Bar Coyote Barcelona
Edu García (Bar Coyote), 'superviviente' en el Poblenou: "La gente no va a dejar de salir, si no hay locales crecerán los botellones"
El establecimiento es uno de los últimos supervivientes del conocido como Triángulo Golfo del Poblenou
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Tiene aguante, capacidad de resistencia y no piensa irse. Edu García es el gerente del bar Coyote de Barcelona. Uno de los cinco establecimientos que lleva, desde hace más de un año, desprotegido por el municipio frente a una estrategia de "desgaste y acoso y derribo" iniciada por un hotel cercano. Pero él lo tiene claro: "Seguiré aquí hasta que un juez me obligue a irme"
En una entrevista con Metrópoli, explica que el bar Coyote, una institución en el conocido como Triángulo Golfo del Poblenou, tuvo que trasladarse a su ubicación actual tras terminar su contrato en el establecimiento anterior. "Aquello ocurrió en 2019 y, desde entonces, hemos estado aquí pagando religiosamente en alquiler".
No obstante, la antigua propiedad emitió una orden de desahucio para los cinco locales, una cuestión que se judicializó. Antes de que tuviera lugar el juicio, dicha propiedad vendió la finca a un hotel cercano. Este, relata el gerente, comenzó con "tácticas mafiosas". "Nos levantaron el techo, nos taladraron el suelo y los forjados para que los días que lloviera tuviéramos goteras. Lo de ir por la vía judicial no va con ellos".
Ha pasado más de un año. Han sido, explica, muchos días de incertidumbre, de "no saber si podríamos abrir y perder la facturación del día" mientras se pagaba el alquiler, proveedores y nóminas. Durante este tiempo, ha logrado estabilizar su situación haciendo pequeñas obras para tapar los agujeros que le hacían. Sin embargo, el daño ya está hecho.
Entrada al Bar Coyote de Barcelona Barcelona
Además, se ha sentido desamparado por el Ayuntamiento. Opina que deberían haberse preocupado por el estado de las obras y las consecuencias. "Se ha levantado un techo y ni se ha cubierto con una lona", afectando a cinco locales, tres de los cuales ya han cerrado y un cuarto está precintado.
Volverán los botellones
"Parece que les da igual, que quizá piensen que se ahorran problemas con los vecinos, pero es que se les puede volver en contra porque la gente va a estar en la calle", reflexiona. Conocedor de la noche barcelonesa, es consciente de que "la gente va a querer salir y socializar".
Interior del bar Coyote de Barcelona Barcelona
Además, "Las tres discotecas que siguen en pie (Bóveda, Razzmatazz y Wolf) pueden juntar 4.500 personas de aforo. Si quienes van no tienen un local en el que estar antes, estarán en la calle", añade.
Amor propio
A pesar de las adversidades, se ha plantado y promete resistir en la calle de Pere IV. "Es un tema ya de amor propio. Cuanto más me puteen, más me voy a quedar. Vamos a ver quién puede más".
La nueva propiedad, asegura, le ofreció "100.000 euros por cerrar, que con impuestos se te quedan en 50.000. Pero ya no es un tema económico, es que todo se ha hecho con superioridad y malas formas".
Bar Coyote Barcelona
Llevamos con las licencias capadas desde hace 20 años. El ayuntamiento no es culpable de que se terminen los contratos, evidentemente, pero no da opción a montar nada más. La gente no va a dejar de salir. Ya se vio en pandemia.
En cualquier caso, planea mantener el local. "Aguantaremos aquí hasta que un juez me diga que me tengo que ir. Juegan al desgaste para que te vayas, pero lo que no entienden es que, aunque me cerraran la actividad, el local me lo quedo y no lo devuelvo hasta que un juez me lo diga. Me puedo permitir el lujo de quedarme sin abrir.