La discoteca latina Mami junto a Collblancl, tapiada para su derribo
Barcelona inicia el derribo de la discoteca latina Mami junto a Collblanc para cumplir con una deuda urbanística de hace 30 años
El Institut Municipal d'Urbanisme licita la deconstrucción de tres fincas de la calle de Sants, zona que fue punto caliente de peleas hasta el desahucio del local de ocio nocturno
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Los vecinos todavía recuerdan el infierno que causaba cada noche la discoteca latina Mami de la calle Sants, 443-445, junto a Collblanc. Drogas, batallas campales, armas y una inseguridad que azotó el barrio durante años.
Hace apenas un mes que el Ayuntamiento de Barcelona recuperó la finca tras desahuciar a sus ocupantes y ya ha activado su deconstrucción. El Institut Municipal d’Urbanisme (IMU) ha licitado el contrato de obras para derribarla con una inversión de 57.173 euros y cumplir así con una deuda histórica con el barrio.
Reordenación completa de la manzana
El plan especial que se aprobó en 1997 establece la reestructuración completa de la manzana que comprende las tres fincas bajas que hacen esquina entre las calles de Sants y Riera Blanca.
Según consta en los pliegos de la licitación, en el lugar donde se encuentran las edificaciones se prevé la ampliación de las calles Riera Blanca y Munné, así como la integración del pasaje de Paca Soler.
Plano de la futura manzana entre las calles de Sants y Riera Blanca
Las fincas afectadas son las de la calle Sants 439, 441 y 443-445 que ocupan el lugar de la futura manzana cerrada y del pasaje.
Expropiaciones
Los edificios bajos afectados se construyeron hacia 1936 y tienen entre una planta baja y dos pisos superiores.
Pese a que el Ayuntamiento expropió las fincas para llevar a cabo la transformación urbanística que establecía el plan de 1997, los inmuebles han permanecido en una situación jurídica "precaria" durante más de dos décadas, consta en los pliegos.
Fincas de la calle Sants que se derribarán
Denuncia vecinal
La discoteca Mami abrió unos meses antes de la pandemia y no dejó de acumular quejas de los vecinos hasta su cierre.
El pasado 22 de mayo, la Guardia Urbana, acompañada de un equipo de servicios jurídicos del IMU y de la gerencia del distrito, desalojó a los últimos ocupantes, poniendo fin a una larga disputa judicial que dio comienzo en 2023.
Puerta de la antigua discoteca Mami junto a Collblanc
Durante todo este tiempo, los vecinos de la zona denunciaron en diversas ocasiones que era imposible conciliar el sueño por la música alta. Además, el local abría seis noches a la semana.
El ocio nocturno acarreó problemas de incivismo, como botellones y personas que realizaban sus necesidades en plena vía pública. También se convirtió en un punto caliente de batallas e incluso de tiroteos con armas de fuego.
“Cuando cierran a las 05:00 horas, empieza el caos: borracheras, gritos, peleas… Es imposible descansar”, lamentaba a este medio una vecina del bloque colindante.