Tal día como hoy, un suceso golpeó la Barcelona de la última década del siglo XX. Ni una película, ni un documental, ni tampoco un libro han buceado en los hechos que el 31 de enero de 1994 convirtieron en una gigantesca pira el Gran Teatre del Liceu, uno de los símbolos de la cultura catalana. Y en este 2019, cuando se cumplen 25 años del devastador incendio, los actuales gestores del coliseo prefieren conmemorar el vigésimo aniversario de la reapertura del teatro: el próximo 7 de octubre estrenarán una nueva producción de Turandot, encargada al artista multidisciplinar Franc Aleu. Para hoy la única actividad programada, en el Círculo del Liceu, es una conferencia sobre Wagner y el drama musical, centrada en Tristán e Isolda, a cargo del doctor en Ciencias Físicas, profesor, investigador y crítico musical Miguel Ángel González.

Eran cerca de las 10.30 horas de la mañana del 31 de enero de 1994 cuando la chispa de un soplete que usaba un operario en el escenario, mientras trabajaba en el decorado de la obra Mathis der Maler, de Paul Hindemith, prendió en el telón de terciopelo. En poco más de dos horas, gran parte del Liceu se convirtió en cenizas. Cuando los bomberos llegaron, pocos minutos después de las once, el fuego era incontrolable. La espesa columna de humo se pudo ver desde muchas partes de Barcelona, se cortó el tráfico de La Rambla, se desalojó a los atónitos alumnos de la escuela Mireia que en ese momento visitaban el coliseo y se retiró a toda prisa las valiosas obras de arte que cobijaba el Círculo del Liceu.

RECONSTRUCCIÓN INMEDIATA

Durante la noche de esa trágica jornada, el Patronato decidió por unanimidad su reconstrucción inmediata. Cinco años después, el Liceu alzó de nuevo el telón, concretamente el 7 de octubre de 1999, con la ópera Turandot de Puccini (de ahí que se elija el mismo título para la efeméride). El acto fue presidido por los Reyes de España.

Interior del Gran Teatre del Liceu / ANTONI BOFILL



Los años previos a la reapertura, grúas y andamios ocuparon un solar que antaño albergó un convento de trinitarios. Las obras las dirigió el arquitecto Ignasi de Solà-Morales e incluyeron algunas modificaciones del teatro original. Tuvieron un coste de 17.000 millones de las antiguas pesetas (es decir, más de 102 millones de euros). Y se reprodujo bastante fielmente la antigua sala del público, se dotó de una infraestructura técnica más avanzada, se duplicó el espacio destinado a la caja escénica y se amplió con los solares vecinos de la Rambla, calle Sant Pau y calle Unió.

NUEVO LICEU

El que será nuevo director artístico del Liceu, Víctor García de Gomar, en sustitución de Christina Schepelmann, ha avanzado que apuesta por que el Liceu continúe "siendo una institución viva, experimental y en continua evolución". Según la filosofía griega, el principio del fuego refiere al movimiento y cambio constante en el que se encuentra el mundo. Y el coliseo tiene el reto de recuperar su puesto en primera división; volver al circuito de los mejores teatros de ópera del mundo.

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