La influencia de las redes sociales en el trascurso de los programas categorizados como reality show es más que evidente. Interacciones, un mayor acercamiento a los espectadores y una gran ayuda para la viralización del contenido son algunos de los beneficios que aportan Twitter, Instagram o Facebook.

Precisamente esta fusión fue la ideada por Netflix para su nuevo show, bautizado como The Circle. En él, los ocho concursantes deben vivir solos en diferentes pisos del mismo bloque y tan solo tienen permitido comunicarse mediante la propia red social del programa. Así, pueden ver al resto de participantes a través de sus fotos de perfil y pueden hablar entre ellos utilizando, exclusivamente, un servicio de chat.

A través de diferentes pruebas, actividades y valoraciones, los integrantes son progresivamente eliminados hasta que tan solo queda uno que se hace con el premio: 100.000 dólares.

DE BARCELONA A NUEVA YORK

Un edifico de Nueva York es el escenario de este reality show que cuenta con participantes procedentes de diferentes puntos de Estados Unidos. Al inicio del programa, cada concursante da a conocer detalles autobiográficos para elaborar sus respectivos perfiles en la red social del programa, lo que hace descubrir que uno de ellos tiene un fuerte arraigo a Barcelona.

Antonio DePina (25), un jugador profesional de baloncesto con nacionalidad de Cabo Verde, asegura que dispone de un domicilio en Barcelona debido a su condición de jugador federado. Y es que este participante formó parte de la plantilla senior del C.B. Martorell, municipio perteneciente a la provincia barcelonesa que se encuentra a 30 kilómetros de la capital catalana.

Este aspirante a los 100.000 euros de premio que ofrece el reality fue federado en el club en enero de 2018 con el objetivo de ayudar al equipo a su paso por la LEB Plata, categoría equivalente a una tercera división ya que a nivel estatal tan solo se encuentran por encima las competiciones de LEB Oro y ACB.

CONFIANZA Y ENGAÑO

La imposibilidad de tener contacto directo durante el programa, obliga a que los miembros que conviven en diferentes viviendas del bloque tengan que confiar en la carta de presentación que ofrece el resto de participantes en sus perfiles de redes sociales.

Pese a ello, deberán ir con cuidado porque los miembros de The Circle tienen la opción de presentarse como ellos mismos o usurpar la identidad de otra persona para hacer creer al resto de componentes que se trata de alguien distinto.

La producción cuenta con doce capítulos que tienen una duración aproximada de 50 minutos.

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