Pásate al MODO AHORRO
Obras en Barcelona

Obras en Barcelona AJ BCN

Opinión

¡Que paren el mundo que me bajo!

"Una obra que amenaza con batir el récord es la Sagrada Familia. Dura y dura y no avanza. La imagen de Barcelona para el visitante que llega en tren es más bien penosa. Si baja a la Plaza de España, todavía peor. Dicen que este año acabarán la mayor parte de las obras. Soy un descreído. Viendo este mundo y la Barcelona Emmental, me parece que no saldré de casa"

Publicada

Vivimos en un mundo loco. Demasiado loco para mi gusto. Esta semana ha sido especialmente desalentadora. Desde el Trump que decía que hundir barcos era divertido hasta Aznar diciendo que España debería ponerse al lado de los aliados. Es decir, al lado de Trump y de rodillas a poder ser.

Lo hizo en el aniversario del 11-M. Aquel desastre que hace 15 años conmocionó a toda la sociedad española gracias a la labor de Aznar de ponernos al lado de los aliados. Nos pagaron el favor con tres donuts y unas chuches y luego ese señor trató de engañarnos diciendo que había sido ETA. 15 años después sin pedir perdón y con una cara dura impresionante apadrinó un libro de Mayor Oreja que todavía siembra la duda.

Mayor Oreja fue aquel ministro del Interior que hacía parar a su coche oficial antes de llegar a un lugar donde se había producido un atentado para maquillarse. El mismo que le espetó a Jordi Solé Tura en la sede del PSC ante su mujer “tú también estás en las listas de ETA”.

Todo un ejemplo de sensibilidad y mano izquierda. Estas dos situaciones pasaron en Barcelona. La primera la sitúo en Sant Adrià del Besòs. Los terroristas habían acabado con la vida de un concejal del PP, José Luis Ruiz Casado. Y Mayor Oreja se puso presentable, por así decirlo. No me lo han contado. Estaba presente.

Eso sí, el PP llevaba la batuta de aquella gestión “los muertos son nuestros” como dijo Javier Arenas en el Hotel Don Cándido de Terrassa tras ser asesinado en Viladecavalls, Francisco Cano. Fueron años de plomo de infausto recuerdo pero poco gratificante la actuación de algunos.

Para locura la guerra sucia desatada en el Barça. La política es un mundo de flors i violes en comparación con el mundo del fútbol. No me refiero a la tangana –poco edificante– del partido entre el Cruzeiro y el Atlético Mineiro con 23 expulsados. ¡Toda una lección para las jóvenes generaciones! Pero no, me refiero al debate a cara de perro entre Laporta y Font. Jou Frazier y Cassius Clay no se dieron tan duro, pero el aspirante no consiguió pasar de aspirante a pesar del apoyo –sin interés, dice, como si fuéramos tontainas– de Xavi Hernández, el mismo que defiende al régimen de Qatar.

Pasó el 8-M y en Barcelona salieron miles de personas a la calle al igual que en toda España. Hubo reportajes y entrevistas para poner a la mujer y los problemas que padece en una sociedad machista pero se pasó de puntillas por las amenazas contra Irene Montero e Ione Belarra.

Dos energúmenos han sido detenidos. La noticia apenas tiene repercusión porque total son Belarra y Montero. Si la agredida fuera una señora de otra tendencia política algún medio se haría el haraquiri. Con ellas, la noticia se da pero poquito. Mientras una jueza pasa de puntillas ante la denuncia por agresiones de una tertuliana agredida, insultada y golpeada por un tipo que se llama periodista como Vito Quiles. Un insulto a la profesión.

Piensas que lo mejor, después de ver y oír todo esto, guerra incluida of course tienes ganas de bajarte del tren de la vida. Del otro, el de cada día también. Te da entonces por caminar por Barcelona, pero también desistes.

La ciudad es toda una gymkhana de alto nivel. Calles cortadas, obras por todas partes, zanjas… y la estación de Sants como un remake de Sarajevo en plena guerra de los Balcanes. Voy semana tras semana a buscar a mi mujer cuando llega de Madrid y el espectáculo es dantesco.

Una obra que amenaza con batir el récord de la Sagrada Familia. Dura y dura y no avanza. La imagen de Barcelona para el visitante que llega en tren es más bien penosa. Si baja a la Plaza de España, todavía peor. Dicen que este año acabarán la mayor parte de las obras. Soy un descreído. Viendo este mundo y la Barcelona Emmental me parece que no saldré de casa.