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Cómo gobernar ya la Gran Barcelona sin molestar a los alcaldes

El periodista Xavi Casinos apuesta por una mayor coordinación de toda la región metropolitana, pero sin un centro de decisión único a través de un libro en el que recuerda el recorrido desde "el Consell de Cent a la ciudad global"

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Una región metropolitana que agrupa a 5,2 millones de habitantes. ¿Debe institucionalizarse, crear la figura de un gran alcalde metropolitano? El debate sigue latente, después de que el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, apostara por la ampliación del actual AMB, el Área Metropolitana de Barcelona. Los alcaldes, sin embargo, han dejado claro que no quieren renunciar a ninguna de sus atribuciones. Pero, ¿cómo se puede prestar más y mejores servicios a los ciudadanos?

El periodista Xavi Casinos, con una larga carrera profesional, ligada principalmente a los asuntos metropolitanos de Barcelona, apuesta por esa ampliación de municipios, pero sin un control centralizado. Lo muestra en el libro Barcelona Metropolitana, Del Consell de Cent a la ciutat global, editado por el Ayuntamiento de Barcelona.

Casinos presenta un recorrido histórico y recuerda que en el siglo XIII ya se puede hablar de una gobernanza sobre el territorio metropolitano con la instauración del gobierno municipal del Consell de Cent en Barcelona.

La jurisdicción comprendía desde Montgat a Castelldefels y todo el plano desde Collserola. Un espacio que coincide hoy en gran medida con el área metropolitana.

Portada del libro de Xavi Casinos

Portada del libro de Xavi Casinos

Las propuestas sobre cómo manejar ese territorio se han ido ofreciendo en los dos últimos años, con ideas que han surgido de estudios de la patronal Foment del Treball y también del Círculo de Economía.

La sugerencia central es que Barcelona y su área de influencia deben coordinarse mejor para prestar servicios en diferentes ámbitos, como la vivienda, el transporte o el medio ambiente.

Ningún plan de construcción de vivienda protegida, por ejemplo, puede obviar la realidad metropolitana. Al revés, sin el concurso de toda la llamada región metropolitana será muy complicado contar con suelo residencial.

La decisión de Pujol

Fue un alcalde, Pasqual Maragall, quien impulsó esa integración metropolitana, con un mayor aprovechamiento de la Corporación Metropolitana de Barcelona, creada en 1974, con la firma del entonces Príncipe Juan Carlos, que actuó en aquel momento como jefe del Estado a causa de una flebitis que había dejado a Franco de baja.

La intención de Maragall de dotar de más contenido y de flexibilidad a la Corporación, acabó en 1987 con la decisión de Jordi Pujol, presidente de la Generalitat, de suprimirla.

Una disyuntiva clara. Pujol tomó la decisión tras comprobar lo que había hecho Thatcher en el Reino Unido. La primera ministra se había cargado el Greater London Council un año antes, que vio como un contrapoder en manos de los laboristas. Ese poder local, del área metropolitana de Barcelona, podía ejercer también de contrapoder a la Generalitat. Y Pujol lo tuvo claro.

Sin Barcelona en el centro

La actual AMB se creó, recuperando ese hilo metropolitano, en 2010, con competencias claras y reducidas para esa Gran Barcelona. Hasta 36 municipios se integraron en el AMB con la posibilidad de ampliar el número, que es la propuesta que realizó Jaume Collboni en una conferencia en Foment del Treball.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en Foment del Treball / MA

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en Foment del Treball / MA

Lo que aporta Casinos es sugerente. En ese duelo entre dos visiones de Catalunya, la municipal y la nacionalista, el periodista entiende que puede haber un entendimiento que vaya en beneficio del ciudadano.

Con enormes retos supramunicipales, con la necesidad de competir en un mundo global formado por grandes manchas urbanas, Casinos apuesta por una Gran Barcelona con distintos centros, sin la imposición de la ciudad de Barcelona.

La visión de ese mundo nacionalista que siempre ha recelado de Barcelona pasa por conectar las ciudades medianas y pequeñas de todo el territorio catalán.

Competir en un mundo global

La alcaldesa de La Garriga, Meritxell Budó, es quien mejor lo ha expresado. Siguiendo el proyecto noucentista, el de la Catalunya-ciutat, Budó considera que sería un error avanzar hacia la “metropolización” de la Catalunya de los ocho millones de habitantes. Y que Barcelona debería ejercer el papel de “capital del país”, como impulsora de iniciativas que se recojan en “un sistema de ciudades y polaridades demográficas”.

¿Es eso incompatible con la ampliación del AMB, hasta integrar toda la región metropolitana, con los dos Vallès incluidos?

Para Casinos ahí está el centro del debate. El periodista defiende también un área metropolitana de Tarragona-Reus y las áreas metropolitanas de Girona y Lleida.

“Bien mirado, el modelo de región metropolitana policéntrica y el noucentisme de red de ciudades que defiende el nacionalismo heredero de la Lliga de Prat de la Riba y la Mancomunitat de principios del siglo XX tienen grandes puntos en común. Sólo razones partidistas y políticas las hacen irreconciliables”.

Ese es el punto. El libro de Casinos ofrece argumentos para poder acercar posiciones, desde la premisa de que sólo esas grandes alianzas metropolitanas garantizarán el desarrollo económico y social en un mundo global.