La movilidad rodada en Sant Andreu de Palomar se ha convertido en un auténtico caos. Ni siquiera ha hecho falta esperar a que finalice la planificación municipal para el barrio, que prevé una reconversión de sus calles en una gran superilla.

Las propias obras que persiguen este objetivo, y que castigan especialmente a la calle Gran de Sant Andreu, han llegado acompañadas de cortes de calles y cambios de sentido que han generado un problema circulatorio inexistente hace tan solo unos meses.

Los cambios se han convertido en una pesadilla para los vecinos. Diversas calles que hasta la fecha contaban con un tráfico mínimo debido a su estructura, se han convertido en un desfile de vehículos que no deja de causar problemas a los residentes, especialmente durante las horas punta.

PACIFICACIÓN NATURAL

La Associació Veïnal Sant Andreu Sud lamenta la problemática ocasionada por "haber pacificado la calle Gran de Sant Andreu", que ha derivado a los vehículos a otras calles "del núcleo antiguo que no están preparadas para el tráfico. "Generan muchas molestias, las calles ya estaban pacificadas de manera natural", explican.

El colectivo vecinal apunta que las obras y modificaciones han convertido algunas calles, como el "paseo de Torras i Bages y la calle del Segre", en nuevas "autopistas" urbanas, una transformación que castiga a los residentes. A ello se suman los desvíos que toman los "transportistas", quienes se ven obligados a buscar alternativas que generan molestias.

Por todo ello, los vecinos quieren poner fin a esta situación, que se recrudece durante las horas de mayor tráfico de la jornada. "Es terrible, hay que volver al modelo de antes", subrayan desde la asociación.

CONTADORES

Desde uno de los comercios ubicados en la calle Gran de Sant Andreu suscriben las palabras del grupo vecinal, insisten en que los problemas continúan sin que se haya buscado ninguna solución para ellos y lamentan el cambio de sentido de diversas calles impulsado desde el Ayuntamiento.

La propiedad explica que, el pasado mes de "abril", se instalaron contadores de vehículos cuyas cifras aún se desconocen. Uno de ellos se implantó en la calle de Agustí Milà, una vía que se encuentra cortada por obras.

Otros, colocados en la calle de Concepció Arenal y en Gran de Sant Andreu, se han visto atados a árboles o a papeleras. En uno de los casos, Movilidad apuntó que el aparato había sido "vandalizado".

PLAZA CON TRÁFICO

Uno de los emplazamientos castigados por el incremento de tráfico es la plaza de Marià Brossa y las calles de su entorno, como la de Sant Hipòlit, la de Segarra y la de Servet. Estas vías de plataforma única cargan con mucho más tráfico desde el inicio de las obras de la calle Gran de Sant Andreu.

Así lo explica Esther, quien regenta una peluquería en la propia plaza desde hace 16 años. "Yo no le veo el sentido, esta era una plaza muy tranquila, y lo es cuando no hay tráfico", señala.

Pancarta contra el incremento del tráfico en la plaza de Marià Brossa / METRÓPOLI - RP

Pese a la situación actual, muy desfavorable en horas punta, esta trabajadora se muestra positiva y cree que la lucha vecinal solucionará la problemática: "Aquí los vecinos son muy reivindicativos, muy luchadores. Seguro que se conseguirá que no pase tanto tráfico por aquí", sentencia.

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