El Palau de la Música es uno de los grandes atractivos, no solo para los turistas, sino para los propios vecinos de Barcelona. En la calidad de las actuaciones que se realizan en su interior se encuentra una de sus principales claves y en la arquitectura modernista de su fachada otro de sus atractivos. Situado en pleno corazón de Barcelona, en el barrio de el Gótic su figura está repleta de curiosidades y aspectos que destacan frente a otros atractivos arquitectónicos que contiene la ciudad. Uno de ellos es su construcción.

Pese a que en el imaginario social existe la creencia de que fue el propio Antoni Gaudí el que se hizo cargo del diseño de su fachada, uno de los aspectos que más sorprende es que no fue él, sino Lluís Domènech, otro de los grandes exponentes del modernismo catalán. Esta confusión cobra especial relevancia si se tiene en cuenta la interminable lucha en la que estaban inmersos ambos arquitectos, a partir de la cuál nació el conflicto existente de la manzana de la discordia, situada en Paseo de Gracia, por hacerse con la distinción de haber construido el edificio más bello de la Ciudad Condal. Además del Palau de la Música, Domènech ha sido el autor de otras construcciones de gran relevancia, como el hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

UNA SALA DE CONCIERTOS ÚNICA

Se considera que su sala de conciertos es única por diferentes razones. Entre las que destaca el hecho de que fue la propia UNESCO la que en el año 1997 decidió distinguirla declarándola Patrimonio Mundial por la UNESCO. Es importante destacar que es la única sala de conciertos en todo el mundo que, a día de hoy, cuenta con esta distinción. Más propia de otro tipo de construcciones u obras de arte. 

Además, unos años antes, concretamente en 1971 fue la propia organización la que también distinguía al edificio nombrándolo Monumento Nacional. Ambos premios han posicionado al Palau de la Música Catalana como uno de los principales referentes a nivel arquitectónico de toda la ciudad, además de haberse convertido en un lugar de paso obligatorio para todos los turistas de la Ciudad Condal que tienen en su visita a Barcelona una parada obligatoria en este lugar.

UN HOMENAJE A LOS MÚSICOS MÁS IMPORTANTES

Además de albergar multitud de actuaciones, el Palau de la Música actúa al mismo tiempo como museo y lugar de homenaje para algunas de las personalidades del mundo de la música más influyentes. Así, desde un primer momento, en la entrada cobran el protagonismo el busto de Ludwing van Beethoven o un retrato al artista catalán Anselm Clavé. 

Este interés por destacar la figura de los diferentes músicos y artistas que han marcado un antes y un después en la historia de la música a nivel mundial se debe a la gran cantidad de artistas de talla internacional que han escogido los escenarios del Palau de la Música de Barcelona para representar algunas de sus obras. Algunos de estos nombres son Ígor Stravinski o Richard Strauss, entre muchos otros. 

UNA GRAN BIBLIOTECA

Su biblioteca es uno de los grandes atractivos con los que cuenta el edificio del Palau de la Música. Y es que en su haber se pueden encontrar una gran cantidad de documentos y diferentes libros relacionados con esta disciplina. Algunos de ellos tan antiguos que datan del siglo VI, en perfectas condiciones de conservación. 

La biblioteca está especializada en la trayectoria del Orfeó Catalá y de la historia del propio edificio. Data de 1981, el mismo año en el que se fundó el Orfeó. Y, en su gran mayoría, se alimenta de diferentes libros y donaciones que han realizado algunos de los nombres más importantes de la escena cultural catalana, como Pep Ventura Joan Salvat. Además, en el año 2011 realizó una importante labor a nivel de digitalización que permitió publicar algunos de los archivos con los que cuenta en su interior en internet. Actualmente son más de 7.000 las referencias disponibles de consulta. 

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