Eloi Badia, concejal de Presidencia, Agua y Energía del Ayuntamiento de Barcelona, defiende el uso del transporte público en detrimento de los vehículos privados para paliar los efectos nocivos de la contaminación en la capital catalana. Su posicionamiento encaja perfectamente con el programa de los comuns, pero es contradictorio con su actuación personal. El vicepresidente y responsable de medioambiente en el AMB es propietario de un vehículo altamente contaminante, fabricado en 1994 que adquirió en 2011.

El concejal más dogmático de Colau ha retuiteado una encuesta de la Autoritat del Transport Metropolità sobre las alternativas al transporte privado. La misma incluía varias opciones como el transporte público, el vehículo eléctrico, la movilidad activa (a pie o en bici), los aparcamientos disuasorios y la posibilidad de compartir un coche.

EL VOLKSWAGEN DE BADIA

Badia, obviamente, nada dice de su experiencia personal. El concejal de Presidencia, Agua y Energía será uno de los ciudadanos más afectados por la nueva normativa anticontaminación de los coches que entrará en vigor en los próximos años.

Según el Portal de Transparencia del Ayuntamiento, Badia es propietario de una furgoneta de la marca Volkswagen, modelo Transporter 2.4. Este vehículo está propulsado por un motor diésel muy contaminante y no podrá circular en los episodios de alta contaminación, a partir del 1 de enero de 2020.

LAS OBSESIONES DEL CONCEJAL

Badia es uno de los concejales más controvertidos del Ayuntamiento de Barcelona por su obsesión con los procesos de remunicipalización, rechazados mayoritariamente por los barceloneses e incluso por los propios votantes de Barcelona en Comú.

La furgoneta de Badia es similar a la de esta imagen



El concejal más dogmático de Colau lidera la campaña a favor de la remunicipalización del agua en Barcelona, aunque el actual sistema público-privado es el segundo mejor valorado por los barceloneses, con una nota media que supera el 7.

EL HUNDIMIENTO DE MONTJUÏC

Badia, además, es el presidente de Cementiris de Barcelona. Y, como tal, es responsable del hundimiento de 144 nichos en el cementerio de Montjuïc que se produjo el 15 de septiembre de 2017. Año tras año, la empresa ha logrado importantes beneficios debido a sus ínfimas inversiones en mantenimiento, pero los números no le cuadran ahora por las indemnizaciones a las familias afectadas.

La actitud altiva y distante de Badia ha soliviantado a muchas familias. También, el silencio de Jordi Valmaña, que apura sus días como director general de Cementiris de Barcelona.

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