La aprobación de la que presuntamente sería la última prórroga del estado de alarma preocupa a los taxistas barceloneses, especialmente a aquellos que son autónomos.

El final de la excepcionalidad, previsto para el próximo 21 de junio, permitiría la salida a las calles de 8.000 taxistas barceloneses de forma simultánea, lo que podría llegar a convertirse en un auténtico despropósito.

8.000 TAXIS

El Sindicat del Taxi de Catalunya (STAC) pidió al AMB y al IMET en la reunión de la Taula Tècnica del Taxi, celebrada el pasado 22 de mayo, que llevara a cabo una regulación en el sector para evitar una situación carente de sentido con el final del estado de alarma.

Según la normativa actual, que no contempla ningún mecanismo, a partir del 21 de junio podrían salir los 8.000 taxis barceloneses para retomar sus servicios sin ningún tipo de control.

El Secretario de la Unión de Barcelona del STACJaime Sau, asegura que ofrecer esta libertad sería ineficaz, ya que con el pasado cambio de fase se aumentó la circulación de vehículos "del 20 al 30%" y "la demanda" no respondió. Por ello, se muestra preocupado porque "en dos semanas y media estamos fuera del estado de alarma y no sabemos si va a haber turistas suficientes" ni la "oferta de ocio permitida", entre otros factores, para asegurar la existencia de una mayor demanda.

RENTABILIDAD

En este sentido, Sau asegura que el sector necesita que "el tiempo que esté en la calle" sea "rentable", pudiendo "ahorrar en combustible" y exponiéndose el menor tiempo posible a la vigente pandemia de coronavirus.

El Secretario del sindicato explica que "la mayoría de los autónomos" quiere que haya esta regulación, una opción confirmada en una triple votación llevada a cabo por el colectivo. Con la salida a la calle, por ejemplo, de "4.000 vehículos", se facilitaría la rentabilidad del servicio y se podría dar pie a otros aspectos, como una mayor "conciliación familiar".

DENUNCIAS

La razón por la que el órgano metropolitano del taxi no habría dado el paso de anunciar una regularización es "el miedo a posibles denuncias de grupos de taxistas que quieren trabajar todos los días", según apunta Sau.

Pese a ello, explica que el IMET ha trasladado al taxi que está estudiando la cuestión, pero "el tiempo se acaba" y hace falta esta "modificación reglamentaria".

DESCONTENTOS Y PREOCUPADOS

Como problema añadido, el taxista barcelonés afirma que la mitad de las mascarillas que ha repartido el IMET a los chóferes "no están homologadas", reivindicando la importancia de "proteger a taxistas y usuarios igual que lo hacen con el bus y el metro.

Con todo, los conductores se encuentran "descontentos y preocupados", en un momento incierto a la espera de una regulación que no llega. Por ello, en caso de que finalmente el IMET no mueva ficha, se muestran dispuestos a dar respuesta: "No sabemos lo que vamos a hacer, pero no descartamos nada", asegura Sau.

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