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Náuseas, fiebre o dolor abdominal: así se manifiesta una intoxicación alimentaria

Aunque la mayoría de las veces no hay ningún problema, consumir un alimento en mal estado o mal conservado puede acabar provocando complicaciones. Saber identificar los síntomas y actuar a tiempo resulta fundamental

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Comer en un restaurante, pedir comida para llevar o disfrutar de una barbacoa con amigos forma parte del día a día de muchas personas. Sin embargo, en ocasiones un alimento contaminado o mal conservado puede desencadenar una intoxicación alimentaria, cuyos síntomas suelen aparecer pocas horas después, aunque a veces tardan más en manifestarse.

Las molestias más frecuentes son náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre y malestar general. En la mayoría de los casos se trata de un cuadro leve que desaparece en pocos días, pero conviene prestar atención a su evolución para detectar posibles complicaciones.

Cómo identificar una intoxicación alimentaria

"La intoxicación alimentaria aparece tras consumir alimentos o bebidas contaminados por microorganismos, toxinas o sustancias que pueden provocar síntomas digestivos. La mayoría de los casos son leves, pero no todos evolucionan igual; por eso es importante observar la intensidad de los síntomas, cuánto duran y si aparecen señales de alarma", explica la doctora Susana Valiente, jefa del Servicio de Medicina Familiar del Hospital Universitari Sagrat Cor, perteneciente al Grupo Quirónsalud.

El momento en el que aparecen los síntomas depende del alimento ingerido y del agente que haya causado la contaminación. También puede hacer sospechar una intoxicación el hecho de que varias personas empiecen a encontrarse mal después de compartir la misma comida o de haber consumido alimentos considerados de mayor riesgo, como huevos, carnes poco hechas, pescados y mariscos, lácteos sin pasteurizar o platos que han permanecido demasiado tiempo fuera de la nevera.

Qué hacer si aparecen los síntomas

Cuando el cuadro es leve, la prioridad es evitar la deshidratación. Lo más recomendable es beber agua o soluciones de rehidratación en pequeñas cantidades y de forma frecuente, especialmente si hay vómitos o diarrea. La alimentación debe retomarse poco a poco, con comidas suaves y fáciles de digerir.

Durante las primeras horas es mejor evitar los alimentos grasos, las comidas copiosas, el alcohol y las bebidas muy azucaradas. Además, no conviene tomar antibióticos ni medicamentos antidiarreicos por cuenta propia, ya que no siempre son necesarios y, en algunos casos, incluso pueden resultar contraproducentes.

“Ante una sospecha de intoxicación alimentaria, lo más importante es vigilar la evolución. Si los síntomas son leves, la hidratación, el reposo y una alimentación progresiva suelen ser suficientes. Pero si el cuadro empeora o no sigue una evolución habitual, conviene consultar para valorar el tratamiento adecuado”, señala la doctora Valiente. En caso de diarrea aguda, recomienda seguir las pautas elaboradas por la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC).

Cuándo es necesario consultar al médico

Aunque la mayoría de las intoxicaciones se resuelven sin complicaciones, hay situaciones en las que es importante buscar atención médica. Es recomendable hacerlo si aparece fiebre alta, sangre en las heces, dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, signos de deshidratación o si la diarrea se prolonga durante varios días.

También conviene extremar la precaución cuando los síntomas afectan a niños pequeños, personas mayores, embarazadas, pacientes con enfermedades crónicas o personas con el sistema inmunitario debilitado, ya que el riesgo de complicaciones es mayor.

“Consultar a tiempo permite diferenciar una intoxicación leve de un cuadro que necesita seguimiento o tratamiento específico. Ante síntomas intensos, persistentes o señales de deshidratación, no conviene esperar, especialmente en personas vulnerables”, concluye la jefa del Servicio de Medicina Familiar del Hospital Universitari Sagrat Cor.