Un agente de Mossos d'Esquadra durante el macrooperativo

Un agente de Mossos d'Esquadra durante el macrooperativo MOSSOS D'ESQUADRA

Sucesos

Los Trinitarios, una de las organizaciones criminales clientes de la red de tráfico de armas dirigida desde la prisión de Quatre Camins

La investigación sobre el entramado que vendía arsenales desde prisión destapó que la banda latina era uno de los principales compradores de su catálogo de pistolas

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La macrooperación que desmanteló una red de tráfico de armas dirigida por un preso desde su celda sigue dejando al descubierto graves ramificaciones.

Entre los clientes habituales que acudían a este 'mercado negro' para comprar pistolas y munición por encargo se encontraba la banda latina de Los Trinitarios, una de las organizaciones pandilleras más violentas y asentadas en Catalunya.

Según han confirmado fuentes de la investigación, el grupo desarticulado por los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional no solo nutría a delincuentes habituales, sino que funcionaba como un proveedor estratégico para Los Trinitarios --además de a otros grupos criminales--, facilitando su rearme en el área metropolitana de Barcelona.

Vídeos promocionales para los pandilleros

El modus operandi de la red facilitaba que los miembros de la banda latina consiguieran armamento sin exponerse a grandes almacenes o intermediarios desconocidos. El líder de la trama, desde el centro penitenciario, coordinaba a sus familiares para localizar el material exacto que le demandaban los pandilleros.

Una vez conseguido el armamento, la organización enviaba vídeos y fotografías a los integrantes de Los Trinitarios donde se mostraba el estado de las pistolas y su correcto funcionamiento. Tras el 'visto bueno' de los pandilleros, el entorno familiar del preso organizaba la entrega física y el cobro de la mercancía.

Un lanzacohetes incautado durante uno de los registros

Un lanzacohetes incautado durante uno de los registros MOSSOS D'ESQUADRA

Un arsenal que no llegará a las pandillas

Entre el material decomisado en los registros --que estaba listo para su distribución a clientes como Los Trinitarios-- figuran 38 pistolas de imitación Glock, revólveres, escopetas, un escudo balístico, un lanzacohetes y más de 1.000 proyectiles de distintos calibres.

La identificación de Los Trinitarios como compradores clave en esta trama abre ahora nuevas líneas de investigación policial para determinar en qué episodios violentos o ajustes de cuentas recientes se habrían utilizado las armas suministradas por este entramado familiar.

El cerebro tras la organización

El cerebro tras este mercado negro es Dani D., un recluso alojado en la prisión de Quatre Camins (La Roca del Vallès) que convirtió su celda en el centro de mandos de la organización. Disponía de al menos un teléfono móvil clandestino con el que mantenía contacto permanente con el exterior para coordinar cada movimiento.

Munición y armas incautadas durante el macrooperativo policial del 9 de julio

Munición y armas incautadas durante el macrooperativo policial del 9 de julio MOSSOS D'ESQUADRA

Para mover el catálogo de armas, Dani D. tejió un entramado familiar bien estructurado. En la cúspide ejecutiva en la calle se encontraban su mujer y su hija mayor, quienes no solo se encargaban de la logística o el contacto con clientes como Los Trinitarios, sino que realizaban auténticas labores de marketing enviando vídeos e imágenes para promocionar las pistolas y cerrar las ventas.

Además, los investigadores señalan que Dani D. contaba con amplia experiencia en el manejo de armamento y acostumbraba a practicar tiro en zonas boscosas antes de su ingreso en prisión.

El criminal fue condenado en 2012 a 19 años y seis meses de prisión por asesinar de un disparo a su pareja en 2009, que además estaba embarazada de ocho meses.