Juan Carlos Unzué descifró perfectamente al Barça. Cuestionado como gestor, nadie puede dudar de la inteligencia táctica del técnico navarro, que incomodó al líder en un partido de alto voltaje en el Camp Nou. Ni el talento de Messi ni el carácter de Luis Suárez fueron suficientes para derrotar al Celta en un partido maravilloso (2-2) que contrastó con una gélida matinal en Barcelona. En una semana, el Barça ha encadenado dos empates en una Liga cada vez más emocionante. Después de muchas semanas de felicidad, las dudas regresan al vestuario azulgrana. Valverde, con una plantilla descopensada, necesita nuevos estímulos. Algún fichaje de urgencia, en defensa y en ataque, en el mercado de invierno.

Unzué, el estratega de Luis Enrique en el Camp Nou, fortificó la defensa del Celta con tres defensas, pero golpeó al Barça con rápidas transiciones y dos laterales muy profundos que crearon muchos problemas al grupo azulgrana. El gol de Aspas a los 20 minutos exigió la mejor versión barcelonista para reconducir un partido de alta exigencia.

Messi, la estrella y eterna referencia del Barça, fue quien mejor interpretó las necesidades del equipo. El astro argentino se activó con unos minutos prodigiosos en los que desplegó su mejor repertorio. Marcó el gol del empate y trazó paredes con sus compañeros con la misma facilidad que resquebrajó la retaguardia celeste. Un remate al travesaño evitó el segundo gol local. A Luis Suárez y Paulinho, los mejores socios de Messi, les faltó precisión en una primera parte trepidante. Disfrutaba el líder en ataque pero sufría en defensa.

UMTITI, DOS MESES DE BAJA

La segunda parte comenzó con muchas más pausas y dudas. Con menos ritmo e intensidad. Valverde cambió a Iniesta (con molestias musculares) por Denis Suárez, pero el Barça no encontraba la fórmula para penalizar a un Celta muy compacto que no se descompuso ni tan siquiera cuando Luis Suárez marcó el segundo gol azulgrana tras culminar una jugada de tiralíneas iniciada por Messi y continuada por Alba. Apenas tres minutos después, Maxi Gómez marcó para los gallegos en una jugada en la que se lesionó Umititi, que estará dos meses de baja.

El Barça, muy exigido, nunca renunció a su modelo. A su estilo. Desplegó todo su manual, incluso en las jugadas de estrategia, pero Paulinho y Piqué erraron dos remates después de superar a Rubén Blanco y la hinchada azulgrana se desesperaba con la falta de puntería, otro arbiitraje hostil y el frío. El Celta profanó el Camp Nou y la renta barcelonista mengua en una Liga que vivirá su primera gran cita el próximo 23 de diciembre en el Bernabéu.

 

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