La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quiere abrir nuevos caminos en Madrid. Su futuro político pasa por no quedarse en Barcelona, sino por iniciar otra carrera en política en la capital de España. La activista que había prometido que sólo estaría temporalmente en la política municipal y que jamás se dedicaría a la política profesional ha hecho justamente lo contrario de lo que dictaban sus principios éticos de hace menos de una década. La pérdida de la alcaldía a manos del socialista Jaume Collboni ha supuesto un duro golpe a su ego y el rumbo de su trayectoria vital se ha torcido. Colau, critican algunos de sus detractores, no sirve para concejala, porque le falta el protagonismo que tenía como alcaldesa y eso se le hace insoportable.

El último e insistente rumor es que si Pedro Sánchez es investido presidente del Gobierno español, ella pueda asumir un ministerio en Madrid. Se había hablado de un nuevo sillón como ministra de la Vivienda, un cargo hecho a su medida. O asumir incluso el Ministerio de Derechos Sociales que hasta ahora está en manos de Ione Belarra. Pero eso es difícil, porque las tornas van cambiando con el paso de las semanas. El nuevo rumor es que puede quedarse con el Ministerio de Universidades, que hasta ahora estaba en manos de Joan Subirats. Este había sido concejal en Barcelona hasta que fue llamado por Pedro Sánchez para incorporarse a su gabinete como la cuota de los comunes en el Ejecutivo central.

Ada Colau en el acto de Sumar sobre la amnistía / LUIS MIGUEL AÑÓN

EL AVALADOR DE COLAU

Pero, además, Subirats había sido el mentor de la propia Colau y uno de los asesores académicos de mayor peso para avalarla ante la intellitgenzia barcelonesa. El golpe de timón no es baladí, porque eso significaría dos cosas: que Sánchez conserva este ministerio destinado a contentar a sus socios de coalición gubernamental, a pesar de unas competencias mínimas en la materia, al estar todos sus negociados traspasados a las comunidades autónomas, pero en segundo lugar representaría la formalización de otro gobierno en el que han de estar presentes facciones de un mismo partido que libran entre ellas una batalla a muerte: los podemitas apenas se hablan con los de Más Madrid y con los comunes, mientras que la propia Yolanda es contestada y contraprogramada desde la cúpula de Podemos en cuanto se presenta la ocasión.

Fuentes conocedoras de la situación explican a Metrópoli que, al final, todo dependerá de si hay o no investidura y luego del número de ministerios que quiera formalizar Pedro Sánchez. Para contentar a sus socios, en la última legislatura el líder del PSOE montó un gabinete con 22 ministerios, una amplitud desconocida hasta entonces. EL motivo fue que había que crear ministerios para que estuviesen representadas todas las corrientes de Podemos. Y por cada ministerio que quedaba en manos de los podemitas, se debían crear tres para los socialistas.

SE QUIERE RECORTAR EL GOBIERNO

Para la próxima legislatura se había barajado la posibilidad de recortar el número de carteras. “Con sólo 31 diputados se había considerado que era imposible seguir manteniendo cinco ministros en un Gobierno. La cuestión es que muy posiblemente bajará el número total de ministros y los de Sumar se verán también recortados”, dicen las fuentes consultadas. En ese caso, a los de Yolanda Díaz les corresponderían tres carteras o, como mucho, cuatro. El número definitivo depende de las cuentas que haga Pedro Sánchez, ya que eso dependerá de su exclusiva voluntad.

Si son tres carteras, Ada Colau tiene todas las papeletas para quedarse fuera del gabinete. “En Madrid, Yolanda Díaz tiene unos enormes condicionantes para hacer una lista de ministrables. Podemos exige su cuota de poder dentro del gabinete, apelando a que, en su momento, fue generosa y ya dio su cuota de poder a las corrientes con las que se había presentado. Así, uno de los ministerios quedaría en manos de Nacho Álvarez. Díaz también ha pactado con Más País que otro ministerio sería para los de Íñigo Errejón y en ese caso recaería en Mónica García, que podría sustituir a Alberto Garzón en Sanidad. La lista pequeña se cerraría ahí, puesto que la tercera cartera se reservaría para la propia Yolanda”, explican las fuentes consultadas.

Ada Colau y Yolanda Díaz / QUIQUE GARCÍA - EFE

LA GRAN PARADOJA DE COLAU

En caso de que Sumar logre las cuatro carteras, Colau podría entrar como parte de la cuota de los comunes haciéndose cargo de Universidades. Precisamente las negociaciones entre el PSOE y Sumar se basan en discernir cuántos ministerios pueden tener los de Yolanda Díaz. Aún en el caso de que logren cuatro, el gabinete total de Sánchez no se podría conformar con menos de 17 o 18 ministros, una cifra que algunos consideran todavía desorbitada, pero que es necesaria para preservar una mayoría suficiente socialista, conforme a los resultados electorales. Díaz continuaría teniendo una vicepresidencia, aunque con menos poder e influencia que en la actualidad.

“Lo cierto es que Colau tiene el ministerio al alcance de la mano, siempre y cuando haya investidura. Yolanda Díaz quiere contar con ella, porque se han hecho grandes amigas y sabe que Colau es su principal apoyo en la izquierda española. Pero desde Podemos tratan de recortar el peso de Colau y, si pueden, de cortarle el paso hacia el ministerio. Pero el aval de Yolanda Díaz es lo que cuenta y ella lo tiene asegurado. En el partido se da casi por hecho que será ministra si hay investidura, por lo que sus días como concejal en Barcelona están contados”, explican las fuentes.

Ada Colau en el acto de Sumar sobre la amnistía / LUIS MIGUEL AÑÓN

Si Colau finalmente va a Universidades, se habrá conformado una de las mayores paradojas de la galaxia política española: la activista que fundó la Plataforma de Afectados por la Hipoteca jamás tuvo hipoteca alguna que pagar; y si esa activista llega luego a mandar en las universidades se dará también la paradoja de que el jefe de la enseñanza superior no tiene ninguna carrera universitaria, puesto que le faltan dos asignaturas para acabar Filosofía en la Universitat de Barcelona (UB), pese a que llegó a hacer una estancia de Erasmus en Milán.

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