Luz Guilarte (Barcelona, 1971) asegura que Barcelona está en una situación crítica. "En los huesos", recalca. La líder de Ciutadans en el Ayuntamiento de Barcelona censura la gestión de Ada Colau como alcaldesa por sus obsesiones dogmáticas en todos los ámbitos. Movilidad, vivienda y seguridad acaparan las críticas de Guilarte, molesta con la tolerancia de Colau con los okupas. En una entrevista concedida a Metrópoli Abierta, asegura que la primera edil está en manos de Ernest Maragall (ERC) y lamenta el escaso protagonismo del PSC en el actual gobierno de coalición con los comunes.

Pregunta: ¿Cómo está Barcelona, qué radiografía haría de la ciudad?

Respuesta: Barcelona está en los huesos. Era una ciudad que tenía un magnífico tejido comercial, muchísima vida, una actividad enorme. También atraía talento y negocio, pero desde antes de la pandemia es víctima de una política de estancamiento e, incluso, de retroceso en muchos sectores. Ahora la situación es dramática.

- El cierre de los locales de restauración es otro duro golpe para un sector que sufre mucho. ¿Esta medida era imprescindible para frenar los contagios?

- No. Lo que era imprescindible para reducir los contagios era hacer una planificación a tiempo sobre las medidas que se debían aplicar para no llegar a una situación extrema. Algunos han querido enfocarse y focalizarse en otros lugares cuando aquí estábamos subiendo e incrementado los contagios de manera progresiva y preocupante. Se ha obviado esta situación. Desde la Generalitat y el Ayuntamiento se ha hecho todo lo posible para no evidenciarlo. No han aplicado medidas a tiempo. El gobierno municipal y el de la Generalitat tenían que haber hecho mucho antes PCRs y un plan de contingencias. El Ayuntamiento de Barcelona tenía que haber sido mucho más proactivo y efectivo para controlar la pandemia. Ahora llegamos a situaciones in extremis, con sectores sin masa muscular para sostenerse. Igual la campaña de Navidad les llega tarde.

- ¿Cuál es la mejor receta para que Barcelona supere la actual crisis sanitaria y económica?

- Parece mentira que Ciutadans reivindique y ponga sobre la mesa el Pacto por Barcelona que muchos grupos firmamos antes de verano. Contribuimos con medidas y con una voluntad de consenso. La mejor receta sería volver al Pacto de Barcelona y que el Ayuntamiento escuchara a la oposición y al tejido económico y social de la ciudad. Allí se plantearon medidas y planes de choque buenos. Debemos recuperar ese espíritu.

- ¿Cómo definiría la movilidad de Colau?

- La movilidad de Colau es un desastre, una concatenación de improvisaciones, de chapuzas, de falta absoluta de visión global. La movilidad es una cuestión metropolitana, que va más allá de los límites de Barcelona ciudad. Así se construyen y progresan las grandes metrópolis. Esta visión no existe en Barcelona, que adopta medidas del urbanismo táctico de los años 50 que se utilizaban en ciudades más pequeñas para acciones microscópicas y puntuales. No se puede desconectar Barcelona de todo su contexto y entorno. Barcelona necesita la multimovilidad, la convivencia del vehículo privado y el vehículo compartido con el transporte público, que todavía tiene muchas deficiencias, con infraestructuras por hacer. Faltan muchas cosas antes de llegar a esas intervenciones microscópicas que generan caos, confusión y un incremento de la inseguridad vial. Barcelona necesita un plan. Con tantos cambios sin sentido, la seguridad vial está en riesgo.

- ¿Barcelona tiene que retirar ya los bloques de hormigón?

- Sí. Lo primero que deberíamos saber es por qué y para qué se han puesto. Nosotros hemos intentado entender esos informes que no existen. No hay manera de justificar técnicamente esta movilidad. No puede ser una cuestión ideológica sino estratégica, y lo mas sensato sería dar marcha atrás con esos elementos peligrosos y luego discutir la movilidad del futuro en Barcelona. Necesitamos un hilo conductor común para que el próximo gobierno municipal no tenga que empezar de cero.

Luz Guilarte, en la redacción de Metrópoli Abierta / LENA PRIETO



- Muchos ciudadanos tienen miedo al transporte público, que acumula pérdidas históricas. ¿Los vehículos compartidos son la solución?

- El vehículo compartido ha venido para quedarse. Es una buena solución para Barcelona, aunque no la única. La moto compartida funciona muy bien y somos favorables a que se integre en la nueva movilidad. Se tiene que buscar una movilidad equilibrada, organizada y estructurada con criterios de sostenibilidad, sin eliminar ni borrar del mapa al vehículo privado que da solución a muchas familias y autónomos que lo necesitan para trabajar y moverse en Barcelona. Necesitamos una nueva movilidad, sin imposiciones, mucho más explicativa para que la gente se vaya adaptando de forma razonable.

- ¿A qué responde la obsesión de los comunes hacia el vehículo privado?

- A que su ideología está bastante alejada de la realidad. Es una ideología criminalizadora con todo lo que no comprenden. No entienden la economía y cómo debe funcionar un sistema productivo para crear empleo. Tampoco entienden que la propiedad privada es un derecho que tenemos todos los ciudadanos y no se puede vulnerar. Ellos idealizan, a través de su sectarismo, una utopía que es completamente incompatible con el equilibrio, el bienestar común y la convivencia en Barcelona. La ideología que quieren imponer no tiene cabida.

"Los comunes no entienden la economía y cómo debe funcionar un sistema productivo"

- ¿Por qué Colau tiene tan poca empatía con los sectores económicos?

- Es una cuestión que va más allá de la ideología que ellos promulgan y que consiste en repartir riqueza pero no crearla. Ahí ya tenemos la base y el origen de cómo funciona el esquema mental de los comunes. No saben qué es producir, qué es trabajar en un modelo en el que debes tener un rendimiento para ganar un salario y subsistir con ello. Ellos vienen de la cultura de la subvención, del subsidio. Este modelo ha quedado atrás y la historia lo ha desechado. Es un modelo de sociedad rechazado por el progreso. Quieren volver a unos modelos caducos, retrógrados y les falta experiencia en gestión.

La concejal de Cs, en una comisión del Ayuntamiento de Barcelona / CIUTADANS

 

Guilarte, en una comisión municipal de Barcelona / CIUTADANS BARCELONA

- Colau prometió transparencia y que acabaría con las malas praxis de la vieja política, pero los contratos a dedo siguen siendo una práctica habitual en el Ayuntamiento de Barcelona. ¿Por qué?

- Colau se caracteriza por no haber dicho ni una sola verdad en cinco años, que ya tiene mérito. La contratación pública es uno de los temas más importantes que muchas veces pasa desapercibido a la ciudadanía. Es una cosa más interna, pero tiene una repercusión importante porque se hace con dinero público. Colau ha creado una dedocracia, un sistema que utiliza la contratación pública para favorecer a entidades afines a su ideología, a personas próximas, al límite de lo permitido. En 2019, el Tribunal de Cuentas ya le advirtió, a través de un informe, de las malas practicas detectadas en 2016.

- Un sistema que ustedes han denunciado públicamente. 

- Hemos revisado desde 2017 a 2020 y vemos que hace dos cosas: encubre prórrogas claras de contratos al asignar a una empresa, durante varios periodos de tiempo con un mismo objeto, cifras menores de 15.000 euros de manera recurrente. Eso no se puede hacer porque, en todo contrato panificable, debería haber una contratación abierta. Además, licita por uno, dos y tres céntimos por debajo del límite permitido por la ley. El montante que hemos descubierto de posibles irregularidades asciende a 13 millones de euros. Imagínese lo que podría suponer ahora para Barcelona. Muchas pequeñas y medianas empresas y autónomos podrían beneficiarse de esa contratación municipal, pero quedan excluidos al no hacerse la licitación por procedimientos abiertos y en una situación de igualdad para todos ellos. 

- Los últimos barómetros del Ayuntamiento indican que la seguridad es el principal problema de los barceloneses. ¿Barcelona es más insegura en 2020 que en 2015?

- Las cifras lo demuestran y lo confirman los cuerpos policiales. Hablamos con muchos vecinos y colectivos que nos dicen que el principal problema de Barcelona es la seguridad. Las mafias de la okupación crean inseguridad cuando usan los pisos para vender drogas y la trata de personas. Los vecinos se sienten desprotegidos y se quejan de que ven menos agentes en la calle. El mensaje de tolerancia de que en Barcelona todo vale, de que es una ciudad sin ley, favorece el aumento de la inseguridad. Mucha gente no quiere salir de casa. Ahora, sin turismo, los ladrones se ceban con más violencia con los barceloneses. También pedimos a la Generalitat que no fomente actividades que crean inseguridad como los disturbios en las calles.

- El teniente de alcalde responsable de la Seguridad, Albert Batlle, dice que los delitos van a la baja. ¿Cómo califica su gestión? ¿Estaría más cómodo con otro socio de gobierno?

- Batlle lo ha dicho en el pleno. Él y Colau votaron en contra de una propuesta nuestra para terminar con la okupación. Me parece muy grave. Días más tarde, Batlle reconoció que había un problema, que su gestión no había dado los resultados que esperaba. Reconoció su fracaso para combatir la inseguridad. Le dimos un voto de confianza y no ha cumplido. No sé si su problema es el socio de gobierno, pero tiene que ser responsable y actuar en consecuencia. Quizá Batlle está alargando demasiado su situación en el gobierno municipal desde el que no ha podido o querido solucionar la inseguridad. Le pido que se dedique a otra cosa si no se ve capaz.

Guilarte visita al mercado de La Boqueria durante la inauguración del Espai Boqueria, el 16 de octubre / CIUTADANS



- ¿Por qué se han disparado las okupaciones?

- Por la tolerancia de la que hablaba antes. Hoy hemos visto que se iba a desokupar la Casa Buenos Aires. Nosotros queremos que se hagan viviendas sociales y espacios para el tejido vecinal pero está en manos de okupas. No se puede hacer nada. Lo primero que ha hecho Colau es parar el desalojo. Colau paga la defensa de los okupas en lugar de perseguir a las mafias, y se excusa en que la okupación es un problema social y no delicitivo. ¿Por qué no ha hecho vivienda pública? Colau tiene más de 600 familias en la mesa de emergencia habitacional y no les da solución. Hay una criminalización de los cuerpos y fuerzas de seguridad y un mensaje de tolerancia con determinados delitos. Se está desprotegiendo a la mayoría de los ciudadanos. A nosotros, algunos delincuentes nos dicen que viven bien en Barcelona.

"Pido a Batlle que se dedique a otra cosa si no se ve capaz de solucionar la inseguridad"

- Si usted fuera alcaldesa, ¿cómo terminaría con la okupación

- El mensaje debe ser de no tolerancia contra los que delinquen. Es necesario un plan de vivienda asequible y Colau no lo tiene. Ha prometido 8.000 viviendas y no ha entregado ni 800, y la mayoría no son de nueva construcción. Quizás debería invertir menos en propaganda y más en vivienda pública.

 - ¿Son efectivas las macrorredadas contra la droga como la del el 7 de octubre en el Raval?

- Los cuerpos policiales siempre son eficaces para perseguir el crimen. Les mandamos todo nuestro agradecimiento. El problema está en otras instancias superiores, que posiblemente por cuestiones políticas han tardado en actuar y en dar órdenes para evitar que la situación se desbordara.

- ¿La Guardia Urbana (GUB) debería tener un papel más activo en la lucha contra la droga?

- La Guardia Urbana debe coordinarse con el resto de cuerpos. Pido que haya un trabajo conjunto. Los agentes están dispuestos a hacerlo. Siempre ha sido así. En los operativos que no han salido bien, las instancias superiores no han trabajado bien.

- Colau dice que la GUB mantendrá un papel pedagógico,  explicando las medidas de las nuevas restricciones. ¿Debería ser más dura?

- No se trata de ser duro o blando sino de hacer cumplir o no las normas. El mejor mensaje de garantía de seguridad para todos es que se cumplan las normas. Si se alimenta el incivismo, hay un caldo de cultivo que favorece otros delitos.



Luz Guiralte opina para Metrópoli Abierta / MA



Luz Guilarte, durante la entrevista concedida a Metrópoli Abierta  / LENA PRIETO

- Es partidaria de ejercer acciones más contundentes contra los carteristas reincidentes? ¿La Guardia Urbana puede hacer más?

- La primera responsable en seguridad es la alcaldesa. Cuando has desacreditado a tus cuerpos y los has criminalizado, mermando los recursos para hacer el trabajo, imagínate en qué estado dejas a los agentes para que hagan su labor. No tenían hojas de parte suficientes, chalecos, geles. Lo primero que tiene que hacer la señora Colau es confiar en sus cuerpos de seguridad y darles la autoridad que antes les ha quitado para que intenten hacer cumplir la Ley.

- ¿Cómo valora el papel del PSC en el gobierno con los comunes?

- Al señor Collboni le he visto hacer dos cosas: o pasar de puntillas o ponerse de perfil. Más allá de las palabras no he visto medidas, actuaciones o hechos. Sigo diciendo lo que percibía al llegar a este ayuntamiento: Maragall y ERC gobiernan a Colau y Colau gobierna al PSC. El rol del PSC, lamentablemente, es de escaparate: intentar estar pero no ser. Me gustaría que el PSC diera un paso adelante. Nos podríamos poner de acuerdo en muchas cosas y debería tener un papel más relevante. Echo de menos un gobierno más dialogante y eficiente.

"Al señor Collboni le he visto hacer dos cosas: o pasar de puntillas o ponerse de perfil"

- ¿Le sorprende la posición blanda de ERC? 

- Ellos están en otras historias. Buscaban el apoyo de los comunes para sacar adelante este mandato en los presupuestos de la Generalitat y Colau ha rendido la ciudad a los intereses separatistas. Ha vendido Barcelona a ERC y Junts per Catalunya. El señor Maragall se siente cómodo porque, básicamente, Colau es la ejecutora de sus políticas. El gobierno municipal debería marcar distancias con los que han abocado la ciudad a una situación dramática con incendios en las calles cada cuatro días. La señora Colau es incapaz de condenarlo. El PSC ni está ni se le espera: no sabemos quién es el PSC en Barcelona.

- Diga cinco cosas buenas que haya hecho Colau.

- Me gustaría encontrarlas, pero es difícil hacerlo en una persona que no se aviene al diálogo y la comunicación. Pero sí podría decir cosas que podríamos trabajar conjuntamente, como la sostenibilidad. Barcelona puede avanzar en políticas de ecologismo, en la mejora de la calidad del aire, en reciclaje. Podría ser una ciudad más amable. Nosotros lo vemos de forma más profesionalizada y realista. A partir de ahí, no coincidimos ni en la movilidad, ni en la inseguridad que ella obvia, ni en las políticas de vivienda. El problema que tiene Colau es que empeora todo lo que toca. 

Luz Guilarte posa para Metrópoli en el Ayuntamiento de Barcelona / LENA PRIETO



- ¿Es partidaria de prohibir las manifestaciones de los CDR por el riesgo de contagio?

- Creo que las normas deben ser para todos. Si cerramos el sector de la restauración, abocándolo a la destrucción total aunque han hecho las cosas bien, no es de recibo que se actúe con total impunidad con unas personas que reivindican unos intereses partidistas que en nada contribuyen a mejorar la situación. Colau debería, como mínimo, condenar estas actitudes. A partir de ahí, que se sancione.

"El problema que tiene Colau es que empeora todo lo que toca"

- ¿Qué legado quedará de la gestión de Colau cuando se marche?

- La recordaremos por todo aquello que tenemos que hacer de nuevo, de revertir. Habremos perdido unos cuantos años muy importantes para avanzar. Espero que en cuatro años podamos empezar a revertir y no sea demasiado tarde. Barcelona sobrevivirá y perdurará por encima de la señora Colau porque es una ciudad resiliente en sí. Su marcha significará poco para una ciudad que lo ha sido todo gracias a su gente y a pesar de determinados gobiernos.

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