Construcción de una finca para vivienda social en Barcelona / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Vivienda, seguridad y eficacia para Reyes
"Aunque la publicidad institucional pretenda hacernos creer que la gestión municipal es mágica y resuelve todos nuestros problemas y atiende todas nuestras necesidades, la realidad es bien distinta y la hacen acreedora a que Sus Majestades traigan carbón, mucho carbón a nuestros ediles de gobierno"
El gobierno municipal lleva tiempo redactando su particular Carta a los Reyes Magos cargada de buenos propósitos para Barcelona. Debe portarse bastante mal porque cada año copia la misma misiva y Sus Majestades solo le traen carbón.
Al Niño Jesús le portaron oro, mirra e incienso. En mi particular Carta municipal a los Reyes Magos he concretado mis deseos barceloneses. En primer lugar, más vivienda de alquiler y social y a un precio accesible.
Se necesita este oro habitacional habida cuenta su coste y carestía en la que el preciado metal lo sustituirían por una apreciada piedra angular social. No solo está la vivienda a precio de oro, sino que su escasez y su condición de imprescindible bien podría ser calificada de mineral raro.
Los Reyes también portaron a Belén dos regalos más: mirra e incienso. Ambas eran fragancias. El Ayuntamiento en el presente no escatima en perfumes electorales que distraigan o engañen a la ciudadanía en forma de publicidad institucional.
Es el autobombo de su gestión y no tiene precio. O sí. Veinte millones de euros anuales. A este fin de loa pública, el consistorio sí dispone de recursos que detrae de otras y verdaderas prioridades de ciudad. Tanto la particular mirra como el incienso municipal pretenden crear una atmósfera relajante y ciudadana hacia el quehacer gubernamental. Diluye o menoscaba sus errores y carencias y describen una ciudad pujante cuando no a vecinos satisfechos y felices.
Sustituiría los regalos estériles de las fragancias intangibles gubernamentales de las costosas campañas propagandísticas por otros dos presentes muy reales y necesarios: la seguridad y la eficacia municipal.
Que mejor presente de Reyes que poder garantizar la seguridad ciudadana y una contundente y desacomplejada acción contra la delincuencia. Un elixir de firmeza con más policía, leyes severas y una justicia célere. El tercer regalo mágico, la mirra, sería objeto de un cambio real. Esta resina aromática, ahora versionada en un perfume consistorial de distracción y de desproporcionados gastos de comunicación para su mayor gloria, se tornaría en un complejo vitamínico de medidas para una gestión eficaz.
La eficacia en la inversión en barrios, en la prestación de servicios como la limpieza y la iluminación viaria, y, sobre todo, con el refuerzo de la acción municipal en favor de quien más lo necesita y para una inclusión cierta y de empleo y con una educación y sanidad de calidad.
La atención social a nuestros mayores y a las personas con discapacidad y el respaldo a las familias son capitales en una Barcelona que quiera ser digna y justa con quien lo precisa por ser más vulnerable.
En esta mi Carta de ciudad a los Reyes Magos se incluye una parte significativa de las prioridades que considero de Barcelona. Además de Carta, bien podría ser la Estrella de Oriente que guíe a nuestro Ayuntamiento hacia la mejor gobernanza.
Aunque la publicidad institucional pretenda hacernos creer que la gestión municipal es mágica y resuelve todos nuestros problemas y atiende todas nuestras necesidades, la realidad es bien distinta y la hacen acreedora a que Sus Majestades traigan carbón, mucho carbón a nuestros ediles de gobierno.
Y a Barcelona que los Reyes Magos porten vivienda, seguridad y eficacia y a los barceloneses de bien lo que se merecen y les deseo: felicidad, prosperidad y salud.