Fiesta en la Sala Razzmatazz / ARCHIVO

Fiesta en la Sala Razzmatazz / ARCHIVO

Sant Martí

El ocio nocturno estalla contra el nuevo plan de usos de Sant Martí: "Ningún emprendedor apostará por la zona"

Varias patronales y comercios han presentado alegaciones contra una nueva normativa que, consideran, condena al sector "a su extinción"

Sant Martí 'frena' la expansión de las macropanaderías con un nuevo plan de usos

Leer en Catalán
Publicada

El ocio nocturno se revuelve contra el plan de usos que el Ayuntamiento de Barcelona quiere aprobar para el distrito de Sant Martí. La nueva norma, que se prevé que vea la luz este 2025, supone una "condena a muerte" para un sector cada vez más arrinconado en la capital catalana.

Así lo ha explicado, en conversación con Metrópoli, la Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno (FECALON). La patronal critica la medida antes de que la misma vea la luz y avisa que "presentarán alegaciones" para un plan que será "particularmente estricto" en cuanto a la apertura de nuevos establecimientos de esta tipología.

La nueva norma establecerá, si no se producen cambios, fuertes restricciones en la gran mayoría del distrito barcelonés, uno de los últimos en todavía tener una marcada zona de fiesta, la conocida como el 'Triángulo Golfo' o 'Triángulo Lúdico'.

Pero esta zona experimentará una regulación aún más agresiva. El marco establece que tanto esta parte del distrito como la de la calle de Rogent y alrededores reciben la clasificación de Áreas de Tratamiento Específico (ATE). En ellas, la apertura de nuevos locales musicales queda estrictamente prohibida.

Un sector que "agoniza" en Barcelona

La medida está destinada, según el consistorio, a destensionar "zonas del distrito con problemas de convivencia asociados a los establecimientos de pública concurrencia, especialmente en la franja nocturna".

Mapa del distrito de Sant Martí, organizado según el plan de usos

Mapa del distrito de Sant Martí, organizado según el plan de usos Ajuntament de Barcelona

Pero más que destensionar, para la patronal supone "una lenta y persistente agonía del sector hasta su total extinción en dos polos tradicionales del sector en la ciudad".

Más allá de las dos zonas ATE, la normativa es algo más laxa en el resto del distrito. No obstante, y siempre según Fecalon, la cantidad de requisitos a cumplir de facto harán que "ningún emprendedor apueste por abrir ningún nuevo bar musical, discoteca o sala de baile".

Requisitos inasumibles

Los nuevos negocios tendrán que respetar una distancia lineal de 400 metros entre establecimientos, no podrán tener una superficie máxima de 150 metros cuadrados y no podrán abrir ni en pasajes ni en calles con una anchura inferior a los 20 metros.

Interior de la Sala Bóveda de Barcelona, en Sant Martí

Interior de la Sala Bóveda de Barcelona, en Sant Martí SALA BÓVEDA

A modo de colofón, la apertura de nuevos locales, que deben contar con sus respectivas licencias, hará sinergia con la de nuevos establecimientos gastronómicos, como son restaurantes y comercios con degustación. Este último es el caso de las macro-panaderías.

Patronales y negocios se movilizan

Entre todos estos comercios deberá existir un espacio de 25 metros lineales y también se incluyen a los autoservicios, superservicios y tiendas de conveniencia, es decir, supermercados y supermercados 24 horas.

Interior de la discoteca Wolf, en Sant Martí /

Interior de la discoteca Wolf, en Sant Martí / WOLF

Las alegaciones presentadas por la patronal se unen, a su vez, a las presentadas por la Asociación de Sales de Concerts de Catalunya (Asacc), así como por las de algunos de los locales más emblemáticos de un Triángulo Golfo que, legislación mediante, es cada día más pequeño y menos golfo.

Las alegaciones chocan de frente con las múltiples protestas, quejas y manifestaciones que desde asociaciones vecinales se han llevado a cabo durante años. Los vecinos de este segmento de la capital catalana han argumentado históricamente la imposibilidad de combinar el descanso y una convivencia cívica con aquellos que, varias noches a la semana, llenan estas calles en busca de fiesta y, de forma colateral, generan ruido y suciedad.

Desde 2023, agentes cívicos ordenan el tránsito peatonal y patrullan las calles y afueras de los locales, buscando mitigar el impacto de las grandes aglomeraciones de personas.