Una de las terrazas de la Rambla del Poblenou en Barcelona / CR
Hartazgo vecinal tras las fiestas de la Rambla Jove del Poblenou: piden el traslado de los conciertos al 22@
Una plataforma vecinal reclama la reubicación de las festividades para que puedan seguir creciendo sin causar molestias de ruido, higiene y civismo o su limitación sonora
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Hartazgo vecinal en el barrio del Poblenou de Barcelona por las fiestas mayores, que dejan tras de sí varios días de ruido, noches sin dormir, suciedad e incivismo. Más de un millar de vecinos han firmado una petición en la plataforma Change.org y mantienen conversaciones con el Ayuntamiento y la comisión de fiestas para poner coto a unas festividades que, opinan, se han desvirtuado y han derivado en molestias para los residentes.
El foco de los problemas se concentra en la parte superior de la Rambla del Poblenou, conocida popularmente como la Rambla Jove. Según han explicado a Metrópoli fuentes vecinales -- agrupadas en la Plataforma ReconduirFestaRamblaJove--, del 10 al 20 de septiembre se concentran entre 2.500 y 3.000 personas, noche tras noche, para asistir a conciertos que sobrepasan el límite de decibelios en fachada.
"No estamos en contra de que se celebren las fiestas mayores, ni mucho menos. Pero cada vez son más ruidosas y concentran a más gente. Luego, nos pasamos días tropezando con charcos de orina, excrementos, convivimos con los malos olores y tenemos que convivir con nuestras obligaciones diarias con noches en las que es imposible dormir hasta altas horas de la madrugada a causa del ruido", aseguran.
Un problema que, a ojos de los residentes, tiene fácil solución: "Lo que proponemos es desplazar los escenarios de conciertos al 22@, donde no hay viviendas, o hacia la zona del barrio que colinda con la playa, donde también hay espacio de sobras. Otra opción es, si se quiere mantener la ubicación actual, limitar las noches de conciertos a dos y vigilar que no se sobrepase el límite de decibelios en fachada, porque de los nueve días que duran las fiestas, cinco de ellos no se puede dormir", lamentan.
Ruido sobre fachada
Con más de 150 años de antigüedad, las fiestas datan de cuando todavía Sant Martí era un pueblo independiente de Barcelona. Las fiestas de la Rambla Jove, más concretamente, arrancaron en 2001. Durante muchos años, mientras la organización recaía sobre una vecina, era poco más que vecinos bajando a cenar a la calle, un bingo y algo de música. Y así fueron cerca de 15 años, cuando la primera organizadora cedió el paso a la actual comisión de fiestas, que ha encumbrado el evento hasta su estado actual.
La plataforma de vecinos y la comisión de fiestas han mantenido comunicaciones que no se han traducido en encuentros concretos. De un tiempo a esta parte, el éxito de estas fiestas de barrio ha contribuido a la masificación de las mismas. La consecuencia directa es que, si bien sí se han controlado con inhibidores de ruido los decibelios entre el público, limitado por ordenanzas municipales a 95 dB, no ocurre así con los decibelios a fachadas, limitados a 80 dB, según mediciones realizadas por la plataforma mediante peritos acústicos.
Conversaciones infructíferas
Tanto la plataforma como la comisión de fiestas se han emplazado mutuamente a hablar. En comunicaciones bidireccionales por correo electrónico, la plataforma instaba a convocar una asamblea vecinal, mientras la comisión instaba a una reunión entre la plataforma y la comisión para informar sobre las medidas que se toman para mitigar los problemas que pueden causar las festividades.
Rambla del Poblenou / HUGO FERNÁNDEZ
Entre ellas, ya avanzadas mediante los e-mails a los que ha tenido acceso este digital, se encuentran la colaboración con el Ayuntamiento para el cumplimiento estricto de la normativa y licencias para las actividades programadas, la colaboración con el Punt Lila, la petición del control de venta de alcohol en los supermercados de la zona, entre otras acciones.
Sin encuentros
Unos por otros, dicho encuentro finalmente no se ha producido durante las fiestas de 2026 --ya finalizadas--. La plataforma considera que "no son quién" para representar a la totalidad de los vecinos y abogan por la asamblea, mientras que la comisión asegura en las comunicaciones a las que ha tenido acceso este medio que gozan del apoyo de gran parte del vecindario.
Terrazas en la Rambla del Poblenou / CR
Eso sí, los vecinos explican a este digital que este año, y tras emitir informe de la situación al distrito de Sant Martí, sí se ha notado una mejoría en materia de limpieza, si bien los problemas de ruidos persisten.
El conflicto se desplaza a las fiestas de 2027
La cuestión queda ahora trasladada a septiembre del año que viene. El plan, si no se arregla directamente entre la comisión y la plataforma vecinal, es acudir directamente al consistorio con mediciones propias sobre fachada.
A la edición de este artículo, el distrito de Sant Martí no ha dado respuesta a las preguntas formuladas por Metrópoli.