Elisenda Paluzie nació en 1969 y es profesora titular de Economía en la Universidad de Barcelona, doctora en esta materia y master en Economía Internacional y Desarrollo Económico por la Universidad de Yale. También es directora del Centro de Análisis Económico y de las Políticas Sociales (CAEPS) de esta universidad, pero sobre todo es más conocida por ser la presidenta de la omnipresente Assemblea Nacional Catalana (ANC). O sea, es la mujer que quiere colapsar de nuevo Barcelona el próximo 11 de septiembre, en una demostración de fuerza para visualizar que el sentimiento republicano en Cataluña está más vivo que nunca.

Curiosamente, pudo formarse en la London School of Economics entre 1997 y 1998 gracias a una beca de la Fundación La Caixa, la entidad para la que ella ahora pide el boicot de los catalanes, al ser una de las empresas que se llevaron fuera de Cataluña su sede social tras el 1 de octubre del 2017.

Su activismo político no es reciente. Cuando era estudiante, ofició entre 1989 y 1994 como secretaria de Finanzas de la Federació Nacional d’Estudiants de Catalunya (FNEC). Años más tarde, sería una de las impulsoras de la plataforma soberanista Sobirania i Progrés, gestada en los intestinos de ERC. En 2008, se afilió a este partido, en el que estuvo pagando cuotas hasta el 2012 y donde impulsó la corriente Esquerra Independentista. Se dio de baja por el simple hecho de que consideraba las tesis de Esquerra demasiado blandas. En 2018 tomó el relevo al frente de la ANC a Jordi Sánchez, que ya entonces se encontraba encarcelado por los sucesos del 20 de septiembre de 2017. Fue la candidata más votada, con 5.292 votos, seguida de Joan Canadell (actual presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, 3.300 votos), David Minoves (presidente del Ciemen, 3.098 votos) y el abogado Pep Cruanyes (3.066 votos).

PRIMERA DECANA DE ECONOMÍA

Entre sus logros está el haber sido la primera decana de la Facultad de Economía y Empresa de la UB. En octubre de 2014, publicó la obra “¡Podemos! Las claves de la viabilidad económica de la Cataluña independiente”, lo que le valió el premio Cataluña de Economía que concede la Sociedad Catalana de Economía, una filial del Institut d’Estudis Catalans (IEC).

En estos momentos, la prioridad de Paluzie es hacer que la ANC sea imprescindible en la política catalana. Desde algunos círculos se ha criticado a esta entidad por querer entrar en terreno político sin presentarse a unas elecciones, pero el papel de la Asamblea, lo mismo que el de Òmnium Cultural es el de hacer de guardianes del procés, reclamar la unidad de acción soberanista y vigilar que los partidos no se salgan de una hoja de ruta predeterminada que raya la unilateralidad y que quiere un choque frontal de trenes con España.

INDEPENDENCIA YA

Ya lo dice la hoja de ruta de la ANC aprobada hace sólo dos meses: “Es preciso tener una sociedad civil organizada, unida y concienciada que empuje a las instituciones catalanas a provocar un nuevo embate definitivo en el Estado español, no violento, cívico y democrático, y que esté preparada cuando éste llegue”. Su radicalismo le lleva a sostener que si en las próximas elecciones el independentismo obtiene el 50% de los votos más 1, se debe declarar la independencia de Cataluña. Si se dan las circunstancias o la participación es mínima, le da igual. Lo importante es tener un dato relativo al que aferrarse para justificar una acción extremista.

La ANC, además, ha sido uno de los factores más decisivos en la internacionalización del conflicto catalán, ya que sus organizaciones por medio mundo son las que expanden las razones independentistas y las que intentan llamar la atención sobre Cataluña.

EL PRIMER PASO DE LA UNIDAD ESTRATÉGICA

Así las cosas, Paluzie tiene todo preparado y diseñado para copar Barcelona el próximo 11 de septiembre. De ahí que haya hecho un llamamiento para una masiva salida a la calle de los patriotas. La afluencia masiva a Barcelona en esta Diada es importante porque “nos es necesario tejer una unidad estratégica que permita conseguir la independencia”. El primer paso de esa unidad estratégica es “llenar las calles el 11-S”.

No las tiene todas consigo. Algunos círculos extremistas, por primera vez, han comenzado a desmarcarse de la ANC y de las consignas oficiales. De hecho, la ANC y Òmnium son la correa de transmisión de las órdenes de Carles Puigdemont, como antes lo fueron de Artur Mas. Paluzie, a pesar de haber ido en las listas de ERC (lo mismo que Carme Forcadell), cuando se vio en la cúpula dio la espalda a su antiguo partido y se alineó con la derecha independentista encabezada por Puigdemont y Quim Torra.

BOICOT DE LOS EXTREMISTAS

Los círculos radicales han comenzado a realizar propuestas, entre las que se incluye incluso el boicot a la manifestación de la ANC y la creación de diferentes columnas de activistas que, colapsando distintas calles de Barcelona, confluyan ante el Parlament. Las últimas propuestas tratan de reconducir la situación para evitar dar una imagen de desunión y abogan por asistir primero a la manifestación de la ANC y luego rodear el Parlament.  Aún así, pese al descontento de los más hiperventilados, la radicalización de Paluzie los últimos años ha ido en aumento. Tanto que para esta Diada ha impulsado una Feria de Consumo Estratégico en Barcelona, con la que trata de impulsar el boicot a las empresas españolas y al Ibex 35. Pero, especialmente, a las empresas que trasladaron su sede social fuera de Cataluña. Lo que pretende Paluzie es captar “consumidores estratégicos”, en una controvertida campaña de descrédito contra determinadas empresas. Ello ya ha dado lugar a una denuncia de la patronal Fomento del Trabajo ante la Autoridad Catalana de la Competencia (ACCO) por competencia desleal y distorsión del mercado.

En una carta abierta al independentismo de base publicada el pasado 17 de julio, Paluzie aventuraba que todavía pueden crearse de nuevo unas condiciones como las del 1 de octubre del 2017. “Hemos de analizar qué fortalezas nos faltan para poder hacer una declaración de independencia y ser capaces de levarla a la práctica, con un Govern capaz de imponerse como autoridad en un territorio”, arengaba a los activistas. Se quejaba de que “los partidos políticos nos repiten que no tenemos las condiciones para la unilateralidad. Pero no nos explican cuáles son estas condiciones ni qué piensan hacer por conseguirlas. Tampoco nos han explicado qué debilidades institucionales hicieron imposible la independencia y cómo podríamos superarlas”. Aseguraba también que la ANC no romperá “el pequeño hilo que todavía nos une con el espacio de los partidos”, pero avanzaba que “incrementaremos el tono de exigencia con ellos para que prioricen el objetivo de la independencia y abandonen las luchas partidistas”. Su radicalismo quedó patente ya en una tertulia en Catalunya Ràdio, en enero de 2017, cuando comparó el caso de Cataluña y España con el Bosnia y la exYugoslavia. “Estoy hablando de Estados que hoy son nuestros socios en la UE. Bosnia había hecho una declaración de independencia en el Parlamento y no había hecho referéndum. Y entonces, se le pidió que hiciera referéndum. Lo hizo, lo ganó e inmediatamente se le reconoció la independencia. Después pasaron otras cosas…”.

Con todo, la idea es atraer el próximo 11 de septiembre a Barcelona a miles de visitantes a la Feria por la mañana y celebrar la manifestación por la tarde: será una concentración con epicentro en la plaza de España. Se llenarán de gente (agrupadas, como cada año, por tramos) las calles adyacentes y el grueso de la manifestación se extenderá por Gran Via hacia paseo de Gràcia. Y nadie le puede discutir a Paluzie el papel de reina de la fiesta.

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