Elisenda Alamany, líder de ERC en Barcelona
El supremacismo de Elisenda Alamany
"Quizá la señora Alamany debiera hablar con Francesc Marc Álvaro, diputado republicano en el Congreso y descendiente de esos murcianos que llegaron a miles a Catalunya y aunque a algunos no les guste son catalanes de pura cepa"
Elisenda Alamany ha metido la pata. ¡Y de que manera! En su afán de criticar a Salvador Illa, la líder de ERC, espetó al president “Salvador Illa es el President de Catalunya, el problema es que se cree que Catalunya es como Murcia. Y no. Este es un país con ambición nacional". Poco ha faltado para que el presidente murciano se le tirara a la yugular “cuando dejen Catalunya hecha un solar, sus hijos vivirán en Murcia”, dijo en catalán en las redes sociales.
La polémica es absurda sino denotara ese supremacismo que impregna la base del nacionalismo catalán más irredento. Seguro que esa frase no surgirá de la boca de Gabriel Rufián, ni de Joan Tardà, pero perfectamente podría surgir de Carles Puigdemont, Silvia Orriols y, evidentemente, la señora Alamany. Todos deberían mirar, y estudiar, la historia de Catalunya.
La crisis agraria y la falta de oportunidades en la Región de Murcia impulsaron una gran oleada migratoria hacia Cataluña, donde la industrialización demandaba mano de obra abundante y asequible, a finales del siglo XIX y hasta los años 70 del XX. Muchos recalaron en la potente industria algodonera y en ciudades como Vilanova i la Geltrú.
Quizá la señora Alamany debiera hablar con Francesc Marc Álvaro, diputado republicano en el Congreso y descendiente de esos murcianos que llegaron a miles a Catalunya y aunque a algunos no les guste son catalanes de pura cepa. Quizá la señora Alamany debería acercarse a visitar el barrio de El Tacó de la capital del Garraf. Si bucea en la historia averiguará que se llamaba antes la Murcia Xica. ¡Vaya por dios!
Además, Alamany no debería utilizar este tipo de comparaciones porque si Catalunya tiene ambición nacional, Murcia también está orgullosa de su identidad. Denostar a Murcia, considerarla un ente inferior es un insulto a la inteligencia y una marrullería de ese supremacismo catalán que se piensa que todo lo tiene pagado por ser catalán, esas palabras satíricas de Francesc Pujols que algunos se piensan que son realidad, la realidad de una Catalunya triunfante.
Por cierto, la señora Alamany debería leer el último informe del servicio de estudios de BBVA que estima que el incremento del PIB de la Región de Murcia podría haber alcanzado el 3,1% en 2025, mostrando un diferencial de crecimiento positivo con el conjunto de España (2,9%). La solidez del empleo, impulsado por los servicios públicos, el comercio y las manufacturas, junto con el mayor dinamismo de la demanda interna, habrían sostenido la actividad.
El resbalón de Alamany es de nivel. Azuzar el enfrentamiento no es una buena receta. Catalunya ha sido, y es, punto de encuentro y solidaria. Illa es un buen presidente de Catalunya y lo sería también de Murcia porque es un hombre que trata de integrar para fortalecer.
Algo que el rancio nacionalismo catalán, y una buena parte de su burguesía, nunca han entendido. Sino recuerden cuando Marta Ferrusola calificó a José Montilla de okupa por ser el inquilino del Palau de la Generalitat y haber nacido en Iznajar, en Córdoba. “Nos han ocupado nuestra casa”, dijo.
Pues no, es la casa de todos los catalanes. También de los que vinieron a trabajar y se sienten tan catalanes como los que tienen ocho apellidos de linaje. Para serlo no necesitan carnets de pureza de raza.