Dispositivo policial contra drogas en Ciutat Vella: entradas y registros en viviendas
Barcelona y Ciutat Vella: la esperanza de un plan integral a la vista
"Un plan urbanístico bien diseñado no sirve de nada si no hay un seguimiento continuo. La Rambla del Raval fue una buena decisión –a pesar de los nostálgicos del barrio chino– pero las acciones deben mantenerse en el tiempo, con ajustes, con imposiciones si son necesarias"
Los comentarios son casi automáticos: la ciudad ha empeorado, hay más delitos que hace unos años y estos son más graves. Todo se tiñe de oscuro, y en el caso de Ciutat Vella las manos se llevan a la cabeza: un desastre. Pero hay que apreciar los datos, ver los avances y situar las cosas en su punto justo. Barcelona y Ciutat Vella, como la parte más vulnerable, avanzan hacia una nueva situación: hay esperanza, hay mejoras.
La Junta Local de Seguridad ha ofrecido unas cifras que muestran ese cambio. Los delitos en el transporte, por ejemplo, han descendido: un 24% menos en el metro y en el bus a lo largo de 2025.
Se notificaron un total de 169.022 delitos, un 6,1% menos que en 2024. De ellos, más de la mitad fueron hurtos, 87.321 en total. Eso supone un descenso del 7,6% respecto al año anterior.
Con la lupa más cerca, vemos que el 40% de los hurtos se cometieron en el espacio público, mientras que el 33,6% fueron en establecimientos y el 21,8% en los transportes. El gran problema, por tanto, sigue estando en las calles, en el centro de la ciudad, donde se ha intensificado la presencia de los cuerpos policiales con la intención de que provoquen, para empezar, un efecto disuasorio.
Otro de los problemas es el relacionado con las agresiones sexuales. En este caso, se registra un aumento del 4,4% respecto a 2024. Se registraron un total de 1.179 delitos. Una de las explicaciones es que esas agresiones se denuncian ahora mucho más que hace unos años. Y eso es positivo.
La multirreincidencia es la gran asignatura pendiente. Hasta 470 multirreincidentes fueron detenidos 4.001 veces por 9.726 hechos penales imputados.
De ellos, la mayoría fueron hurtos con violencia o intimidación. En el Congreso se ha aprobado esta semana una nueva vuelta de tuerca del Código Penal para endurecer las penas, a partir de una propuesta de Junts per Catalunya. Aunque puede ser beneficiosa, el obstáculo no es la ley, sino el cuello de botella que se establece en los juzgados.
La puesta en marcha de más juzgados, —ya decidida— será la clave para una reducción efectiva de esa multirreincidencia que aumenta tanto la percepción de inseguridad en Barcelona, y, en concreto, en Ciutat Vella, donde los turistas son el colectivo más atacado.
Y ese es el corazón de muchos de los problemas de la ciudad, Ciutat Vella, que se encuentra en plena transformación. Después de varios años de parálisis, el Ayuntamiento ultima un plan integral que ha consensuado con todos los actores implicados, desde entidades a hoteleros y comerciantes. A modo de cirujano, el comisionado para Ciutat Vella, Iván Pera, ha dibujado un plan con partidas para inversión y políticas sociales y de prevención.
Una gran parte del encanto de Barcelona es Ciutat Vella. La transformación que tuvo lugar a partir de los Juegos Olímpicos de 1992 se fue paralizando con el tiempo. Y en los últimos 15 años el distrito afrontó enormes retos y problemas: nueva inmigración, turistas en masa, el comercio de droga y la falta de oferta de vivienda en el conjunto de la ciudad.
Lo que se constata con Ciutat Vella es que las maquinarias de los municipios deben estar en todo momento a pleno rendimiento. Un plan urbanístico bien diseñado no sirve de nada si no hay un seguimiento continuo. La Rambla del Raval fue una buena decisión –a pesar de los nostálgicos del barrio chino–, pero las acciones deben mantenerse en el tiempo, con ajustes, con imposiciones si son necesarias.
Ahora hay, de nuevo, esperanza para Ciutat Vella. Pero nadie debe relajarse. Hay avances, pero ahora se deben consolidar.