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Fachada del edificio donde se encuentra Can Lluís y en el que se inspira la serie 'Ravalear'

Fachada del edificio donde se encuentra Can Lluís y en el que se inspira la serie 'Ravalear' METRÓPOLI ABIERTA

Opinión

'Ravalear'

"La multinacional HBO Max ha apostado por la serie que enseña una cara fundamental de Barcelona: el efecto del turismo sobre sus habitantes a través de la especulación inmobiliaria"

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Una buena parte de las películas que se han rodado en Barcelona o, mejor dicho, que la han usado como escenario han pasado sin pena ni gloria. Han querido sumarse al tirón turístico para optimizar la taquilla, como una fórmula más de merchandising.

Vicky, Cristina, Barcelona es un ejemplo claro a manos del gran Woody Allen. Otro tanto sucedió con Biutiful, del oscarizado Alejandro González Iñárritu.

La experiencia demuestra, sin embargo, que ese no es el único camino; se puede invertir dinero y hacer un esfuerzo de talento y producción sin recurrir a lo más facilón. Ahí está El 47.

El cartel oficial de 'El 47'

El cartel oficial de 'El 47' RRSS

También lo hemos visto en series que han sabido incorporar la realidad de los barceloneses con guiones muy pegados a la actualidad, como antes habían hecho las grandes producciones norteamericanas.

Y, ahora, una multinacional como HBO Max ha apostado por la serie que enseña una cara fundamental de Barcelona: el efecto del turismo sobre sus habitantes a través de la especulación inmobiliaria.

Ravalear es obra de Pol Rodríguez, que además de director de cine pertenece a la familia que en 1929 inauguró Can Lluís, un restaurante situado en la calle de la Cera, muy cerca de la Ronda de Sant Pau; donde el Raval pierde su nombre para dar paso a Sant Antoni.

Allí mismo antes del 29 había existido Can Mosques, que es el nombre que usa la recreación cinematográfica, dado que Can Lluís se traspasó a otros propietarios.

Aquel local, donde se daban cita gitanos rumberos, escritores y artistas, murió a manos de la especulación. Un fondo de inversión se hizo con el edificio para aplicar después la fórmula gentrificadora habitual de sobras conocida.

La serie fabula en torno a la respuesta que los mismos personajes podrían haber dado a la tentación del dinero y al envite de los cafres con traje y corbata. No hace demagogia sobre el capitalismo, sino que profundiza en la reacción de cada uno de nosotros ante la tentación del dinero fácil, y lanza un guiño cómplice a ciertas okupaciones.

Una imagen del rodaje en el interior de Can Mosques

Una imagen del rodaje en el interior de Can Mosques EUROPA PRESS

Pol Rodríguez cuestiona unas leyes que desprotegen al vecino, pero no olvida la ceguera del inquilino que, acogiéndose a la ley, impide que le suban el alquiler, termina por arruinar el negocio del propietario o provocar su respuesta; o ambas cosas a la vez.

O sea, entra en cuestiones que los medios de comunicación no suelen tocar: el papel de los de a pie, que no siempre es del todo inocente.

Ravalear aborda estos temas, y nos apela a todos. Y lo hace con una música magnífica, un ritmo trepidante y técnicas de realización documentalista que le han valido ser la primera serie española seleccionada en la Sección Oficial de la Berlinale.

De momento, solo los que están suscritos a HBO podrán verla, pero pronto la emitirá en abierto la cadena pública 3Cat, que ha participado en su producción.