Ganar bien, con claridad, en caso contrario peligra la alcaldía. Queda poco más de un año para las elecciones municipales y en el consistorio de Barcelona las estrategias comienzan a estar claras. Jaume Collboni, el alcaldable del PSC, ha pisado el acelerador en los dos últimos meses, con el objeto de marcar un perfil propio y buscar complicidades con todo el tejido asociativo, económico y cultural de Barcelona. Sabe que debe diferenciarse de los comunes de Ada Colau, aunque sin romper el gobierno municipal. Y sabe que los comunes han trazado un camino propio con ERC. Y que los republicanos tratarán de aislar al PSC, porque no pueden permitirse que haya un alcalde socialista en Barcelona, lo que podría ser una palanca definitiva para que Salvador Illa lograra la presidencia de la Generalitat en las autonómicas. El temor, por tanto, es ganar y no gobernar.

¿Una primera señal alarmante? Los socialistas se han echado las manos a la cabeza con la decisión de los comunes de suscribir las iniciativas de ERC en los plenos del Ayuntamiento, todas las que inciden en el debate identitario. Este mismo viernes, en sesión extraordinaria, y a petición de ERC, se votará una propuesta de los republicanos sobre el caso del espionaje a políticos independentistas que ratificará el partido de Ada Colau. Pero en sesión ordinaria, también este mismo viernes, JxCat y PSC llevarán dos proposiciones sobre la misma cuestión, aunque en sentidos diferentes. Los socialistas son conscientes que saldrán trasquilados y que los comunes, su socio de gobierno en el consistorio, siempre acaban al lado de los republicanos en ese tipo de debates. "Son los pagafantas de los independentistas", señalan.

ACUERDO ESTRUCTURAL

Se trata de un acuerdo “estructural”, como comienzan a pronunciar las fuentes socialistas consultadas. Un acuerdo que beneficia a las dos fuerzas políticas, porque los comunes aspiran a ser el partido decisivo también en el Parlament, con una ventaja respecto al resto de fuerzas políticas: Esquerra no quiere saber nada del PSC, –por ahora– en la política catalana, ni tampoco en Barcelona, porque quiere competir en el área metropolitana con los socialistas. Y ERC quiere, también, quitarse de encima a JxCat, con quien, –cada día que pasa– tiene menos proyectos en común. En esa coyuntura aparece el partido de Colau, que puede ser determinante, aunque siempre que los republicanos aumenten significativamente sus apoyos, en detrimento de JxCat.

El primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau / EUROPA PRESS

Esa diabólica relación en la política catalana complica las cosas al PSC en Barcelona, que ha comenzado a ver la posibilidad de acercarse al grupo municipal de JxCat que lidera Elsa Artadi. Los socialistas creen que el partido en el que todavía tiene un gran ascendente Carles Puigdemont puede “aterrizar” en Barcelona, pese a la reacción ahora airada de Artadi con la cuestión del espionaje a los líderes independentistas, que, supuestamente, habría encargado el gobierno español.

Collboni no esconde esa carta. Otra cosa es que el PSC sepa capaz de “vender” ese posible acuerdo si los números lo permiten. Para ello, Jaume Collboni debería “ganar bien”, con dos concejales por encima del resto y buscar una suma con JxCat que se acercara a los 21 ediles necesarios para gobernar.

El alcaldable del PSC exhibió este jueves esa idea con el icono del exalcalde de Barcelona, Xavier Trias. Collboni difundió en su cuenta de Twitter un paseo con Trias por Ciutat Vella, con el argumento de que tiene “buenas relaciones” con todos los exalcaldes y que intercambia impresiones con todos ellos. “Hay que aprender de los que tienen experiencia”, señaló, con varias imágenes junto a Trias.

El mensaje está lanzado: “Barcelona es pacto y ha avanzado desde la suma y el acuerdo de visiones diferentes con objetivos compartidos, gracias por la conversación”, añade Collboni. El reclamo de romper bloques, de buscar acuerdos transversales, en beneficio de la ciudad es una constante por parte de los socialistas. Y el acuerdo suscrito con JxCat en la Diputació de Barcelona aparece de forma periódica, algo que destaca también ERC, por razones diametralmente distintas para denunciar a los socialistas y los postconvergentes, con el fantasma de que llega, de nuevo, “la sociovergencia”.

ARTADI, JEFA DE LA OPOSICIÓN MUNICIPAL

La imagen de Collboni con Trias llegaba horas antes de esas votaciones en el pleno del Ayuntamiento, que constatará la complicidad de los comunes con ERC. Pero también llegaba justo cuando el Círculo de Economía había pedido que en Barcelona se pueda establecer un acuerdo entre las fuerzas del “sí”, las que no están por el decrecimiento económico, una apuesta de los comunes, pero también de los republicanos.

Los propios concejales de JxCat han reflexionado sobre la actitud de Esquerra, que, en determinadas comisiones municipales, “están más a la izquierda que los propios comunes”, dejando a Elsa Artadi como la cara de la oposición, mientras que los republicanos “parecen los socios que le piden cuentas a Colau para que cumplan un programa más de izquierdas y ecologista”.

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