Imagen del acueducto de Ciutat Meridiana
Ciudad Meridiana y la Barcelona Bonita
"La Barcelona Bonita no se sitúa solo en el Eixample, Gràcia, Sarrià, Sants, Poble Nou o Poble Sec. También los barrios periféricos son parte de la Barcelona Bonita"
Ciudad Meridiana nació como una chapuza. Las húmedas tierras de labranza, sitas en una zona de fuerte pendiente del cerro de Las Roquetes, de la cuadra de Vallbona hicieron imposible la ubicación de un cementerio, y la imposibilidad abrió paso a la especulación y a la formación de un barrio incomunicado, sin equipamientos y ningún tipo de servicios urbanos.
Mucho ha llovido desde aquel lejano 1963. Desde luego, ya no se organiza ningún concurso de caza de ratas como en 1971 para llamar la atención de las autoridades franquistas de la nula salubridad en las calles.
Hoy, aquellos “pisos modelo”, como rezaba la propaganda inmobiliaria, han acumulado casi 80 años. El barrio ha crecido y se sitúa por encima de los 11.000 habitantes y aunque los servicios y equipamientos, incluidas escaleras mecánicas para salvar los duros obstáculos, han aumentado ostensiblemente, tienen que mejorar.
La Barcelona Bonita no se sitúa solo en el Eixample, Gràcia, Sarrià, Sants, Poble Nou o Poble Sec. También los barrios periféricos son parte de la Barcelona Bonita.
Hace unos días, cuando el alcalde, Jaume Collboni, anunció la candidatura de Ciudad Meridiana al Pla de Barris me emocioné. Historias de mi juventud, experiencias personales, sociales y políticas de los años 80 y 90 se agolparon en mi cabeza y, sí lo reconozco, los ojos se me humedecieron y de mi garganta salió algo así como Viva Ciudad Meridiana.
Más ascensores, más escaleras mecánicas, mejoras en los viejos edificios y en los pisos, más zonas verdes en los interiores de las manzanas y la mejora de los servicios y equipamientos no son un lujo, son un derecho de un barrio que nació en tierra de nadie y olvidado por todos. Se lo han ganado a pulso.
El alcalde planteó 32 actuaciones con un presupuesto de 25 millones de euros. Una anchoa en medio del océano. Y creo que así lo verá el presidente Illa cuando se analice la candidatura. El presidente conoce de sobra Ciudad Meridiana. De hecho, ve el barrio a diario en su viaje cotidiano desde La Roca del Vallès a la Plaça de Sant Jaume. Pasa por delante de la montaña y de los interminables bloques de pisos.
Ahora el presidente tiene la oportunidad de hacer justicia con un barrio que tiene más de 50 años de historia y que fue poso de las asociaciones cívicas que luchaban por una vida digna. Espero que el Pla de Barris de la Ciutat Meridiana sea aprobado y que más pronto que tarde empiecen las obras para llevar la Barcelona Bonita al extrarradio municipal.