Pisarello en una imagen de archivo

Pisarello en una imagen de archivo EFE

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La ‘cocina’ de los comunes ya tiene las ‘píldoras’ anti Collboni para asaltar otra vez el Ayuntamiento

El debate sobre los alquileres da (un poco de) oxígeno al candidato de BeC por Barcelona, muy activo durante las movilizaciones de Madrid y atento a salir en la foto

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La marea antidesahucios ha sido un balón de oxígeno para los comunes, cuyas previsiones electorales estaban bajo mínimos. No hay tregua para los rivales de los de Ada Colau. La cocina de Barcelona en Comú (BeC) se puso a trabajar hace semanas para preparar la campaña de las municipales del año que viene.

Pero el debate sobre el decreto Maricarmen lo ha cambiado todo: ahora quiere aprovechar el tirón de la alarma por la carestía de la vivienda y ya tiene el horno lleno de datos y propuestas para asaetar a Jaume Collboni, que, al fin y al cabo, es la pieza mayor que quieren abatir en las próximas municipales.

Contra la F-1

El objetivo es desgastar al alcalde barcelonés, que llegue exhausto a las elecciones locales, dejarle en evidencia. La primera medida huele a naftalina: le proponen al alcalde que destine los tres millones que van a la F1 a la Unidad Antidesahucios para proteger “a la gente”, especialmente a familias con niños.

Se trata de una medida que retrotrae al Ayuntamiento al año 2016, cuando Colau, como alcaldesa, redujo a la mitad las subvenciones a los eventos automovilísticos hasta acabar con las ayudas directas en 2019, pese a que una sola carrera en Montmeló inyecta cientos de millones de euros en la economía local.

La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau (i), el ministro de Cultura Ernest Urtasun (c) y el secretario primero de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello (d), se saludan,

La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau (i), el ministro de Cultura Ernest Urtasun (c) y el secretario primero de la Mesa del Congreso, Gerardo Pisarello (d), se saludan, EFE/Alberto Estevez

Dardo a Collboni

Se trata de una propuesta vistosa, fácilmente detectable por la sociedad y provechosa si es hábilmente utilizada como arma política arrojadiza. La cúpula de los comunes ya ha hecho llegar a sus activistas la petición.

“Collboni dice que un caso como el de Maricarmen no podría pasar en Barcelona. Pero también en Barcelona hay familias con niños, gente mayor y personas vulnerables que se enfrentan a perder su casa. Ante los desahucios, necesitamos recursos para proteger a la gente. Por eso, proponemos que los tres millones de euros que Collboni destina a la Fórmula 1 vayan a reforzar la Unidad Antidesahucios”, dice el texto que acompaña el anuncio.

Pisarello, protagonista

El alcaldable de los comunes por Barcelona, Gerardo Pisarello, ha reclamado protagonismo durante el debate sobre los alquileres. Se dejó ver en las acampadas para reclamar tensión. Pero, de momento, sólo en la acampada de Madrid, que es donde estaban los focos informativos. Allí lanzó su mitin. En la plaza de Cataluña no ha aterrizado todavía.

Gerardo Pisarello ocupará uno de los puestos de la mesa del congreso / @G_Pisarello

Gerardo Pisarello ocupará uno de los puestos de la mesa del congreso / @G_Pisarello

En Madrid, en cambio, procuró incluso chupar foco situándose en el centro de la foto, tras la ministra de turno al hacer declaraciones. Es más: el mismo día del desalojo de Maricarmen se fue hasta el punto neurálgico de las protestas para denunciar que un fondo buitre le absorbía la vida.

Mensaje político

Desde la zona cero del desalojo, envió un vídeo por las redes sociales. “La verdad es que esto se podría haber evitado si Junts, el PP y Vox no hubieran votado en contra de la moratoria que establecía la moratoria para desahucios para familias vulnerables”, proclamó desde el lugar.

Repartió estopa a todos, con el objetivo meridianamente claro de que los moralmente puros y honestos son los suyos. “Pero el problema no es sólo la derecha. Esta mañana, la ministra de Vivienda del PSOE decía que se le helaba el corazón por el desahucio de Maricarmen. Pero, en cambio, la semana pasada, votaron en contra de prohibir que se acaben las compras especulativas por parte de grandes fondos buitres”.

Falsedades del candidato

Claro que Pisarello no tiene en cuenta que la ministra del PSOE es también la de su Gobierno: los comunes forman parte del gabinete de Pedro Sánchez, que es un órgano colegiado. Y, además, quien compró el piso de Maricarmen no es un fondo buitre, sino una pequeña inmobiliaria que acometía su primera operación comercial. Pero la verdad es lo de menos en la batalla política. La realidad no le amargó el discurso al impetuoso candidato de los comunes.

Tampoco parece relevante que, en cuanto el Sindicato de Inquilinas fue excluido de las negociaciones con la empresa, en cuestión de horas los nuevos propietarios del piso llegasen a un acuerdo con Maricarmen, aunque con la mediación del Ayuntamiento de Madrid.

Manifestación en favor de la vivienda en Barcelona

Manifestación en favor de la vivienda en Barcelona LORENA SOPENA - EUROPA PRESS

Más píldoras antiCollboni

Pero la descarada utilización partidista del caso Maricarmen es sólo la punta del iceberg, porque la cocina de los comunes da para mucho. Otra de las medidas con la que comenzarán a ametrallar a su rival Collboni es la defensa de dedicar el 30% de la vivienda construida a pisos sociales, aunque sean de constructores privados.

“Se necesitan políticas valientes”, argumentan desde las filas de los comunes. Es más de lo mismo, ya que ésta fue una de las exigencias que acabó con la construcción de vivienda en Barcelona durante el mandato de Colau. Se acabó la oferta, se acabó la construcción… y la demanda seguía aumentando, con la consiguiente alza de los alquileres y los precios.

Un baño de realidad

Curiosamente, los comunes consideran una victoria propia el ‘decreto Maricarmen’ y sacan pecho porque las medidas aprobadas por el gobierno central afectarán a 50.000 contratos y 125.000 personas, al tiempo que paralizan 5.400 desalojos.

Son los números que hicieron llegar a sus militantes, medianamente movilizados, y dando por hecho que el decreto era pan comido y ya estaba prácticamente aprobado. Pero no contaban con la realidad parlamentaria, que es la base de la democracia: no tienen los suficientes votos para imponer su criterio.

Las de la vivienda es sólo parte de la munición que atesoran en sus arsenales los comunes. La creación de una red pública de supermercados, el tope a 40 euros mensuales del precio de los gimnasios municipales (que, precisamente, dispararon su precio en la época de Colau), la creación de más ‘superillas’, el veto al coche en Barcelona… son otras medicinas antiCollboni.

Jaume Collboni durante una entrevista con Metrópoli / LUIS MIGUEL AÑÓN (MA)

Jaume Collboni durante una entrevista con Metrópoli / LUIS MIGUEL AÑÓN (MA)

Mensajes tendenciosos

Estas píldoras serán constantemente acompañadas de mensajes como los de asegurar que el actual alcalde no ha hecho ninguna promoción de vivienda pública y que todo lo que se ha hecho en la ciudad proviene de la época de Colau o acusándole de ralentizar, cuando no boicotear, las medidas progresistas que los comunes han ido proponiendo los últimos años.

Los antiguos socios municipales de gobierno, pues, son ahora acérrimos enemigos, porque todo vale en la lucha por el poder. Y los comunes necesitan crear un clima propicio para estimular el voto a su candidato, a quien los sondeos auguran una caída en picado.