La Audiencia de Barcelona ha acordado este viernes libertad provisional para la segunda de los ocho manifestantes encarcelados acusados de quemar un furgón de la Guardia Urbana durante una manifestación en contra del encarcelamiento del rapero Pablo Hasél.

Después de dos meses, la acusada queda en libertad "con medidas cautelares de comparecencias semanales, retirada del pasaporte y prohibición de salida del territorio". Una decisión que la magistrada justifica porque no presenta riesgo de fuga dado "su arraigo en el país" –es la única de nacionalidad española, vive con sus padres, estudia Formación Profesional, no tiene independencia económica y tiene que comparecer semanalmente en el juzgado– ni de reiteración delictiva porque las protestas han terminado. Ha considerado también que para mantenerla prisión es preciso consolidar los indicios que la incriminan y concretar cuál fue su participación en los hechos.

EN EL INTERIOR DEL VEHÍCULO HABÍA UN AGENTE

Varios manifestantes, durante la protesta del 27 de febrero en Barcelona, prendieron fuego a una furgoneta de la Guardia Urbana en La Rambla mientras uno de los agentes seguía dentro, aunque tuvo tiempo de salir, indemne; se les investiga por un presunto delito de homicidio en grado de tentativa, atentado a agentes de la autoridad, desórdenes públicos, daños, pertenencia a organización criminal y manifestación ilícita.

SEGUNDA MANIFESTANTE EN LIBERTAD

El pasado 23 de marzo, una manifestante italiana acusada de quemar el furgón de los agentes de la Guardia Urbana quedó en libertad, después de que su abogado contactara con un perito antropométrico para que demostrara que su representada no era la persona que había colaborado en el incidente.

Con la ayuda del perito antropométrico realizaron un estudio de las fotografías y de imágenes hechas por la prensa de los momentos del incidente, "de cuando se rocía el furgón con líquido y se prende, y luego de cuando la detienen a ella, que es en Rambla Catalunya con la calle Córsega, que no tiene nada que ver con la detención de las otras personas, que son detenidas a 1,5 kilómetros y media hora antes".

El abogado explicó que el perito visionó las imágenes y determinó de forma científica que no son las mismas personas, "la diferencia de ropa es evidente y a nivel fisionómico también: la otra persona es unos 10 centímetros más alta, más joven y más delgada, y tiene tatuajes", y así, quedó en libertad.

Noticias relacionadas