Dos líneas de autobuses de Barcelona han sido dotadas con un nuevo sistema de seguridad para evitar accidentes. El sistema, denominado Mobileye, se encarga de controlar los alrededores del autobús y de avisar al conductor en caso de riesgo de choque o de atropello.

Por ahora, este sistema inteligente de prevención de accidentes ha sido instalado en las líneas 6 y 34, una prueba piloto que ofrecerá los datos imprescindibles para conocer su fiabilidad y decidir su se implanta en otras líneas de autobuses de la ciudad.

La tecnologia, denominada ShieldPlus, está dotada con unas cámaras de seguridad que controlan los alrededores del vehículo, sobre todo los ángulos muertos en los que el conductor no tiene visión directa. Las cámaras hacen barridos constantes por los alrededores del autobús y avisan al conductor de la posibilidad de algún accidente, siendo muy útil para el caso de la presencia de peatones y ciclistas, colectivos especialmente vulnerables, en los ángulos muertos de la visibilidad del conductor. La presencia de alguna persona en las proximidades del autobús con riesgo de sufrir un accidente es comunicada de inmediato al condutor para que puede adoptar las medidas adecuadas paa evitar el accidente.

Además, el sistema recoge información del entorno del vehículo durante todo su recorrido e identifica aquellos lugares en los que se concentran las mayores situaciones de riesgo de accidente, lo que permite tomar medidas de prevención.

ACTIVO EN NUEVA YORK

Este mismo sistema ya está en marcha en la ciudad de Nueva York, donde 1.000 autobuses ya han sido dotados con la tecnología que ahora se prueba en Barcelona. Y desde que el sistema se ha implantado, ninguno de los autobuses de la ciudad estadounidense dotado con él ha provocado ningún atropello a peatones, ciclistas ni ningún choque frontal con otro vehículo.

Según los datos obtenidos por un estudio realizado sobre los vehículos dotados con el sistema Mobileye, algo más del 71 % de los accidentes por choque frontal se han logrado evitar a tiempo, los conductores han podido evitar un 43 % de atropellamientos a peatones y ciclistas y las reclamaciones por siniestros se han reducido en un 59 %.

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