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La inquietud ha terminado para la comunidad educativa de la Escola Tres Pins y los vecinos de la montaña de Montjuïc.

Los Mossos d'Esquadra han detenido a un hombre acusado de ser el responsable de una serie de agresiones y lanzamientos de piedras que tenían como objetivo a los alumnos del centro, a los residentes de la zona y, de forma reiterada, al autobús de la línea urbana 55.

La detención cierra un episodio de tensión que se había prolongado durante meses. Según el comunicado policial emitido este miércoles, 18 de febrero, las alertas comenzaron a registrarse entre febrero y octubre del año pasado, generando una creciente alarma social en el distrito de Sants-Montjuïc.

Siete llamadas al 112 y batidas por el bosque

La situación se volvió insostenible cuando, tras un periodo de relativa calma, los ataques se reactivaron el pasado 15 de enero. El teléfono de emergencias 112 llegó a registrar hasta siete llamadas denunciando la presencia de un individuo agresivo que lanzaba piedras desde la espesura.

Ante el riesgo para la integridad física de los menores y los usuarios del transporte público, los Mossos y la Guardia Urbana desplegaron un dispositivo especial de protección.

Un agente de los Mossos d'Esquadra en Barcelona ARCHIVO

La operación incluyó contactos diarios, con una comunicación constante con la secretaría del colegio Tres Pins para monitorizar la situación, batidas en la montaña, que el agresor utilizaba para ocultarse y lanzar las piedras, y controles para aumentar la vigilancia policial en las horas de entrada y salida escolar. 

Vuelta a la calma

Finalmente, el dispositivo policial logró localizar y detener al sospechoso, cuya descripción coincidía con la facilitada por los testigos y las familias afectadas. Desde el arresto, las autoridades confirman que no se ha vuelto a registrar ningún incidente similar en la zona.

A pesar de que la amenaza ha sido neutralizada, los cuerpos de seguridad mantendrán activo un dispositivo preventivo durante los próximos días. El objetivo es consolidar la seguridad en el entorno escolar y, sobre todo, recuperar la "sensación de tranquilidad" entre los padres, alumnos y conductores de autobús que se vieron amenazados por estas agresiones.

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