Imagen de 'Norma Cómics', en el triángulo Friki de Barcelona

Imagen de 'Norma Cómics', en el triángulo Friki de Barcelona SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Opinión

Evolución del frikismo local

La ciudad cuenta con un llamado Triángulo Friki, en referencia a las tiendas de cómics, juegos de rol y demás frikadas que se agrupan en torno a tres librerías: Gigamesh, especializada en ciencia ficción, que ya no está ahí, pues se trasladó hace años a la calle Bailén; Freaks, con dos sedes en la calle Ali Bei y Norma Comics, en pleno paseo de San Juan

Los frikis están de moda: Barcelona invierte más de 40.000 euros en promocionar su triángulo dorado

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Los frikis actuales viven unos buenos tiempos: no solo se les tolera, sino que hasta se les respeta. Véase, por ejemplo, la celebración del Día del Orgullo Friki, que tuvo lugar en nuestra ciudad el pasado sábado, 23 de mayo. La ciudad cuenta incluso con un llamado Triángulo Friki, en referencia a las tiendas de cómics, juegos de rol y demás frikadas que se agrupan en torno a tres librerías: Gigamesh, especializada en ciencia ficción (que ya no está ahí, pues se trasladó hace años a la calle Bailén), Freaks (con dos sedes en la calle Ali Bey) y Norma Comics (en pleno paseo de San Juan).

Fueron las primeras, y en su entorno fueron naciendo otras, hasta el punto de que, actualmente, ese Triángulo Friki ofrece honesta diversión a los aficionados a los tebeos (principalmente), a los juegos de mesa, a todo tipo de esparcimientos nipones y a cualquier propuesta que agradezca una buena compañía y un público fiel.

Los que ya tenemos una edad (o dos), recordamos los tiempos en que esta ciudad no se lo ponía tan fácil a sus elementos alternativos, que no estábamos muy bien vistos por la sociedad que hacía como que nos acogía. La primera tienda de cómics de España, eso sí, nació en la Barcelona de 1974 por obra y gracia de un simpático hippy cuya cara parecía un dibujo del gran Max, que solía llevar un mono de tela tejana (lo que los franceses llaman salopette) y que atendía por Jaume Fargas (Manresa, 1952 – Barcelona, 2019).

Interior de Norma Còmics / NORMA CÒMICS

Interior de Norma Còmics / NORMA CÒMICS

Se llamaba Zap Comics, se especializaba en tebeos underground nacionales y extranjeros y no se lo ponía muy fácil a sus potenciales clientes. Yo intenté visitarla en tres ocasiones y en las tres me la encontré chapada, con un cartelito en la puerta que ponía algo así como “Estamos cuando estamos” o “He salido, pero volveré” (sin precisar a qué hora).

Aventuras en el mundo del cómic

Otros tuvieron más suerte, ya que Zap se convirtió en lugar de encuentro para dibujantes alternativos, sus novias y sus amigos. Me habría encantado sumarme a tan estimulante grupito, pero no tuve suerte y nunca conseguí averiguar cuál era el horario de apertura de la librería de marras.

Mejor lo tuve en 1980, cuando mis amigos Joan Navarro (al que uno acompañaría en todas sus aventuras en el mundo del cómic, principalmente en la revista Cairo) y Albert Mestres (con el que Navarro había hecho la mili, por cierto) fundaron la librería Continuará…, primero en un rincón del Barrio Gótico y luego en su localización actual, en la Vía Layetana, junto a la estatua del conde Berenguer (nada que ver con el editor de El Víbora, o quizás sí). Era (es) una librería grande y bien surtida, puede que la primera de su estilo en Barcelona.

Interior de una tienda en el 'triángulo Friki'

Interior de una tienda en el 'triángulo Friki' SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Antes de Continuará…, en 1977, Felipe Borrallo montó la librería Makoki, en homenaje al personaje que él mismo creó en un cuento y que sus compadres Miguel Gallardo y Juanito Mediavilla (que en paz descansen ambos) desarrollaron en forma de cómic y que fue el más popular de todo el underground español. Con el tiempo, Makoki derivó hacia libros relacionados con el cannabis y el consumo de drogas en general hasta su cierre en 2007 (o 2008, según otras fuentes).

La fuerza de los pioneros

Con la llegada de Norma Comics al paseo de San Juan en 1984, se inicia la construcción del Triángulo Friki, al que se sumarían las tres tiendas de Freaks a finales de los 90. Los aficionados a los tebeos ya no son vistos con superioridad (o sí, pero disimulan) por sus conciudadanos e impera la manga ancha a nivel social, permitiendo así la expansión de nuevas vidas alternativas a la política y los partidos del Barça.

Cuando nació Zap Comics no había manera, evidentemente, de celebrar el Día del Orgullo Friki: habrían sido cuatro gatos reunidos en la librería, si es que estaba abierta. En aquellos tiempos (del cuplé) había que trasladarse a París para encontrarse rodeado de tebeos en las librerías especializadas y en la FNAC.

La vida siempre es dura para los pioneros. De hecho, suele bastar con esperar unos años (aunque sea desesperante) para ver que lo que no era aceptado, acaba por serlo. Y los enajenados de todo tipo hasta pueden celebrar el Día del Orgullo Friki, como sucedió el pasado día 23 en nuestra ciudad.