Los Mossos d'Esquadra han denunciado penalmente los administradores de dos empresas mayoristas de droguería por la distribución de más de 15.000 cajas de condones falsos. La policía catalana ha recordado este viernes que los preservativos son productos sanitarios y la venta de estos productos falsificados puede ser constitutiva de un delito contra la salud pública y de otro contra la propiedad industrial.

La investigación se inició a mediados del mes de mayo cuando el Servicio de Control Farmacéutico y Productos Sanitarios del Departamento de Salud alertó a los Mossos d'Esquadra que desde un supermercado de Barcelona se podrían estar vendiendo los citados profilácticos.

AVISO DE LAS AUTORIDADES SANITARIAS

Este servicio del Departamento de Salud había recibido el aviso de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) de que un particular había denunciado que desde un supermercado de la Travessera de Les Corts de Barcelona se estaban vendiendo profilácticos de la marca Durex que podrían ser falsos, puesto que presentaban características muy diferentes de las del producto original. Concretamente, se trataba de cajas de 12 unidades del modelo Durex Natural Confort, etiquetadas en castellano y portugués.

El 12 de mayo, los Mossos e inspectores de la conselleria realizaron una inspección conjunta del supermercado desde el cual se estaba haciendo la venta de este producto. En el establecimiento localizaron e intervinieron varias cajas de un modelo y lote concretos, pero además detectaron la comercialización de un segundo modelo que, presuntamente, también estaba falsificado, concretamente el modelo Durex Dame Placer.

LA IMPORTANCIA DE LOS SUPERMERCADOS

En el comercio también se intervinieron cajas de otros modelos de preservativos de la misma marca que, a pesar de no ser falsos, no se podían comercializar en la Unión Europea, puesto que no llevaban el preceptivo marcaje CE, que certifica que el producto cumple las garantías sanitarias para distribuirlos a Europa.

Fruto de las indagaciones policiales, los Mossos detectaron que el mismo tipo de profiláctico se estaba vendiendo en otros pequeños supermercados de la capital catalana. Además, comprobaron que la mayoría de estos establecimientos habían adquirido estos preservativos de vendedores ambulantes y sin ningún tipo de garantía sanitaria ni factura legal. Esta compra irregular todavía dificultó más el trabajo de los investigadores para detectar y retirar el producto falso del circuito comercial.

SANT ADRIÀ, UN PUNTO 'CALIENTE'

Finalmente, los investigadores localizaron en Sant Adrià de Besòs el principal punto de distribución donde los vendedores ambulantes se provenían de los preservativos para su posterior distribución a los establecimientos. Se trataba de un almacén de venta al mayor de productos de droguería, que operaba en colaboración con otra empresa de características similares ubicada en Santa Perpètua de la Mogoda.

Los policías comprobaron que ambas empresas habían distribuido desde finales de 2018 más de 15.000 cajas de preservativos falsificados y más de 41.000 cajas de preservativos sin marcaje CE.

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