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El líder de Junts en Barcelona, Jordi Martí Galbis, junto al alcalde Jaume Collboni

El líder de Junts en Barcelona, Jordi Martí Galbis, junto al alcalde Jaume Collboni EUROPA PRESS

Opinión

Con este Barómetro, hay que poner las barbas a remojar

"El Barómetro debería hacer pensar a todos los partidos. Al PSC también. Ganaría Collboni las elecciones pero pierde fuelle. Está estancado a pesar de que el alcalde aprueba y la gestión municipal tiene un respaldo mayoritario"

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El Barómetro municipal de diciembre da que pensar, aunque para algunos eso de pensar está absolutamente sobrevalorado. Me refiero al líder de Junts, Jordi Martí. A pesar de que lleva toda la vida en la política municipal no es conocido por el 80% de los barceloneses. Pero opina, eso sí. Para el líder interino de Puigdemont en Barcelona el Barómetro “certifica el fracaso absoluto” de Collboni, of course, con “datos absolutamente demoledores”.

La lectura es miope sobre todo cuando Junts cae del 13,5% del voto en el 2023 hasta el 3,4% en esta encuesta. Se dejan en el tintero la friolera de 10,1 puntos y su gran enemigo, Aliança Catalana les supera en intención de voto.

Junts no quiere analizar la realidad. Están sin líder y sin políticas fuera del coto del Congreso de los Diputados donde sacan pecho porque tienen en jaque continuo al Gobierno Sánchez y se dejan querer por una oposición -mediática y política- que ahora los elogia para luego estar encantados con su irrelevancia. Sin embargo, el Barómetro debería hacer pensar a todos los partidos.

Al PSC también. Ganaría Collboni las elecciones pero pierde fuelle. Está estancado a pesar de que el alcalde aprueba y la gestión municipal tiene un respaldo mayoritario. La limpieza ya no es un problema principal, pero la vivienda y la seguridad lastran una buena gestión.

Curiosamente la seguridad es percibida por el 25% de los barceloneses como un problema mientras que la inmigración solo por el 6%. El problema es que ambas son agitadas y revueltas en la misma coctelera. En conclusión, está todo tan revuelto que no se gana solo con buena gestión.

La izquierda tendría en el nuevo consistorio una cómoda mayoría. El 36,8% de los ciudadanos apuestan por la izquierda aunque los comunes se dejan 5 puntos y ERC mantiene el tipo.

Después de escuchar a su líder, Elisenda Alamany, parece que los republicanos solo aspiran a ser un buen segundón. Los Comunes ensimismados en su lío interno bien harían en cambiar su política del perro del hortelano, porque uno de los motivos del ascenso de la extrema derecha es el fracaso de las políticas de izquierda.

De lo que no se hace y de lo que no se percibe porque hay quién pone el acento en que no se hace nada. Muchos ciudadanos se quejan de la ausencia de políticas sociales pero la realidad dice que Barcelona encabeza el ranking de ciudades que más destinan en este apartado.

Este es el caldo de cultivo de la extrema derecha, pero también del PP. Junts debería preocuparse de Aliança Catalana que les roba votos y les hace un sorpasso. Pero también el resto de formaciones porque sin candidato/a, ni presencia en Barcelona obtiene un 3,9%.

Y ahora quieren explotar otro caladero más allá de la inmigración. Han presentado 700 denuncias por no rotular en catalán. No tienen escrúpulos y buscan todo tipo de electores. Basta recordar que el 30% de sus posibles votantes no son independentistas y muchos son castellanoparlantes, algo que Aliança desprecia. De hecho, Silvia Orriols no concede entrevistas en el idioma opresor, según su criterio.

El otro partido extremo, Vox, pierde fuelle ante un PP que parece conformarse con pasar desapercibido. Sin embargo, ambos partidos de la derecha española deberían afanarse en recuperar terreno perdido porque la barrera del 5% para entrar en el consistorio puede convertirse en una muralla infranqueable.

Todos deberían tomar nota. Junts sale muy mal parado aunque sean incapaces de verlo, pero el resto haría bien en hacer bueno el dicho “cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar".

Hay que estar alerta porque ahora la víctima es Junts, pero en el 2027 podría ser Barcelona.