Interior del gimansio BDir Alcudia en Nou Barris

Interior del gimansio BDir Alcudia en Nou Barris BDir Alcudia

Nou Barris

Indignación en el BDIR Alcúdia de Nou Barris: cancelan clases dirigidas sin aviso y los clientes estallan por falta de transparencia y trato “vejatorio”

La dirección del centro ha decidido cancelar de forma definitiva estas actividades para acometer unas obras de ampliación de la zona de musculación

Leer en Castellano
Publicada

Durante años, las bicicletas de spinning giraron al ritmo de la música en una de las salas más concurridas del BDIR Alcúdia, en Nou Barris. A pocos metros, los guantes golpeaban sacos en las clases de boxeo y Jambox mientras decenas de usuarios llenaban las reservas apenas se abrían plazas. Ahora, todo ese espacio quedará en silencio.

Sala de spinning del BDir Alcudia

Sala de spinning del BDir Alcudia Bdir Alcudia

La dirección del gimnasio ha decidido cancelar de forma definitiva estas actividades para acometer unas obras de ampliación de la zona de musculación. Una decisión que ha provocado indignación entre parte de los abonados, especialmente entre quienes acudían exclusivamente a estas clases dirigidas y aseguran haberse enterado “por comentarios de otros clientes” y no por una comunicación oficial del centro.

La polémica no se centra únicamente en el cierre de las actividades, sino en "cómo se ha gestionado la información". Clientes consultados denuncian "falta de transparencia, ausencia de margen para decidir si renovar o no sus cuotas y una respuesta “insuficiente” por parte del gimnasio ante las reclamaciones.

Falta de información

Una de las abonadas afectadas explica que acudió al gimnasio el pasado lunes después de que un compañero le avisara de que se iniciarían obras en pocos días. Según relata, en recepción evitaron inicialmente darle detalles sobre los cambios previstos.

La que era la clase de boxeo ya con las paredes tiradas y precintada

La que era la clase de boxeo ya con las paredes tiradas y precintada metropoli

“Fui a preguntar porque me llegaban rumores y nadie informaba claramente”, señala. Tras buscar personalmente a la directora del centro, asegura que esta terminó reconociendo que la gerencia había decidido cancelar todas las clases de boxeo, spinning y Jambox del gimnasio.

La clienta sostiene que la noticia le sorprendió especialmente porque estaba próxima a renovar su cuota y quería saber cómo quedarían los servicios antes de tomar una decisión. “No es un cambio menor. Hay personas que estamos apuntadas principalmente por estas actividades”, lamenta.

Además, cuestiona el argumento que, según asegura, le trasladó la dirección del centro: que las clases tenían poca asistencia. “Muchas veces me he quedado fuera por falta de plazas”, afirma.

Usuarios que pagan anualidades

El malestar se ha extendido especialmente entre quienes acaban de renovar o pagan la cuota anual completa. Algunos clientes consideran que el gimnasio debería haber comunicado las modificaciones con semanas o meses de antelación para permitir bajas o cambios de centro sin penalizaciones.

Interior de la clase de boxeo en BDir Alcudia

Interior de la clase de boxeo en BDir Alcudia

“No puedes cambiar de forma tan radical el servicio cuando hay gente que ya ha pagado todo el año”, comenta otro usuario. Las críticas apuntan a que muchos clientes eligieron ese centro precisamente por la oferta de actividades dirigidas y no por la musculación tradicional.

Varios abonados aseguran también que, ante las quejas, la única respuesta recibida por parte del personal ha sido la recomendación de presentar una hoja de reclamaciones y esperar una resolución posterior.

“Te dicen que pongas una incidencia y ya está, pero nadie te explica qué opciones tienes ni si podrás cancelar sin coste”, critica una usuaria.

Sin alternativas "rápidas"

Algunos abonados aseguran además haber solicitado un traslado inmediato a otros centros de la cadena tras conocer el cierre de las actividades, pero denuncian que el gimnasio no les ha ofrecido alternativas rápidas.

“Hemos pedido un traslado inmediato y no nos han hecho ni caso”, explica una clienta afectada. Según relata, desde recepción les comunicaron que los cambios de centro “no se pueden hacer así porque sí” y que, en muchos casos, la única opción planteada es tramitar una baja con vale.

La usuaria asegura que este procedimiento implica esperar “entre dos y seis semanas” para poder apuntarse a otro gimnasio del grupo, ya que la gestión depende “de central y del departamento de operaciones”. “Al final somos los propios clientes los que tenemos que ir reclamando constantemente”, critica.

Varios afectados consideran que esta solución resulta insuficiente teniendo en cuenta que las actividades eliminadas eran, precisamente, el principal motivo por el que acudían a ese centro en concreto.

Del modelo de clases dirigidas al auge de la musculación

La decisión del BDIR Alcúdia refleja una tendencia cada vez más visible en muchos gimnasios pequeños: la ampliación de las zonas de peso libre y máquinas de musculación frente a la reducción de espacios destinados a actividades colectivas.

Zona de mancuernas de un gimnasio

Zona de mancuernas de un gimnasio

En los últimos años, el entrenamiento de fuerza ha ganado protagonismo entre los usuarios y muchos centros deportivos han reconfigurado sus instalaciones para responder a esa demanda, concentrando las clases dirigidas en los centros más grandes. Sin embargo, en este caso, varios clientes consideran que el cambio se ha hecho sacrificando una comunidad consolidada alrededor de las clases dirigidas.

“Había gente que llevaba años coincidiendo en spinning o boxeo. No era solo venir a entrenar, también era un espacio social”, explica una abonada habitual.

Quejas por el trato recibido

La controversia ha ido más allá de las obras. En el correo enviado al servicio de atención al cliente, una usuaria denuncia además haber recibido un trato “vejatorio” durante la conversación mantenida con la directora del centro.

Según la clienta, la responsable llegó a insultarla y a pedirle que abandonara el gimnasio tras insistir en pedir explicaciones sobre las modificaciones previstas. También asegura que posteriormente "buscaron su ficha de abonada y preguntaron por ella a otros clientes".

La abonada afirma que, pese a lo ocurrido, su intención inicial era continuar dentro de la cadena DIR trasladándose a otro centro. Sin embargo, reclama que no se le aplique ninguna penalización porque considera que el cambio no responde a una decisión voluntaria, sino a la eliminación de las actividades por las que acudía al gimnasio.

Clientes pendientes de una respuesta

Mientras las obras avanzan y las salas comienzan a vaciarse, varios usuarios siguen esperando una respuesta oficial sobre posibles compensaciones, traslados o cancelaciones sin permanencia.

Por ahora, el descontento continúa creciendo entre quienes sienten que el gimnasio "ha modificado de manera sustancial el servicio contratado sin una comunicación previa clara".

“Lo peor no es que hagan obras”, resume una de las afectadas. “Lo peor es enterarte casi de casualidad de que desaparece aquello por lo que llevabas años pagando”, añade.

Hasta el momento, la única alternativa que el gimnasio ha ofrecido a los clientes es la posibilidad de acudir hasta final de mes a otros centros del grupo, Maragall, Hispè o Castillejos.

Sin embargo, muchos usuarios se preguntan qué ocurrirá después y reclaman más información sobre el futuro del servicio.

Al cierre de este artículo, Metrópoli no ha obtenido respuesta por parte del grupo DiR.