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Mensaje lanzado por los Castellers en la presentación del Tour de Francia

Mensaje lanzado por los Castellers en la presentación del Tour de Francia Luis Miguel Añón

Opinión

Francia, capital Barcelona

"Si las primeras carreras de coches y motos fueron desterradas hace siglos de Montjuïc, un circuito ciclista tendría que haberse alejado del Eixample, no digamos ya de la Sagrada Família. Es de cajón; con León XIV y sin él"

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Para las gentes de cierta edad, el Tour de Francia evoca sobremesas somnolientas con el sonido de fondo de la retransmisión ciclista y el inicio del verano.

Una afición algo amortiguada que no llegaba a pasión hasta que los ciclistas nacionales se incorporaban a la parrilla de la carrera líder del mundo.

Rafael Nadal ya ha escrito sobre aquel placer de julio con las radios y las pantallas de televisión que narraban las hazañas, las escapadas, las metas volantes, los maillots de esos extraños atletas a lomos de las dos ruedas.

El ambiente pesado y perezoso de las cabezadas en las redacciones a finales de temporada era entrañable. Envidia del turismo barato de tienda de campaña –antes de la moda de las caravanas-- de quienes viajaban hasta los puertos del Pirineo: Tourmalet, Aspin, Aubisque.

Algo parecido a lo que evocaban los ciudadanos arremolinados estos días en Barcelona, Vilanova, Granollers o la Cerdanya para seguir de cerca las tres etapas del Tour 2026 que han cruzado Catalunya.

Castells ante la Sagrada Família con motivo de la salida del Tour de Francia

Castells ante la Sagrada Família con motivo de la salida del Tour de Francia Luis Miguel Añón

Sería un error descalificar la iniciativa de quienes han favorecido ese acontecimiento, de la misma forma que es justo recriminarles que el trayecto pasara por el centro de la ciudad.

Si las primeras carreras de coches y motos fueron desterradas hace siglos de Montjuïc, un circuito ciclista tendría que haberse alejado del Eixample, no digamos ya de la Sagrada Família. Es de cajón; con León XIV y sin él.

Como sostiene el teniente de alcalde Jordi Valls, lo público debe intervenir en la promoción de la ciudad para no dejarla en manos de lo privado. Ya sabemos que el mercado no se autorregula, y que en el ámbito turístico dejar la iniciativa en sus únicas manos llevaría sin remedio al fin de la gallina de los huevos de oro.

Jordi Clos, exalcalde de Barcelona, cita como ejemplos de ciudades a seguir Boston y Milán, y tiene razón son buenos modelos. La cuestión, quizá, está en saber qué es más efectivo para conseguir esos objetivos: traer el Tour o hacer de la ciudad la Capital Mundial de la Arquitectura 2026. No vale decir que ambos porque son --no sé si son incompatibles--, pero incoherentes, desde luego.

Congreso de Arquitectos 2026 en Barcelona

Congreso de Arquitectos 2026 en Barcelona Gala Espín Barcelona

A menudo, la toma de decisiones de un gobernante no consiste en otra cosa que en elegir, descartar; o sea, evitar lo menos deseable. A una ciudad no le convienen las grandes aglomeraciones, las situaciones que exigen esfuerzos extraordinarios de transporte, seguridad y logística.

Los ciudadanos creen con razón que son ellos los que pagan los costes, tanto desde el punto de vista financiero como desde la incomodidad en forma de ruidos, contaminación y movilidad.

Es probable que el retorno turístico del Grand Départ en Barcelona sea mayor que si se hubiera desarrollado en Puig-reig, pongamos por caso. Y también es muy posible que los organizadores no hubieran consentido ese emplazamiento, pero la cuestión está en saber qué es lo que más conviene. A todos.