifra sigue siendo insuficiente y el ejecutivo municipal necesita del apoyo de ERC, que no da su brazo a torcer. 

Tras conocerse que el grupo empresarial Tram, que ahora gestiona los dos tranvías de Barcelona, repartirá 90 millones de euros entre sus accionistas -una noticia que avanzó el diario Ara-, el concejal republicano Jordi Coronas ha puesto el grito en el cielo. "Estamos a favor de la unión de los tranvías, pero si hay inversión pública el retorno tiene que ser público. De ninguna manera privado", ha subrayado el edil. La concesión al grupo Tram no acaba hasta 2032 y rescindir el contrato de explotación antes de esa fecha costaría entre 220 y 440 millones de euros. 

Salvo cambio de opinión de ERC, el proyecto difícilmente se ejecutará este mandato. Barcelona pel Canvi y PP están en contra de la prolongación y Ciutadans se mantiene en la abstención. Fuentes del partido naranja insisten en que no hay consenso ni político ni social para una actuación de estas características y no es una inversión prioritaria. Ciutadans recuerda que los costes iniciales de la infraestructura son de 88 millones, a los que habría que sumar otros 41 de quitar las catenarias. Para el partido que lidera Luz Guilarte, que las concesiones acaben en 2032 también es un hándicap.

MÁS DESEQUILIBRIO

Según Coronas, ERC seguirá "sin aceptar una inversión pública del tranvía para beneficiar a los privados". Los estudios previos sobre la conexión del Trambesòs y Trambaix pusieron de relieve que el número de pasajeros se duplicaría, lo que para ERC generaría "más desequilibrio" y supondría más beneficios para el grupo empresarial que ahora explota el tranvía. 

En una entrevista con Ernest Maragall, publicada en Metrópoli Abierta el pasado 6 de octubre, el líder republicano ya expresó sus dudas sobre el proyecto. Maragall dijo que antes de tomar una decisión definitiva sobre la conexión había "que analizar a fondo en qué condiciones se hará y qué efectos y qué consecuencias tendrá el tranvía por la Diagonal".

EFECTOS ECONÓMICOS

El ganador de las pasadas elecciones municipales destacó que antes de bendecir el proyecto se tenían que explorar los efectos económicos que tendría sobre la concesión actual, la movilidad de la zona afectada y sobre TMB y las líneas de bus. "Hay que estudiar toda una serie de cosas y calibrarlas antes de tomar una decisión. No nos podemos obsesionar ni predeterminar nada", comentó Maragall

Las dudas de Maragall no gustaron a la plataforma de Unim Els Tramvies, a la que se han adherido una cuarentena de entidades y colectivos. A través de las redes sociales, Unim els Tramvies mostró su "sorpresa" como la obra más estudiada de la ciudad seguía poniéndose en duda por parte de ERC. "Si hay bloqueo volveremos a salir y a pedir el transporte público que la ciudad necesita".

La titular de Urbanismo del gobierno de Colau, la teniente de alcaldía Janet Sanz, ha recordado que el pasado enero el pleno ya aprobó la unión del tranvía por la Diagonal y que el proyecto fuera totalmente público. "Es un acuerdo para que la inversión pública en la red del tranvía no revierta en beneficios privados. El acuerdo impedirá que no vuelvan a pasar cosas como ésta", ha subrayado Sanz en relación al reparto de los 90 millones. En el pleno, el Ayuntamiento aprobó conectar el tranvía por la Diagonal, aunque lo hizo sin calendario, ni proyecto ni presupuesto asignado.

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