El Barça de Valverde manda con autoridad en la Liga. El equipo azulgrana ha cerrado la primera vuelta con 16 victorias y tres empates, un registro estratosférico que certificó con su victoria en Anoeta, su campo maldito en la última década. Ni tan siquiera un inicio horrible, con dos goles en contra, penalizaron a un Barça competitivo hasta la extenuación que le dio la vuelta al calcetín con los tantos de Paulinho, Luis Suárez (dos) y Messi.

La visita a Anoeta pintaba muy mal a los 34 minutos. Willian José y Juanmi habían marcado para una Real mucho más intensa. El guión de los últimos años parecía que iba a repetirse, pero las malas sensaciones del Barça se diluyeron con el providencial gol de Paulinho a seis minutos del descanso.

LUIS SUÁREZ, DEPREDADOR

En el segundo acto, el Barça no tuvo dudas. Creyó en la remontada y no se conformó con el empate, consciente de que un triunfo en Anoeta sería otro golpe de efecto letal para sus rivales. Suárez, el depredador azulgrana, se multiplicó y revirtió el partido con dos goles. El primero, con un toque muy sutil. El segundo, al aprovechar un despiste de la defensa blanquiazul.

Tocada la Real, Messi dio la puntilla con un libre directo de perfecta ejecución. Con su gol, el Barça liquidaba sus pesadillas en Anoeta y mantenía su brecha de nuevo puntos respecto al Atlético, posiblemente la única alternativa al cuadro de Valverde en pleno hundimiento madridista. El conjunto de Zidane ya está a 19 mundos, una distancia sideral que nadie hubiera imaginado el pasado agosto, cuando Bartomeu estaba contra las cuerdas y el barcelonismo intuía una temporada con muchos disgustos. Nada más lejos de la realidad.

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