Tren de la R1 de Rodalies en la estación de Cabrera de Mar / METRÓPOLI
Rodalies afronta un viernes crítico en Barcelona: el derrumbe en Sant Feliu asfixia la R4 a las puertas de la huelga
Mientras Renfe pide buscar transporte alternativo entre Martorell y L'Hospitalet, el ministro Óscar Puente apura la negociación con los sindicatos para evitar el paro convocado para este lunes
Más información: Rodalies será gratis de forma indefinida "hasta la restitución completa del sistema"
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La crisis de Rodalies no da tregua. Cuando parecía que los servicios de lanzadera empezaban a estabilizar tímidamente la red tras el fatal accidente de Gelida, una nueva incidencia ha sacudido la movilidad metropolitana este viernes.
La caída de un muro de contención en las obras de soterramiento de Sant Feliu de Llobregat, ocurrida ayer jueves, 5 de febrero, por la tarde, mantiene interrumpida la circulación de la línea R4 en el tramo crítico entre Martorell Central y L'Hospitalet de Llobregat.
Antonio Carmona, portavoz de Renfe en Catalunya, ha confirmado a primera hora que la compañía y Adif están "trabajando con las autoridades locales" para revertir la situación, pero la realidad operativa es compleja: se ha instado a los viajeros afectados a buscar "otros medios de transporte", derivando el flujo de pasajeros hacia el Metro, el TRAM y Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), ante la imposibilidad de cubrir la demanda únicamente con el servicio alternativo por carretera.
Convoy de Rodalies en la línea R4
"Es más efectivo que establecer un servicio alternativo por carretera para entrar en las ciudades, teniendo en cuenta que existen unos modos de transporte muy potentes de entrada a Barcelona y que conectan a las diferentes poblaciones creyendo que es la mejor opción", ha dicho Carmona.
Ha vinculado la reapertura de este tramo afectado a los tempos de los trabajos de los protocolos de seguridad de Adif y ha señalado que la incidencia no afectó "en ningún caso" a la estabilidad de la vía pero que, según él, por precaución, Adif decidió interrumpir el tramo.
Objetivo: recuperar al 25% de los usuarios
Pese al contratiempo en Sant Feliu, Renfe mantiene su estrategia para intentar recuperar la normalidad en el resto de la red. Hoy se espera consolidar las frecuencias de los trenes lanzadera en los tramos no afectados de la R1 y la R4, complementados por el servicio de autobuses activo entre Terrassa y Manresa, y entre Blanes y Maçanet-Massanes.
El reto es mayúsculo: la operadora estima que ha perdido al 25% de sus viajeros habituales debido a la inestabilidad del servicio en las últimas semanas. Para mitigar el impacto económico en las familias y "por justicia social", la consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha reiterado que Rodalies seguirá siendo gratuito de forma indefinida "hasta la restitución completa del sistema", una factura que la Generalitat pasará al Ministerio y que ya supera los 5 millones de euros.
En el plano estructural, la respuesta a la crisis se ha convertido en una carrera contrarreloj para Adif, que ha iniciado actuaciones de urgencia en 31 puntos críticos de la red —principalmente taludes y trincheras— identificados tras el accidente de Gelida.
Estación de Rodalies vacía
El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, ha intentado calmar los ánimos fijando un horizonte temporal concreto: aunque se espera que el conjunto de las líneas (salvo la R3) esté operativo en dos semanas, la normalización total sin limitaciones de velocidad no llegará hasta abril. Mientras tanto, el Ministerio ha ordenado la creación inmediata de una división de mantenimiento preventivo para evitar que el desgaste de la infraestructura vuelva a comprometer la seguridad.
El impacto del bloqueo ferroviario trasciende al pasajero diario y golpea también al tejido industrial y social. Por un lado, el tráfico de mercancías —vital para el Puerto de Barcelona— sigue sufriendo restricciones, con incertidumbre sobre la capacidad total del túnel de Rubí, aunque Renfe asegura que se irá incrementando el paso de estos trenes progresivamente. Por otro lado, la indignación ciudadana comienza a judicializarse: vecinos de Cubelles han presentado denuncias ante el juzgado por el alarmante estado de corrosión en las vías de la R2 Sud, evidenciando que la crisis de confianza en el sistema abarca mucho más que los tramos actualmente cortados.
Cuenta atrás para la huelga
Mientras los técnicos intentan asegurar el terreno en Sant Feliu y revisar los puntos críticos de la infraestructura, la atención política se desplaza a los despachos. El ministro de Transportes, Óscar Puente, se reúne esta mañana a las 9:30 h con los sindicatos (CCOO, UGT y Semaf) en un último intento por desconvocar la huelga prevista para los días 9, 10 y 11 de febrero.
Si la negociación fracasa, el lunes amanecerá con unos servicios mínimos del 66% en hora punta, añadiendo presión laboral a una infraestructura ya de por sí debilitada.
Sobre el plan de bus alternativo para la R3, Carmona ha afirmado que espera que este viernes se cierre un acuerdo tras "escuchar la voz local" de los municipios afectados y que se implemente de cara al lunes.