Al menos cinco trabajadores del metro están afectados por la exposición al amianto y sufren un engrosamiento de la pleura. Los empleados tendrán que hacerse pruebas cada año para evitar que la enfermedad derive en problemas respiratorios, informan a Metrópoli Abierta fuentes sindicales. En ocasiones, la exposición al amianto puede provocar la aparición de algún tipo de cáncer, como pulmón o laringe.

La detección de este problema de pleura a los trabajadores del metro se ha producido después de que el pasado octubres se detectará la presencia de amianto en trenes que circulan por la red de metro de Barcelona. A finales de noviembre se había comprobado la presencia de la sustancia en 93 trenes de los 210 convoyes de las línes 1 y 3, en los que podría haber amianto.

INVERSIÓN DE DOS MILLONES

El engrosamiento de la pleura no es una enfermedad grave, pero obligará a los afectados, entre los que se encuentran dos sindicalistas de CCOO, a estar bajo supervisión médica. Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) se gasta unos dos millones de euros en eliminar la presencia de amianto y en llevar a cabo los trabajos de análisis y detección y las pruebas necesarias a los empleados.

A finales de octubre, TMB garantizó que el amianto no suponía nongún peligro para la salude las personas ni de los viajeros. En aquel momento, la empresa había detectado 38 trenes con amianto. TMB aseguró entonces que los convoyes con amianto se retirarían en un máximo de cuatro años.

El amianto es una sustancia presente en la uralita, un material habitual en la construcción hace unas décadas. Se encuentra en centenares de edificaciones, como tejados, tuberías y naves industriales. La exposición al amianto se produce tras respirar la inhalación de fibras en el lugar de trabajo o en cualquier otro punto cuando se fracciona o rompe la uralita.

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