De vez en cuando, los grupos municipales del Ayuntamiento de Barcelona presentan una queja a la síndica de greuges de la ciudad. Lo suelen hacer para obtener un dictamen independiente sobre una cuestión en la que presuntamente se ha vulnerado algún derecho. Pero, en muchas ocasiones, detrás de la petición de intervención de la defensora de loa barceloneses hay un interés político

Ahora, quien ha recorrido a la síndica Maria Assumpció Vilà es Ciutadans. La presidenta de la formación, Mariluz Guilarte, ha presentado una queja por "la reiterada discriminación que impulsa y practica el gobierno municipal hacia el castellano desde el consistorio barcelonés". La decisión de elevar el caso a la síndica se produce tras relegar el castellano a los subtítulos de las campañas audiovisuales informativas dirigidas a la ciudadanía por el consistorio.

DESPRECIO Y NINGUNEO

"Es una mala práctica que colisiona claramente con los usos lingüísticos diarios de los barceloneses que deben ser informados en igualdad de condiciones”, sostiene Guilarte, para quien el gobierno municipal "vulnera sistemáticamente la cooficialidad de lenguas”. Según Ciutadans, se llega al extremo de traducir en las actas las intervenciones hechas en castellano por los regidores. "Es un desprecio, un ninguneo y una vulneración de derechos hacia la lengua más hablada en la ciudad”. 

El posicionamiento de la síndica tardará algunos meses en conocerse. Vilà, a la que le queda un año de mandato, debe abrir ahora un expediente y esperar que el gobierno municipal le responda a su petición de información, lo que se puede prolongar alrededor de un trimestre o más. A la defensora no le gusta recibir quejas de los partidos políticos.

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