Óscar y Juan Antonio, propietarios del ya extinto Open bar de Barcelona
Juan Antonio, copropietario del Open Bar del Triángulo Golfo: "Barcelona es muy desfavorable para montar negocios"
Tras 21 años tras la barra, el hostelero analiza las dificultades de mantener abierto un bar en la capital catalana
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El emblemático Open Bar de Barcelona ha bajado la persiana tras 21 años de noches abierto en la capital catalana. Es uno de los tres bares que este fin de semana se ha despedido tras décadas de historia. Uno de sus propietarios, Juan Antonio, ha analizado en conversación con Metrópoli las dificultades a las que un autónomo se enfrenta para abrir un negocio, sobre todo en el sector del ocio nocturno.
El bar, un lugar que dio de beber a generaciones de barceloneses, ha sufrido, "durante este último año" un "acoso y derribo por parte de un hotel que compró toda la finca". No es el único caso. De hecho, hay cinco locales afectados en esa misma manzana.
"Nos quitaron el tejado. No lo cubrieron, hicieron agujeros en el techo e incluso nos rompió un bajante", explica. La consecuencia es que, al menor episodio de lluvias, había filtraciones e inundaciones en el establecimiento, lo que obligaba a cerrar --perdiendo la facturación de la jornada--.
"Han jugado a un juego sucio", valora. A pesar de ello, ha acordado con la nueva propiedad aceptar una indemnización y abandonar el espacio. "Todo tiene que tener un final", acepta con resignación.
La dificultad de emprender en Barcelona
A priori, se rehúsa a comenzar un nuevo proyecto en otra parte. "Barcelona se ha vuelto muy desfavorable a la hora de montar negocios", sentencia. Sobre todo, para pequeños autónomos o familias.
Interior del Open Bar de Barcelona durante la pasada Nochevieja
Abrir un local de ocio, hostelería o restauración es fácil que termine funcionando, opina. El problema, no obstante, yace en los pasos previos. "Ahora lo que funcionan son las nuevas aperturas de cadenas o grupos empresariales, entidades con capacidad y músculo financiero para resistir en pérdidas hasta que el proyecto despegue", explica.
"Una moneda al aire"
No obstante, "uno o dos autónomos que se juntan, que ponen sus pocos ahorros y apuestan por un proyecto es algo muy complicado", valora. Y es que "a nivel legal, hay mucha burocracia y problemas por parte del Ayuntamiento".
Además, supone "lanzar una moneda al aire" por las quejas vecinales que pueden tener lugar como consecuencia de la actividad, algo que, considera, no casa con las limitaciones de ruido que hay que respetar. "Hay tiendas en un centro comercial que pueden poner la música más alta de lo que podemos ponerla nosotros", asevera.
Entrada al Open Bar del Triángulo Golfo, en el Poblenou de Barcelona
El bar ya ha echado el cierre. De hecho, este martes se ha llevado a cabo la entrega de llaves a la nueva propiedad. Ahora toca, en sus palabras, "buscarse la vida de otra manera". Y, si bien no niega la posibilidad de arrancar un nuevo negocio en el sector, no es esa la intención.
El Triángulo Golfo, en crisis
Desde entonces, han sido muchas las noches que los locales han tenido que permanecer cerrados, renunciando a esa jornada de facturación.
Según datos proporcionados por la Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno (Fecalon), de cerca de 30 bares musicales y seis discotecas que llegó a haber en la zona en su momento de máximo esplendor, hoy quedan ya una decena de locales y tres salas.