En el ya lejano 1978, correr por las calles de Barcelona era raro. Pocos se atrevían y menos en los meses de frío invernal. Tampoco había demasiadas cursas donde los amantes de este deporte pudieran competir. Cuatro décadas después, la situación es totalmente distinta. Correr se ha convertido en running, la ciudad cuenta con miles de aficionados y casi cada semana se organiza en la capital catalana una carrera popular, algunas multitudinarias.

La cursa de la Sagrera ha sido un testimonio de excepción de todos estos cambios. La carrera llega este domingo a su 40ª edición con el título de ser la cursa popular y de barrio más antigua de Barcelona. Cierto es que la Jean Bouin ha cumplido este 2017 94 años, pero desde la Sagrera se defienden con que "hasta 1979 la Jean Bouin sólo la corrían atletas federados", dice el presidente la comisión de fiestas, Agustín Camp.

Detrás de la cursa de la Sagrera está la comisión de fiestas del barrio. "No somos una entidad deportiva, pero la prueba forma parte del calendario de la Federació Catalana d'Atletisme, está homologada y cumple todos los requisitos de cronometraje", cuenta Camp. Quienes la montan son todos voluntarios, pero la organización aprueba con nota. "En la comisión somos 10 personas, pero el día de la carrera hay más de 100 voluntarios"

UNOS 100 PARTICIPANTES EN 1978

Camp, el presidente, echa la vista atrás. Recuerda que en 1978 apenas corrieron 100 personas. Casi todos los participantes eran del barrio. Este domingo se esperan más de 1.500 atletas, entre las pruebas de 5 y 10 kilómetros y las carreras escolares, y acuden a correr atletas de toda Barcelona y del área metropolitana. Quien no falta casi nunca es el exconcejal socialista de Sant Martí, Francesc Narváez, que destaca "el ambiente familiar y que el circuito pasa por todo el casco antiguo de la Sagrera".  

Recogida de dorsales de la 'cursa' de la Sagrera, este sábado en la Nau Ivanow.



En realidad la de 1978 fue la segunda edición. "En 1977 se hizo una carrera escolar dentro de los actos de fiesta mayor organizada por la escuela Juan XXIII. Ahora el centro se llama Escola Congrés-Indians y también colabora activamente en la organización de la cursa", desvela el presidente. Esa carrera fue el embrión de la actual, pero no se tiene en cuenta en el recuento de ediciones.

Año tras año, la comisión de fiestas intenta mejorar algún aspecto de la carrera, pero 2009 fue clave. Aquella temporada se empezó a correr la prueba de 10 kilómetros, una de las distancias más atractivas para los corredores de fondo, lo que sirvió para que la carrera fuera homologada, algo que sucedió en 2014. En 2010 se incorporó el servicio de guardarropa, en 2011, el de duchas, y desde hace dos años se pueden correr cinco kilómetros.

PRUEBA SOLIDARIA

Durante bastante años, la carrera formó parte de los actos de la fiesta mayor, pero ahora se hace coincidir con la Marató de TV3 para dar un carácter solidario a la cita. De cada inscripción, se dará 1 euro a la Marató, que este año se dedicará a las enfermedades infecciosas.

Los días previos a la carrera, la actividad es frenética en la Nau Ivanow, una antigua fábrica de pintura reconvertida en centro creación escénica. Allí, la organización tiene su base de operaciones. El trajín es enorme para llenar las 1.500 bolsas con los obsequios --incluída una camiseta conmemorativa de los 25 años de los Juegos Olímpicos de Barcelona-- que se entregarán a los corredores. El pistoletazo de salida será el domingo 17 de diciembre a las 9.00 horas. Entonces, la cursa de la Sagrera cumplirá 40 años.

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